Carlos Boluda: "Llegué a ver sucio el mundo del tenis"

Entrevistamos a Carlos Boluda, que nos habla de lo mal que lo pasó en sus inicios y cómo sigue luchando para seguir persiguiendo su sueño de jugar a tenis.

Contacto con Carlos Boluda y en apenas minutos saca tiempo para que le entreviste mientras juega el Future de Gandía, donde disputa el individual y el dobles. Este tenista de Alicante es un chico muy tímido. Te das cuenta de eso en apenas un poco rato mientras hablas con él. Su voz es la de un chico que ha luchado mucho desde que era pequeño para poder realizar su sueño, jugar a tenis.

Carlos ha sufrido en su corta carrera de bastantes lesiones que le han lastrado, así como varias personas que le decepcionaron y abandonaron cuando las cosas no le iban bien. Dejando atrás todo eso, a sus 22 años ocupa el mejor ranking de su vida (501º) y amenaza con seguir escalando más posiciones.

Tú comienzas a despuntar desde muy joven. Con 13 y 14 años ganas Le petite AS y todo el mundo comienza a hablar de ti. Mucha gente se te acerca, contratos con grandes compañías... ¿Cómo vive un niño tan pequeño algo como eso?

Al principio yo me mantenía al margen, me limitaba a jugar a tenis. La presión de los contratos y todo eso la tenían más mis padres. Yo empiezo a sentir más la presión cuando cumplo 15 años y toda mi vida empieza a girar en torno al tenis. La persona que entonces era mi representante me cambia de entrenador y me pone con dos entrenadores con los que estoy un año. Entrenaba por aquel entonces todos los días.

¡Con sólo 15 años!

Sí. ¡Con 15 años eres muy pequeño aún! Cuando entrenaba y además iba a clase estaba distraído, pero cuando dejo el colegio y me centro sólo en el tenis me encuentro con que entreno y luego tengo muchas horas libres... ¡y sólo tenía 15 años! Con esa edad podría hacer cosas como disfrutar con mis amigos y tal pero por aquel entonces era todo tenis, tenis y tenis y la verdad que empecé a sentirme un poco mal.

¿Y qué pasa después?

Me hicieron unos cambios en mi juego, que yo acepté y la verdad no me fueron muy bien. Con 16 años yo seguía progresando de manera ascendente, pero no al ritmo de cuando era más pequeño. Y lo malo llega cuando cumplo 18. Yo era el 550, que para esa edad era una progresión que estaba bien pero la gente pensaba que yo debía estar ya top 100 y eso, como vemos hoy en día, es muy difícil. Por aquel entonces me hago una lesión en la muñeca y a raíz de ahí empiezo a pasarlo peor. Después de la lesión no quería hacer nada con la muñeca, tenía mucho miedo. Comienzo a perder con gente con la que no me esperaba jugar, porque no esperaba jugar previas de Futures. Fueron dos años muy duros. Sobre todo de cabeza.

¿Y qué pasa con la gente que estaba a tu lado entonces?

Pues gente que yo consideraba muy cercana, se aleja. Gente que yo pensaba que estaba a mi lado por valor sentimental se va. A lo mejor estaba conmigo por otra cosa. ¿Qué pasa? ¿Que cuando algo me va mal se alejan? Pues eso me hizo un poco de daño. Empecé a ver el mundo del tenis sucio. Que la gente sólo iba por interés.

¿Hubo gente que te decepcionó?

Sí. Yo soy alguien que me cuesta abrirme mucho con alguien pero cuando lo hago, doy bastante mi confianza. Entonces, si esta persona me decepciona, sufro más.

Fue muy duro eso para ti, ¿no?

Sí. Empiezo a sentir que Alicante se me queda pequeño. Que ahí donde voy todo el mundo me mira con lupa. Que antes decían: 'Mira Boluda, que es un fenómeno', ahora dicen: 'Boluda está acabado', son cosas que me empiezan a afectar un poco y por eso decido irme a Madrid. No a empezar de cero pero sí a cambiar de aires y trabajar mucho y centrarme sólo en mí y en la gente que está conmigo porque me quieren.

Ahora que eres más maduro y ves las cosas desde otro punto de vista, ¿harías las cosas de otra manera?

Sí, claro. Hubiera confiado menos en ciertas personas y habría hecho más caso a mis padres. Sobre todo hacer más caso a mis padres.

Recuerdo que dijiste una vez que tu única ilusión cuando eras pequeño era que tu padre te viera jugar.

Sí, hasta los 14 años escuchaba mucho a mi padre. Con 15 años me pongo más del lado de mi equipo y creo que cometí un error. Bueno, no. Estoy seguro que cometí un error en no escuchar más a mi padre. Él siempre va a querer lo mejor para mí y cuando algo no le gustaba no me lo decía por capricho. Ahí debía haberme puesto más de su lado y muchas cosas habrían ido de forma diferente.

¿Y crees que las comparaciones de la prensa también te perjudicaron?

Al principio no. Es más, me gustaba. Luego sí que me acabó perjudicando. Cuando tenía 14 años es que ni pensaba en eso. Me limitaba a jugar y ya. Luego cuando las cosas empezaron a irme mal sí que lo pasé peor.

Luego con Burrieza, ¿se puede decir que te salvó?

Cuando me fui a Madrid, entre los dos hicimos un gran trabajo y en ese sentido sí que se lo agradezco mucho. Hace dos años, dos años y medio que me ayudó mucho y sí, se puede decir que entre él y yo, me he recuperado.

Ahora estás con tu mejor ranking, ¿cómo te sientes?

Bien, estoy bien. Estoy teniendo un buen año aunque he tenido un par de semanas malas de resultados y de poder entrenar menos. Ya el año pasado estuve lesionado en el pie izquierdo y ahora he tenido una pequeña recaída y he podido entrenar menos. Pero de momento el año ha sido bueno, he tenido buenas rachas.

¿Te has puesto una meta en cuanto a ranking?

Me puedo imaginar algo. Ahora defiendo poco y quiero un buen ranking. Pero lo que más pienso es no lesionarme, la verdad. Llevo unos años con muchas lesiones. Si no me lesiono y puedo jugar en todo el año, lo conseguiré.

Y si no tuvieras ninguna lesión, ¿hasta dónde crees que podrías llegar?

Es que no me planteo eso, la verdad. En cuanto vaya mejorando ranking y jugando torneos mejores, con pistas mejores, bolas mejores... todo eso te hace mejorar. No sé dónde está mi techo. En cuanto empiece a jugar más Challenger, si estás con ganas, te hace subir el nivel. Ya veremos.

Los jugadores que no están entre los 150 mejores del mundo, tienen dificultades para generar ingresos y costearse los gastos. ¿Cómo lo hace el 500 del mundo como tú?

Es duro, la verdad. Yo por suerte, de pequeño tuve contratos buenos y sigo manteniendo ropa y raquetas, pero sin dinero. Y se hace duro. Se hace duro porque necesitas ayudas de tus padres, porque buscas los torneos más baratos para jugar cuando lo mejor sería ir a otro país con torneos mejores pero por tema de dinero no puedes. Es duro porque es que no ganas nada de dinero.

¿Y la Federación nunca te ha ayudado?

Muy poco. Por no decir nada.

¿Y por qué?

De pequeño hubo problemas entre mi marca y ellos porque querían que pusiera España en mi camiseta y Nike no quería y claro, yo tenía que hacer caso a mi marca que era la que me estaba pagando y la que hacía que yo pudiera jugar. La Federación sólo me ayudaba si yo me iba a entrenar al CAR, que no lo iba a hacer. A mí quien realmente me ha ayudado ha sido Nike y Prince.

¿Y cómo te sientes de que nunca te ayudaran?

Sin más. Indiferencia. Al final, te tienes que rodear de gente buena y ante esa gente, lo mejor es indiferencia y que vayan por su camino y yo por el mío.

Muñoz de la Nava nos contó que en torneos Futures y Challenger, gente de red de apuestas le llegaron a amenazar de muerte en sus redes sociales por perder partidos. ¿A ti te ha pasado algo de eso?

No, no me ha pasado. Espero que no me pase. El tema este de las apuestas hay gente que apuesta mucho dinero y si alguien mete dinero por mí y pierdo, ¿qué culpa tengo yo? Yo quiero ganar pero puedo perder.

Oye, ¿se te ha pasado alguna vez por la cabeza dejarlo todo y abandonar?

Sí, una.

¿Cuándo?

Hace tres años. No tenía confianza. Mi juego lo había perdido y no sabía lo que hacer.

¿Y te has marcado ahora un límite en tu vida tenística? De decir, si de aquí a X tiempo no llego a ser X del mundo y generar ingresos, lo dejo.

No. De momento no. Aún soy joven. La edad en el tenis ha crecido mucho. Mientras puedas jugar hay que luchar. El día que no pueda luchar más, me pensaré hacer otras cosas.

Las lesiones siempre han marcado tu carrera, ¿no?

Sí. Desde los 16 años no he podido terminar un año entero.

¿Las has dejado atrás ya definitivamente?

De momento bien. Renqueante un poco de los pies pero lo llevo bien, tratándome.

En Twitter te vemos escribir muchos mensajes a Marta, tu novia. ¿Qué papel tiene ella en tu vida?

A Marta la conocí hace dos años. Llevamos dos años juntos. Me ayuda mucho, me apoya mucho. Me hace estar feliz, tranquilo. Pensamos igual y sobre todo nos queremos mucho. En ella tengo un apoyo grande. Siempre me dice que luche por lo que quiero, nunca me presiona ni me dice que nos tenemos que ver. No me pone problemas y la verdad que me hace estar tranquilo y feliz.

Para alguien que no sabe lo que es eso, ¿cómo de duro es estar tanto tiempo alejado de tu pareja o tu familia?

Sí, es duro pero el tenis dura lo que dura. Tienes unos años de carrera que hay que luchar a muerte. Si te va mejor te puedes permitir más lujos. De momento lo tenemos que llevar así pero lo llevamos bien, no tenemos ningún problema.

Para concluir, Carlos, alguien como tú que ha sufrido en primera persona lo que tú sufriste, ¿qué mensaje le mandarías a esos niños que sueñan con poder ser tenistas para que no pasen por lo mismo?

Que estén tranquilos. Que no hagan mucho caso de la gente de fuera. Que cuando tienes 14 años y alguien se te acerca y te dice: 'Este niño va a ser profesional seguro', a ver... poco a poco. Se suponía que yo con 20 años iba a ser top 100 y mírame ahora. También les diría que no dejen de estudiar, porque estudiar te mantiene la mente ocupada en otras cosas. Lo importante es tener la mente ocupada y que disfruten y hagan caso a su familia que siempre los van a tener ahí.

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