Una última aventura

Mardy Fish y Andy Roddick disputarán el cuadro de dobles en el ATP 250 de Atlanta en modo de despedida ya que en el Us Open la normativa no les dejó.

Mardy Fish iniciará este lunes su antepenúltima aventura como profesional en el torneo ATP 250 de Atlanta, tanto en la modalidad individual como en la de dobles. Curiosamente, los focos se centran en ésta segundo, donde saldrá a la pista acompañado de un ex jugador, nada menos que Andy Roddick. Ambos estadounidenses han decidido unir fuerzas en el suburbio de Johns Creek para despedir sobre el cemento una amistad que se mantiene fuera del tenis desde hace décadas.

Pese a que estamos ante una gran noticia por ver recuperado a Mardy y volver a tener en pista a Andy, éste no era el objetivo que ambos tenían desde un principio. La idea era disputar el dobles pero no en Atlanta, sino en el Us Open, algo que la normativa no ha permitido debido a que Roddick no ha pasado los test antidoping –obviamente- durante los tres últimos años, con lo que la pareja de norteamericanos tendrá su última oportunidad para hacer de las suyas en el cemento de Atlanta.

"Yo no soy apto para recibir una invitación para el Abierto de Estados Unidos debido a un montón de estupideces. Tenía muchas ganas de estar allí debido a muchas circunstancias. Francamente, si el sentido común se impusiera en este asunto, creo que es remarcable que pasé 14 años de pruebas durante mi carrera, presenté los papeles que quisieron cuando los quisieron... sentía que hacía lo correcto, y, más recientemente, en la presentación de mis papeles de jubilación pensaba que no sólo estaba dejando un lugar en el ranking. Estoy un poco jodido por cómo se ha resuelto todo este asunto, me ha robado toda la emoción que tenía”, explicaba Roddick acerca del caso que les impide disputar juntos el Us Open.

Fish, en una situación más relajada, da las gracias de poder sentirme de nuevo tenista y ya prepara sus últimos torneos como profesional: Atlanta, Cincinnati y el Us Open. “Todavía tengo esa especie de lucha contra la batalla del trastorno de ansiedad, trato de conseguir un firme control sobre cómo me siento después de los partidos. Obviamente, no es ningún secreto, me encantaría volver a disputar el Us Open, allí donde empezó mi penitencia particular en 2012, tengo ganas de volver para conquistar esa pista. Y por conquista, me refiero simplemente a regresar a la cancha. Tengo un montón de demonios de ese lugar”, subraya el que fuera número siete del mundo en 2011.

En un lugar o en otro, ante un público u otro, lo que está claro es que ver de nuevo a estos dos genios en una misma cancha de tenis nos trae a todos una sonrisa. Y si los vemos en el mismo lado de la red, mejor. “Somos amigos desde hace mucho tiempo, fuimos a la escuela secundaria juntos, fuimos creciendo juntos a lo largo de toda nuestra carrera, como hermanos, como compañeros de equipo de Copa Davis, en todos los aspectos. Quería verle de nuevo sonreír sobre una pista y eso es lo que más feliz me hace”, sentencia Roddick, que por un día soltará el micrófono para volver a agarrar la raqueta.

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