Final de Wimbledon 2025: Stefan Kozlov - Borna Coric

Londres, año 2025. Desgranamos lo ocurrido en la impresionante final de Wimbledon disputada entre el croata Borna Coric y el estadounidense Stefan Kozlov. 

6 de julio del año 2025, 14:24 hora local

Central del All England Tennis Club. Londres, Inglaterra.

Terminan de cerrar el techo retráctil de la central porque comienzan a caer varias gotas desde el cielo gris londinense y los expertos comentan que comenzará a llover de manera importante a partir de las tres y media de la tarde y para entonces, ya llevaremos varios juego de una de las finales más esperadas de los últimos tiempos. Que cierren el techo favorece claramente al juego de Stefan Kozlov, que llega a este partido después de perder la final de Roland Garros un par de semanas antes frente a Alexander Zverev. Era la segunda final de un grande que perdía ya que hace casi dos años salió derrotado en la final del US Open precisamente frente a su rival hoy. Por supuesto, no quiere volver a pasar por lo mismo y lo dará todo para vencer al gran favorito, el cabeza de serie número 1 del torneo y número 1 del mundo, Borna Coric.

El croata ya tiene 6 torneos de Grand Slam en sus vitrinas pero quiere sumar su primer Wimbledon. En los últimos tiempos, Coric ha sabido imponer su ley sobre el resto de jugadores y es quien domina actualmente el circuito en una etapa que recuerda mucho a la de Djokovic en 2014-2015. No son pocos los que le siguen comparando al serbio hoy en día como ya hicieran hace diez años otros tantos y los aficionados se preguntan si será capaz de ganar tantos majors como logró el de Belgrado.

Las gradas comienzan a llenarse mientras varias personalidades ocupan los palcos. Hoy justo se cumplen 17 años de una de las mejores finales que se haya jugado en un torneo de Grand Slam, la que jugaron en 2008 Roger Federer y Rafael Nadal. Dos estilos diferentes los del español y el suizo, como los de Coric y Kozlov, y muchos hablan de que esta final de 2025 es como una reedición de la jugada por aquel entonces, solo que con distintos protagonistas.

La organización ha invitado precisamente a Rafael Nadal y Roger Federer, que entregarán el trofeo al ganador como homenaje al 17º aniversario de la gran final jugada. El suizo llega al palco acompañado de su mujer, Mirka. En la previa, ha comentado para la BBC que espera un día poder ver a su hija jugando en esa misma pista y haciéndolo tan bien como lo hizo él en su día. Charlene, una de las gemelas, ha elegido ser tenista como sus padres y comienza a despuntar en torneos ITF y quienes entienden de esto dicen que tiene maneras de número 1. Rafa, por su parte, llega de la mano de Xisca, su mujer, que está embarazada del que será su segundo hijo. Las dos leyendas se funden en un abrazo nada más verse y comentan un poco entre risas lo que ha engordado Federer ahora que ya lleva años retirado o el poco pelo que le queda ya a Nadal.

Tres en punto de la tarde, saltan los jugadores a pista mientras el público rompe a aplaudir nada más verles. En el ambiente hay muchas ganas de partido. Dejan sus chaquetas totalmente blancas en sus banquillos y saltan a calentar. Tensión en los primeros peloteos. Coric, con semblante serio, empieza a calentar su maléfico revés mientras Stefan se centra en el saque y el slice que tantos buenos momentos le ha dado durante estas pasadas dos semanas.

"First set, Borna Coric to serve. Ready... Play", dice el juez de silla por el micrófono. Comienza la final.

En los primeros juegos, a los dos tenistas se les nota nerviosos. Ya desde el inicio, Coric tiene que afrontar bolas de break en contra en el juego inicial, que acaba sacando finalmente a duras penas. Kozlov abre ángulos con su clásico slice, al más puro estilo Roger Federer mientras que Borna intenta defenderse desde el fondo empujando a su rival con su revés evitando que suba a la red lo menos posible.

Los juegos iban cayendo de un lado y de otro, sin breaks, mientras el primer set caminaba irremediablemente al desempate, como muchos ya pronosticaban antes del partido y es que una final de Wimbledon entre estos dos chicos apuntaba a tiebreak en el primer set. Kozlov cierra su servicio en blanco y, efectivamente, lleva esta primera manga al jeu décisif. Ahí, Coric impone su mayor experiencia en este tipo de partidos y juega con el miedo de Stefan, que con una doble falta pone en ventaja al croata (3-4), que certifica el minibreak consiguiendo sus dos siguientes puntos al saque para ponerse con dos bolas de set. Todo apunta a que Borna se iba a poner con ventaja en la final pero tras ganar sus dos puntos al saque, Kozlov tira un resto profundo a los pies de Coric que no consigue devolver y se produce el cambio de lado con 6 iguales en el luminoso. El público ruge. Coric traga saliva mientras mira al suelo y Stefan alza el puño al techo cerrado de la central.

Coric mete su primer saque, Kozlov la juega al revés del croata. Hay un par de intercambios en los que ninguno de los dos busca nada, tan sólo esperar a que el otro se la juegue y falle. Silencio sepulcral. Sólo se oye el golpeo de la pelota. De derecha a derecha pasan unos segundos hasta que Kozlov se cansa y tira un paralelo que pilla por sorpresa a Coric, que resbala y no puede llegar a la bola. Punto de set para Kozlov al saque que se anima gritando a su banquillo. Y como no podía ser de otra forma, con un ace cierra el primer set a su favor.

Federer y Nadal sonríen en la grada, contentos por la gran emoción vivida en este primer set. Borna sabe que si quiere este trofeo tendrá que ofrecer su mejor versión. Salta a pista tras el descanso convencido de poder imponer su juego pero Stefan sigue solidísimo al saque y no hay manera de conseguir el break. Este segundo set camina por los mismos derroteros que el primero. A Coric le iba costando sacar sus saques en varias ocasiones mientras Kozlov apena ofrece concesiones.

La gente murmulla tras ver a Coric cometer una doble falta que le pone 0-15 sirviendo para mantenerse en el segundo set (4-5). No es normal verle tan apagado mentalmente, él que es una roca y que no se deja ir apenas nunca. Falla otra derecha, 0-30, la cosa se complica. Saca, y Kozlov conecta un winner de revés a la misma línea que hace levantar el asombro de todo el estadio mientras John McEnroe exclama un: "No way, you cannot be serious!", narrando para la BBC. Coric miró serio al lado de su rival, se colocó bien la camiseta en sus hombros y se dispuso para salvar las tres bolas de set que tenía en contra. La primera la salvó después de un peloteo largo y de forzar a Stefan a fallar una derecha en carrera. La segunda, después de subir a red tras trabajar bien el punto y la tercera con un winner tras una bola a media pista que dejó Kozlov. El espíritu de lucha del croata volvía a hacerse presente y el público lo celebraba. Pero una doble falta y una derecha que golpeó la cinta de la red y se quedó de su lado, hicieron que el segundo set también se fuera para el norteamericano (5-7). Upset alert.

Coric es un jugador infatigable y no iba a tirar el partido así como así. Kozlov se relajó un poco viéndose tan cerca del título y perdía por primera vez su saque en todo el encuentro en el primer juego del tercer set. Eso hizo crecerse a Coric que empezó a jugar su particular batalla mental. Bolas altas y liftadas al revés de Stefan, pocos errores, cambios de velocidad y mostrando que físicamente estaba hecho un toro. Kozlov cedía el tercer set por 4-6 y se temía lo peor.

Y lo peor es que Coric volvía a romperle el saque al inicio del cuarto. El croata estaba desatado. Nadal se había aflojado el nudo de la corbata a estas alturas de partido, entre la tensión del momento y las horas de encuentro. Federer aplaudía a cada punto y comentaba con su esposa lo apasionante que estaba siendo todo. Kozlov intentaba jugar al ataque para cortar el ritmo a un Coric que estaba rapidísimo de piernas y llegaba a prácticamente todo. No había forma de hacerle retroceder. Set para Coric por 6-3 y nos vamos al quinto cuando el reloj pasaba de las cuatro horas de encuentro.

17 años después de aquella mítica final entre Roger y Rafa, el destino nos estaba deparando otra final de gran altura. Coric comenzaría sacando. Un punto mental que también tendría ganado sobre su rival, que debería sacar siempre para igualar o mantenerse en el encuentro. Federer se pone en la piel del estadounidense porque pasó por eso mismo hace 17 años. Sabe lo que es enfrentarse a alguien mentalmente más poderoso que tú y que a cinco sets suele ser casi infalible. De igual forma, Nadal podría imaginar lo que piensa Coric en un momento como este. A las puertas de lograr su primer Wimbledon y batallando contra alguien de mejor técnica que él. Tensión, mucha tensión.

Kozlov se recompone un poco y logra frenar un poco a Coric, que venía embalado. Ya no sufre tanto al servicio y parece que el nivel se haya igualado de nuevo. 1-1, 2-2, 3-3... llegamos a esa parte donde un fallo se convierte en algo casi definitivo. 4-4, Coric al saque y llega las primeras bolas de break de todo el set. Kozlov cierra el puño mientras el croata ahoga su cara en la toalla, intentando encontrar inspiración. Tiene que sacar esa fortaleza mental que tan conocida es en el circuito. Saca, Kozlov resta lo más largo que puede, Coric tira un revés profundo contra el revés de Stefan que la golpea mal y deja la bola a media pista, a pedir de boca para Coric que no falla y conecta un winner. Grita de rabia a la vez que libera tensiones después de salvarse de un momento como ese. Finalmente, se lleva su servicio y restará para ganar.

Al estadounidense se le vienen los fantasmas de sus dos finales de Grand Slam perdidas anteriormente. Sobre todo la última ante Zverev, donde perdió también en el quinto set cuando sacaba para mantenerse en el partido. Misma situación que ahora. Coric lo pone todo en juego. No quiere jugársela demasiado y corre de lado a lado casi como si no hiciera cinco horas desde que comenzara esto. 30 iguales en el marcador. "Oh my...", comenta McEnroe, que a sus 66 años asegura: "Más finales como esta y me da un ataque al corazón, joder". Kozlov saca, Coric la mete alta y profunda, retrocede Stefan que golpea un revés cortado, el croata no rehuye del peloteo, pim, pam, pim, pam. A cada golpeo, Kozlov se iba tensionando más. Pim, pam, pim, pam. Coric aguanta y mueve a su rival de lado a lado y que, cansado de pelotear, decide golpear fuerte y subir a la red con la mala fortuna de que la pelota se queda a su lado de la red. Match point para Borna. El estadio anima a Kozlov mientras el árbitro pide por favor que paren. El público está excitado. Quiere más final. Quiere más emoción. Kozlov bota la pelota mientras la gente acaba por callarse. La tensión puede cortarse con un cuchillo. Borna se mueve al otro lado de la pista, serio y concentrado. Ya casi lo tiene. Puede tocar el título con una mano. Kozlov termina de botar, mira a su rival y tira la pelota hacia arriba para sacar, y entonces...

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... Suena la melodía de "To Zanarkand", que tengo puesta cada mañana en el móvil para que me despierte. (¿?) ¿Era un sueño? No me lo puedo creer. La apago y me tiro boca arriba en la cama y comienzo a repasar todo lo que he soñado. Joder, era tan real. Parecía que estuviera viendo la final de verdad. Buah, qué cosas. Oye, pues voy rápido a transcribirla antes de que se me olvide y voy a compartirlo con la gente de Punto de break. ¿Y si esto que he soñado pasa de igual manera dentro de 10 años?

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