Djokovic se coloca en la final de Montreal

El serbio despachó sin dificultad a Jeremy Chardy (6-4, 6-4) y encadena nueve torneos de manera consecutiva alcanzando el partido por el título.

Como si del sol de la mañana se tratase, Novak Djokovic volvió a salir al área, cegó a su rival y se marchó con su luz. El serbio dispuso de su versión más ahorradora para inclinar a Jeremy Chardy y llegar así una nueva final de Masters 1000, la número 36 de su carrera. Con una racha de 30 triunfos en cadena en este tipo de torneos (no pierde desde Shangai 2014), el número uno del mundo ya espera rival para la jornada de mañana en Montréal: Andy Murray o Kei Nishikori.

Hubo tan poco espacio de tiempo entre el inicio y el final del encuentro que no dio tiempo a que se presentase el factor más importante de este juego: la emoción. El primer set se decantó rápidamente a favor del balcánico con un break inicial que ponía el 2-0 en un marcador que ya no volvería a estabilizarse. Pese a ello, Djokovic no jugaba cómodo y eso se veía en su cara. Unas molestias en el codo le obligaron a detener un instante la batalla y sembrar el pánico en la grada, pero no era nada grave. Regresó a la pista y simplemente remó hasta un 6-4 que dejaba la primera manga en su maleta.

Estoy oliendo marihuana en el estadio, alguien la está fumando y me estoy mareando”, le explicaba Djokovic al árbitro provocando que Twitter explotara. Didier Drogba llegaba tarde de un descanso con un helado en la mano y la gente le pitaba para, segundos después, convertir los silbidos en aplausos con la consiguiente sonrisa del costamarfileño. Janko Tipsarevic observaba desde la vitrina a su compatriota con la cabeza puesta en el partido de dobles que más tarde disputarán ante Daniel Nestor y Edouard Roger-Vasselin. Varias historias externas que le daban color a un encuentro que estaba ya sentenciado desde el primer momento en que se supo el cruce.

Diez partidos entre ambos y diez derrotas de Chardy, 24 sets disputados y 24 ganados por Nole. Las cuentas no fallan y menos en esta ocasión. Era la primera semifinal de Masters 1000 para Jeremy y el francés acabó pagando la novatada. Esta vez no estaba Isner enfrente, la ecuación se había vuelto mucho más complicada. Para Novak, tampoco había esta vez una raqueta tan inspirada como la de Gulbis y sí alguien más limitado técnica y mentalmente como el número 49 del mundo. Entre punto y punto, Djokovic volvió a abrir la brecha con otro quiebre que finalmente le acabaría sirviendo para sellar su cuarta final en el certamen canadiense.

Es imposible no hablar de los números de Novak Djokovic a estas alturas de la película pero es que el serbio ha disputado diez torneos esta temporada y en nueve ha alcanzado la final. Además, de manera consecutiva. En la madrugada de mañana optará a sumar su Masters 1000 número 25, el sexto de manera consecutiva. ¿Cómo despojarse de la vitola de favorito? Es imposible. Andy Murray o Kei Nishikori ocuparán el hueco que falta en el último viaje del torneo norteamericano, asegurando un encuentro de lujo antes de trasladarnos a Cincinnati. Ni el olor hierba pudo detener al número uno del mundo que ya se ha colocado en el pasillo rumbo al título.

Comentarios recientes