La batalla de los banquillos: Boris Becker vs. Stefan Edberg

Doce meses después, el alemán y el sueco volverán a verse las caras en la final de Wimbledon. Como jugadores disputaron tres finales consecutivas.

Un año después de la final de Wimbledon 2014 y ni un solo cambio en la última escena del tercer Grand Slam de la temporada. Novak Djokovic y Roger Federer volverán a verse las caras el próximo domingo con ganas de ajustar cuentas pendientes de aquel día y del presente curso. Tras la sombra de los dos mejores jugadores del mundo, Boris Becker y Stefan Edberg protagonizarán el duelo desde los banquillos recordando sus grandes tiempos en activo. Batalla doble en el último capítulo del certamen más prestigioso del circuito masculino.

Corría el invierno de 2014 y la gran temporada de Rafael Nadal tras un regreso fulgurante todavía se instalaba en las conversaciones de la gente. Dos de sus principales rivales, Novak Djokovic y Roger Federer, debían aplicar cambios a sus equipos para frenar los éxitos del soldado español. El serbio miró hacia Alemania y contrató a Boris Becker. El suizo, acto seguido, levantó el teléfono y contactó con Stefan Edberg, su ídolo de la infancia. Dos estrellas actuales. Dos leyendas del pasado. Cuatro campeones de Wimbledon. Un negocio que, sí o sí, tenía que salir bien.

Desde aquel momento, al duelo entre helvético y balcánico sobre la pista, se unía el de sueco y germano en las gradas, dos eminencias del deporte que ya se conocían mucho antes de firmar este par de colaboraciones. Como jugadores, ambos escribieron su nombre en el All England Club con la mejor de sus estrategias: el saque y volea. Con seis Grand Slams en el bolsillo de cada uno, juntos llegaron a protagonizar hasta tres finales consecutivas de Wimbledon (1998-1990), resultando dos triunfos de Edberg por uno de Becker. En el balance general al final de sus carreras, el teutón acabó dominando a su oponente por 25-10, diferencia abismal para tratarse de dos ex números uno.

Pero aquellos tiempos quedaron atrás. De pelear en solitario sobre la hierba, a observarla desde la grada rodeado del respetable. Con la mirada firme, escondida bajo unas gafas y repasando cada punto de su pupilo, Becker y Edberg afrontan una nueva época en sus vidas al frente de los dos mayores talentos que el tenis nos ha regalado en la época contemporánea. Djokovic ha recuperado su ambición y ha añadido una fortaleza mental que le ha llevado a gobernar con mano izquierda el vestuario. Por su parte, Federer ha regresado al pasado para reparar su relación con la red, esa que tanta gloria le dio en el pasado. Ha vuelto a pisar finales de Grand Slam y se ha establecido en el segundo escalón del ranking a base de regularidad. Lo dicho, no podía salir mal.

Juntos se han enriquecido y se han hecho más fuerte que el resto, tal como hiciera Andy Murray con Ivan Lendl hace dos temporadas. Los enfrentamientos entre Roger y Novak refleja un 20-19 a favor del suizo, 4-4 desde que se unieran a sus nuevos entrenadores. Ha llovido mucho desde aquellas tres finales al hilo sobre el pasto londinense, una evocación imborrable que apunta directamente a los dos contendientes del domingo. De momento, ésta será la segunda reunión consecutiva en la final de Wimbledon. ¿Quieren saber el motivo? Giren sus cuellos hacia el palco.

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