Wimbledon abraza la dictadura

El torneo londinense cumplirá trece temporadas bajo el dominio del ‘Big4’, comandado por Federer, Nadal, Djokovic y Murray. Los cuatro reyes de Wimbledon.

La tendencia a vender el cambio generacional temporada a temporada es inevitable en el universo deportivo. Sin embargo, hay rincones del circuito profesional que todavía se resisten a esta modificación de protagonistas. El más simbólico de todos, Wimbledon, gobierna esta intolerante oposición a que Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray dejen su lugar a otras grandes promesas del tenis. Los cuatro fantásticos de la última década de la raqueta cumplirán, un curso más, con su cometido de proteger el All England Club de amenazas ajenas al ‘BigFour’. Trece años de deliciosa dictadura.

Desde el calendario 2003 hasta el actual 2015. Trece años donde Wimbledon solo ha permitido cuatro idiomas en su pasto: suizo, español, serbio y escocés. Son las nacionalidades de los cuatro rostros más dominantes de la época vigente -y ya no tan vigente- y que todavía continúan prolongando unos éxitos que parecen no tener fin. La hierba londinense bien sabe de esto, por ello que Federer (7), Nadal (2), Djokovic (2) y Murray (1) hayan copado los titulares durante todo este tiempo. Mañana durante la tarde, un nuevo trofeo se sumará a sus vitrinas.

Pese a que los cuatro se hayan repartido las viñetas de oro, uno de ellos ha resaltado de manera sobresaliente respecto al resto. Roger Federer, heptacampeón de Wimbledon, buscará este domingo su octavo entorchado después de diez finales en 17 participaciones. Números de escándalo para el hombre que más veces ha levantado el cáliz dorado junto a Pete Sampras y William Resnhaw, siete veces. Su absolutismo frenó en seco con la llegada de Rafa Nadal, un niño de apenas 21 años que comenzó a poner en aprietos al genio helvético. Tras dos intentos fallidos, a la tercera vendría la vencida. Y dos temporadas después, la reafirmación.

Pero el carro todavía viajaba con un par de espacios, ocupados más tarde por Novak Djokovic (bicampeón del torneo) y Andy Murray (campeón en 2013). El serbio se paseó en 2011 a lo largo de todo el circuito -solo falló en Roland Garros- para repetir su triunfo en La Catedral tres cursos después. Mucho más le costó al británico, quien la presión de ver un campeón local tantos años después (Fred Perry, 1936) cabalgaba en sus hombros cada verano. Finalmente, la maldición se cerró en 77 años con la firma de Murray, dejando todas las pesadillas inglesas enterradas para siempre.

Nuestros cuatro gladiadores han ido construyendo este imperio a base de mucho trabajo y una gran tendencia a la exclusión, rozando casi el pacto de exclusividad. Desde 2003, solamente tres jugadores foráneos al ‘BigFour’ accedieron a disputar por el título soñado: Mark Philippoussis (2003), Andy Roddick (2004, 2005, 2009) y Tomas Berdych (2010) intentaron boicotear el orden establecido pero naufragaron irremediablemente. ¿Hasta cuándo este gobierno? Se preguntarán muchos. De momento, las cinco últimas ediciones fueron protagonizadas por los cuatro miembros de esta reconocida oligarquía, con lo que los aires de cambio todavía brillan por su ausencia.

Cuestión de tiempo, ni más ni menos. ¿Cuánto? Cuando menos lo esperemos. Stan Wawrinka ya se encargó de fulminar la tendencia, primero en Australia y luego en París. En Nueva York, el Grand Slam más abierto, jugadores como Juan Martín Del Potro o Marin Cilic pusieron su pequeño granito de arena para instalar la variedad en nuestros días. Wimbledon, el último cortijo del ‘BigFour’, se mantendrá un año más bajo la dominancia de sus miembros, mal que le pese a Richard Gasquet, último superviviente de esta edición. Puede que 2016 sea el año del cambio, hasta ese momento, la única solución será recordar los vídeos de Lleyton Hewitt en Youtube.

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