Partidos históricos de Wimbledon: Goran Ivanisevic – Patrick Rafter

Goran Ivanisevic se proclamó campeón de Wimbledon convirtiéndose en el primer wildcard que lo conseguía. Echamos la vista atrás para rememorar ese momento tan especial.

Nunca en la historia del tenis una tarjeta de invitación por parte de la organización ha sido tan bien aprovechada. Normalmente el torneo las concede a tenistas jóvenes, con gran proyección y que se espera que poco a poco vayan despuntando. Y en alguna ocasión, a viejas glorias que debido a su pobre ranking las necesitan para dar sus últimos coletazos. Este fue el caso del croata Goran Ivanisevic. El zurdo de Split protagonizó una de las hazañas más emotivas de Wimbledon al convertirse en el primer tenista que con una ‘wild card’ levanta el trofeo de campeón del torneo tras imponerse al australiano Patrick Rafter en la final con un agónico 8-6 en el quinto set.

Ivanisevic, a pesar de no ser aún muy mayor, 29 años tenía, parecía estar ya de vueltas de todo en el circuito profesional. Durante los 90 había sido posiblemente el mejor y más temido de los sacadores. Su potencia y acierto con los saques directos, a lo que se le añadía su condición de zurdo, le hacían un rival especialmente complicado en pistas de hierba. Prueba de ello son las tres finales que el balcánico había arribado en el AllEngland. Las tres con sendas derrotas (Agassi en el 92’ y Sampras en el 94’ y 98’).

En esta edición de 2001 el croata había sido ‘bendecido’ con una tarjeta de invitación por parte del torneo. Ostentaba la posición número 125 de la lista de entradas de la ATP. Una persistente lesión en el hombro le había traído por el camino de la amargura durante casi un año y medio. Parecía que su vuelta a las pistas sería más en clave de despedida que de otra cosa. Pero el carácter de Goran, que tantas veces ha sido un escollo, en esta ocasión le daría la gloria.

Ivanisevic salvó duros enfrentamientos en el camino hacia su cuarta final de Wimbledon. Tuvo que vérselas con Roddick en tercera ronda, con Rusedski en octavos, con Safin en cuartos y sobre todo con Henman en semifinales. Consiguió acabar con los sueños de todos los británicos derrotándole por 7-5, 6-7, 0-6, 7-6 y 6-3. Goran estaba de nuevo en la final y en ella no se vería las caras con Sampras, que había caído ante un jovencísimo Federer. Otro exponente del saque y red tendría al otro lado, el ‘aussie’ Patrick Rafter.

La gran final de Wimbledon de 2001 se presentaba ante todo como una auténtica guerra de nervios entre ambos contendientes. Dos eternos aspirantes al título que hasta ese momento se habían encontrado con el rey de la hierba, Pete Sampras. Las mencionadas de Ivanisevic en el 94’ y 98’ y la de Rafter en el 2000. Las dos únicas diferencias estribaban en que Rafter ya sabía lo que era ganar un ‘major’ tras sus dos US Open consecutivos (97’ y 98’) y que Ivanisevic parecía estar predestinado a hacer algo grande en aquella edición.

El último partido del torneo era transgresor por los cuatro costados. No estaba Sampras, pero sí un invitado por la organización y además por la lluvia… se jugaba un lunes. No ocurría algo semejante desde 1922, la segunda vez en toda la historia de Wimbledon.

El ambiente de la final era más propio de un duelo Croacia-Australia de Copa Davis que de una finalísima en la Catedral del tenis. No faltaban los grupos de fanáticos de ambos tenistas. La expectación era máxima ante un pronóstico tan incierto. Sería un duelo entre jugadores de saque y volea en el que el mínimo descuido sería fatal.

Y así ocurrió. Una tempranera rotura le valió a Ivanisevic para hacerse con el primer set (6-3). Rafter se la devolvería con la misma moneda en el segundo (6-3). Por tercera vez se repetiría el 6-3 en el electrónico de la central de Wimbledon, como si otro resultado no fuera posible. Ni un tie-break se había visto. Set para Ivanisevic. A uno de la gloria. Pero el australiano de Mount Isa tenía otros planes. Se impuso con claridad en el cuarto set por 6-2 y forzaba una quinta manga que se antojaba dramática.

Ivanisevic había puesto los saques directos y las dobles faltas y Rafter un más acertado y en ocasiones brillante juego cerca de la cinta. Como se preveía, el quinto y definitivo acto no fue apto para cardíacos. El croata empezó a sacar todo el genio que lleva dentro y tuvo varias disputas con el juez de silla. Contrastaba con el carácter flemático y pausado del australiano.

Sin posibilidad de juego de desempate en el quinto set, Ivanisevic y Rafter iban sumando juegos en su casillero hasta que llegó el quiebre del balcánico en el 15º juego de la manga. El siguiente sería el más difícil emocionalmente de toda la carrera de Goran. Cometió tres dobles faltas, dos ellas con punto de partido a su favor. Pero se mantuvo merced a buenos servicios y a errores de Rafter desde el resto. A la tercera sí fue la vencida e Ivanisevic hacía el 9-7 y se proclamaba campeón del torneo. Las lágrimas brotaban del rostro del croata así como la decepción se reflejaba en el australiano. Nadie con ránkingtan bajo había ganado Wimbledon. Cuando menos se esperaba a Ivanisevic apareció, y emocionó al mundo del tenis.

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