Federer se cita con Djokovic en Roma

El Masters de Roma tendrá este domingo la mejor final posible, el número uno contra el número dos. Federer lo hizo posible tras llevarse el duelo suizo ante Wawrinka.

La semifinal suiza en el Masters 1000 de Roma hizo justicia con el ránking de cada uno reservando a Roger Federer un hueco en el partido por el título y un billete de vuelta a casa a Stan Wawrinka. El mayor de los helvéticos empezó con dudas pero la experiencia acabó imponiéndose sobre la arena romana (6-4, 6-2) para firmar así una nueva cita en el último día de la semana. Será la quinta de la temporada tras las de Brisbane, Dubai, Indian Wells y Estambul.

Con tanto talento sobre la pista iba a ser imposible hacerse una idea de lo que podía depararnos esta segunda cita del sábado, algo que se pudo comprobar en los primeros compases del encuentro. Wawrinka cuplió con el primer break del encuentro para ponerse 3-0 en un abrir y cerrar de ojos, hecho que activó a su oponente para darle la vuelta a la tortilla antes de que aquello se pusiera peor. El parcial terminaría con un 6-4 favorable a Roger y sería el último halo de rivalidad que se vería durante la noche.

Algo pasaba en la cabeza de Stan que todo lo veía negro, la máquina no funcionaba y Magnus Norman, desesperado desde el banquillo, poco podía hacer. Aquella cueva oscura la vislumbró Federer al otro lado de la red, la cual aprovechó para alimentar la herida a base de magia con su raqueta. Uno crecía y el otro buscaba una salida que ya no llegaría. Demasiado tarde. El marcador se abría a favor del ganador de 17 grandes a la misma velocidad que se esfumaban las ilusiones del de Lausana. Esta vez, el maestro iba a poder con el alumno.

Punto a punto, el número dos del mundo fue tejiendo una victoria anunciada ante su buen compañero, batiéndole por decimosexta vez y accediendo a su quinta final en el Foro Itálico. Dominando con su derecha y maravillando con el revés, la tierra batida parecía más dura que nunca, haciendo olvidar los fantasmas de lo sucedido hace una semana en Madrid. La bola le corría y los errores no forzados desaparecieron con el aire, fórmula infalible que explica por qué este genio de casi 34 años sigue jugando finales de esta categoría.

No se puede quejar Roma tras lo ocurrido a lo largo de la semana. Los dos mejores jugadores del mundo se enfrentarán mañana en busca de un título que pondrá en juego la imbatibilidad de Djokovic y la oportunidad de Federer. El serbio quiere consolidar su racha y llegar en lo más alto a Roland Garros. El suizo, lejos de los favoritos, recuperar ese estatus sobre polvo de ladrillo que muchos ya le habían arrancado. Pase lo que pase, el espectáculo está garantizado en el Coliseo.

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