Andy Murray accede a su primera final sobre tierra batida

El escocés cierra dos victorias en la misma mañana (Rosol y Bautista) y luchará en Munich por lograr el primer título de su carrera sobre polvo de ladrillo.

Algunos ya no le esperábamos, pero ya lo dice el refrán, más vale tarde que nunca. Andy Murray, a trece días de cumplir los 28 años y más de una década en el tenis profesional, disputará mañana en Munich la primera final de su carrera sobre tierra batida. Parece una locura tratándose de un doble campeón de Grand Slam, pero no lo es. El británico ha necesitado 38 torneos para alcanzar la última ronda sobre un certamen en arcilla, un elemento que se le ha resistido desde sus inicios.

Más de treinta títulos ATP, siete años casi ininterrumpidos en el top-10 de la clasificación mundial, reconocido como uno de los mayores dominadores de la época actual y, sin embargo, invisible cada vez que el calendario se teñía de marrón. Murray no sabe lo que es un jugar una final en arcilla, algo que probará mañana por primera vez en territorio germano. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, para ello, el escocés ha tenido que ganar a dos rivales en la misma mañana debido a las lluvias que gobernaron ayer la ciudad teutona. Primero Rosol (4-6, 6-3, 6-2) y luego Bautista (6-4, 6-4), esta ha sido la hoja de ruta que Andy ha tenido que escribir para plantarse en el partido por el título. Ambas victorias en apenas cinco horas.

Con estos datos sobre la mesa es normal que muchos aficionados fueran reacios a introducir a Murray en el saco del ‘Big4’ que tanta gloria se ha repartido en los últimos diez años. Nadal y Federer lo han ganado todo, ante todos y en todos los lugares posibles. Sí, es cierto que Djokovic aún no conquistó Roland Garros, pero cuenta con una decena de trofeos sobre la superficie más lenta del circuito. Un reto que siempre había estado pendiente en la agenda del tenista de Dunblane y que ahora, tiene el deber de cumplir por obligación.

No será por cambios y modificaciones en su equipo, ya que Murray lo ha intentado de todas las formas y colores. Ni siquiera Ivan Lendl, el entrenador que le llevó a lo más alto, pudo lograr la utopía de ver al británico coronándose sobre polvo de ladrillo. Sus tres Roland Garros no hicieron el efecto deseado con su pupilo. Tampoco Dani Vallverdú encontró la fórmula ni Amelie Mauresmo en la fecha actual. El último en incorporarse al equipo ha sido Jonas Bjorkman, un hombre que brilló sobre la hierba pero que ha llegado más lejos que todos sus antecesores, a la final.

Una final es una final y, como tal, hay que jugarla. El rival de Murray saldrá del ganador entre Philipp Kohlschreiber y Gerald Melzer, jugadores de segunda línea o incluso de tercera. El alemán, principal favorito a lograr ese segundo billete para la cita del domingo, sería la gran amenaza de Andy ahora que ya está a un solo partido de sumar uno de los objetivos que le quedan por alcanzar en su carrera. Un triunfo en Munich le darían al escocés nuevas energías para afrontar el Mutua Madrid Open y, quién sabe, si sería el gran tapado en Roland Garros.

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