Federer, sin concesiones ante Groth

Roger Federer venció a Sam Groth por 6-4, 6-4, 6-7(5), 6-2 y avanzó a los octavos de final de Wimbledon por decimocuarta vez en su carrera deportiva.

Roger Federer tenía que frenar de la manera que fuera a un bombardero australiano que rompe la pelota con el saque. Pintaba una tarde complicada para los intereses del suizo en la central de Wimbledon, un encuentro que se podía atascar si no seguía la línea de juego de las dos primeras rondas. Sin embargo, el siete veces campeón en el All England Lawn Tennis and Croquet Club completó un gran encuentro, estuvo con la raqueta bien afinada y dejó destellos de magia.

Samuel Groth saltó a la pista central de Wimbledon convencido de que podía meterle mano a Federer. El hombre que tiene el récord del saque más fuerte en la historia del tenis (263 km/h) sabía que la fórmula para incomodar al ex número uno del mundo era siendo agresivo. Groth tenía que basarse en su gran arma, el saque, en tirar con fuerza, en buscar gran cantidad de primeros saques dentro y aprovechar para subir a la red y cerrar arriba. Le puso ilusión, ganas, incluso tenis, lo intentó pero cuando enfrente se tiene a una máquina tenística perfectamente engrasada a sus casi 34 años, todo se complica.

Federer mantuvo la línea de juego de los dos partidos previos excepto en algunos trances del tercer set. El suizo estuvo rápido de piernas, ágil en sus movimientos, certero con el servicio, sólido en el fondo de la pista y determinante cuando se pegaba a la cinta. Los dos primeros sets fueron con esta tónica de partido: Federer intratable, Groth que lo intentaba pero no veía la luz. En menos de una hora el helvético ya estaba dos sets a cero dando un recital en la central de Wimbledon.

Pero no todo el pescado estaba vendido: en el tercer set el guión del partido se modificó y la balanza se equilibró. Groth cambió algo la táctica, decidió intentar pelotear más desde el fondo de pista y no tirar del juego suicida hacia la red ya que Federer estaba con un timing exquisito y lo pasaba por donde quería y de la manera que deseaba. El australiano cambió, mejoró sus registros, llevó al suizo al desempate y ahí mostró valentía y determinación para ganar por méritos propios el tercer set.

Federer no se sobresaltó, sintió que la tercera manga podría haber sido un espejismo y decidió romperle el saque de entrada al aussie para mostrarle quién es el dueño de esa central. A partir del quiebre tempranero, todo un camino de rosas para el helvético que vio como su rival había bajado los brazos. Federer liquidó el partido por 6-2 en la cuarta manga y dejó unos números para enmarcar: 17 saques directos, 1 doble falta, 90% de puntos ganados con el primer saque, 56 tiros ganadores y 8 errores no forzados. Que siga la fiesta…

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