Kyrgios se lleva la batalla de los novatos

En una ronda inédita para ambos contendientes, finalmente fue Nick Kyrgios el que superó a Pablo Carreño para disputar mañana su primera final ATP

Nick Kyrgios dio un paso más en su ascenso hasta la cima alcanzando su primera final como profesional en Estoril después de dejar en el camino a Pablo Carreño Busta (5-7, 7-6, 6-3). En un partido en el que, pese al ranking, no era especialmente favorito debido a las condiciones, el australiano logró imponerse ante su rival y a la adversidad para sellar su pase a la jornada del domingo, allí donde acometen los verdaderos campeones y se escriben las páginas de oro de este deporte.

Carreño no lo puso fácil. Ambos estaban en una situación desconocida ya que ninguno había pisado antes unas semifinales ATP, por lo que el ganador tendría premio doble. El primer set se lo apuntó el gijonés con un superbreak en el undécimo juego, magistral. La segunda manga se alargaría hasta el desempate, donde el de Canberra no daría opción a su rival (7-2). Ya en el último acto, el contexto estaría marcado por las bolas de ruptura y un paso delante de Kyrgios quien demostró que puede adaptarse a cualquier territorio cuando su físico no le juega una mala pasada.

Ninguno llegaba de grandes celebraciones. El español acumulaba siete derrotas consecutivas, mientras que el oceánico no levantaba cabeza desde su gran actuación en el Open de Australia, derrotado en cuartos de final ante Andy Murray y herido de guerra por unos dolores que le han perjudicado en varias semanas del calendario. Es el gran hándicap de Nick, su físico. Cuando no es una cosa es la otra, percances que le impiden firmar esa regularidad tan necesaria como imprescindible con la que solo juegan los mejores jugadores del mundo.

Pese a ello, a veces la maquinaria respeta a su usuario, es entonces cuando se produce la magia sobre la pista. Así es como Nick ha conseguido ser el jugador joven con mejor ranking del top100, cruzando la barrera de los 50 primeros gracias a protagonizar dos cuartos de final de Grand Slam. Con estos datos, cualquiera diría que tan solo tiene 20 años recién cumplidos de esta misma semana. Cargado de un desparpajo que roza el gamberrismo y un atrevimiento que no se detiene ante nadie, el tenista ‘aussie’ ha visto como en solo dos temporadas de profesionalismo su carrera no hace más que ascender, sin freno, con el objetivo marcado seriamente en asentarse en el trono mundial del ranking ATP. A poder ser, más pronto que tarde.

Pocos hubieran apostado por él en un torneo como Estoril con nombres como Feliciano López, Kevin Anderson o Leonardo Mayer a principio de semana. De poder elegir una superficie para jugar, seguramente la tierra batida sería la última opción de Kyrgios, un desafío que ha sabido convertir en oportunidad y acceder a esa final tan soñada para cualquier joven promesa. Mañana tendrá enfrente a un veterano del vestuario: Guillermo García-López o Richard Gasquet. Un nuevo oponente al que demostrar de qué pasta está hecho y ante el que firmar su primera gran conquista del circuito.

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