Las pistas de Wimbledon y el paso del tiempo

El desgaste que Wimbledon ha experimentado en sus pistas ha ido variando con el paso del tiempo. Hoy día, sólo la franja de la línea de fondo se deteriora

No es ningún descubrimiento que la hierba de Wimbledon ha sido testigo principal de los cambios que el juego ha ido experimentado en los últimos 35 años. Un reflejo muy claro del paso del tiempo es comprobar qué zonas de la pista se han ido desgastando a medida que el juego se ha ido fijando a la línea de fondo.

En una reciente fotografía que ha compartido en Twitter Xavi Budó, entrenador de Carla Suárez, muestra con cierta claridad cómo han ido afectando los patrones de juego y el movimiento al pasto del Wimbledon. Una imagen que resume a la perfección el tipo de juego y jugador que con el paso de las décadas ha ido compitiendo en el verde londinense.

El número de tiros por punto, así como la tipología de los intercambios han reconfigurado la zona desgastada hasta convertirse en una única franja horizontal paralela a la línea de fondo. Las aproximaciones y visitas a la red han disminuido considerablemente. Aún habiendo mejorado la calidad y durabilidad de la hierba, la zona de tierra evidencia por dónde se mueve el jugador a día de hoy. Nada que ver con las décadas pasadas:

Final de 1981. El desgaste está mucho más repartido y la línea de fondo sufre un deterioro mucho menor que el que se puede observar en las finales del nuevo siglo.

Final de 1991. Similar desgaste, con la zona de la T y la más cercanas a la red sufriendo los movimientos de voleadores formados en la década pasada.

Final de 2000. Se aprecia un claro retroceso de la erosión en las zonas medias y cercanas a la red. La línea de fondo queda cada vez más pelada.

Final de 2015. La hierba mejora su durabilidad con respecto a 2009 o 2010, pero la línea de fondo evidencia la única 'calva' del terreno a lo largo de los 14 días de torneo.

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