Cuando el pie derecho no es el bueno

Milos Raonic continúa su tortura particular debido a una lesión en su pie que le ha hecho dejar en punto muerto su ascenso hasta la cima de la ATP.

Han pasado cuatro meses desde que Milos Raonic se topara con, de momento, la piedra más dura en su trayectoria como tenista profesional. Una complicada lesión en su pie derecho de arduo tratamiento que le obliga a jugar con dolores y que ha puesto en jaque su ascenso en el ranking ATP y frenado su buen rendimiento. ¿Podrá el canadiense recuperarse a tiempo o es 2015 ya un año perdido?

Siento el dolor como un cuchillo, es muy intenso y agudo. En cierta modo, me gustaría que fuera un problema de un músculo o de un tendón, ya que en estos casos hay muchos procedimientos para tratarse y trabajar”, declaraba el oriundo de Podgorica en Slam Sports, totalmente abatido por este hecho inesperado que le ha llevado a deambular por el circuito sin pena ni gloria durante los últimos cuatro meses.

Todo empezó en los cuartos de final de Montecarlo, mes de abril, cuando en su duelo ante Tomas Berdych, su pie derecho dijo basta y le hizo retirarse con 2-5 en el marcador. A partir de aquí, solo la tierra batida de Madrid pudo disfrutar del canadiense, aunque apenas alcanzó los cuartos de final despidiéndose frente a Andy Murray. Ni siquiera Roland Garros pudo entrar a tiempo en la hoja de ruta de Milos, quien veía como se perdía el primera Grand Slam de su carrera desde su ausencia en el US Open de 2011.

Tampoco la hierba trajo grandes noticias a las arcas del actual número ocho del mundo, con dos victorias el en torneo de Queen’s y otras dos en la catedral de Wimbledon, donde defendía semifinales. Dos varapalos que hacían mella en la moral del pupilo de Ivan Ljubicic y que ahondaban un poco más en la herida de su pie, unas molestias que no eran mortales pero que están tirando a perder un curso que empezó con un gran resultado como fue la final de Brisbane ante Roger Federer.

Lo peor de todo es que no sabes cómo te va a reaccionar el pie porque se trata de un tejido nervioso. Esta es probablemente la parte más frustrante, levantarme todos los días preguntándome si hoy me dolerá o no me dolerá”, subraya Raonic, agotando los días de una recuperación que también le hará perderse en unas semanas el ATP 500 de Washington, única corona que conquistó la temporada pasada. Mismo percance que en la Copa Davis, donde su país pagó caro su ausencia y la de Pospisil viéndose arrollado con un 5-0 por la Bélgica de Goffin.

Ahora el horizonte abre la gira de cemento norteamericana de verano con el US Open como capítulo final. Una cita que el montenegrino no quiere dar un nuevo ‘no presentado’. Pero antes, el Masters 1000 de Canadá, el torneo de su casa. “La Copa Rogers es un evento que no me perdería por nada del mundo, significa mucho para el tenis e Canadá y es un alegría disfrutar de lo mucho que hemos avanzado”, declara Raonic.

Otra estrella del mañana frenada en seco debido a las circunstancias aunque, al contrario que hombres como Nishikori, Dimitrov o Cilic, éste con una excusa de peso y entendible. La expresión “levantarse con el pie izquierdo” ha dejado de tener credibilidad para Milos, deseando que su extremidad inferior derecha funcionara diera los mismos problemas que su contraria. En un mes saldremos de dudas sobre si el canadiense sale de su penitencia particular o de si tendremos que espera a 2016 para verle de nuevo entre los grandes.

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