Incontestable Andújar

El conquense, que venía de vencer a Fognini, acaba con las opciones de David Ferrer jugando un tenis perfecto para plantarse en la final del Conde de Godó

Pablo Andújar prolongó su semana fantástica en Barcelona, donde jugará su primera final tras deshacerce de David Ferrer (7-6.6-3) en una hora y 45 minutos. Llegaba de cuatro meses donde no había sido capaz de acumular dos victorias consecutivas, mañana optará a levantar el trofeo más importante de su carrera tras dejar en el camino a raquetas como Fognini o Ferrer. Un jugador encendido al que solo una victoria le separa de la mayor hazaña de su vida.

Solo el thriller del primer set ya mereció más la pena que toda la semifinal entre Nishikori y Klizan. Ambos contendientes salieron a la pista central de Barcelona con la estrategia estudiada desde el vestuario, una táctica que solo le funcionó a uno de los dos. Ferrer empezó arrasando, tal y como venía haciéndolo en partidos anteriores, hasta colocarse 3-0 en el marcador y sellar la mitad del primer set. Pocos apostaban por el despertar de Andújar, aunque bastanaba con que confiara una persona: él mismo.

El número 66 del ranking empezó a trabajar desde el fondo de la pista a base de palos y tiros profundos, maniobra que fue enmudeciendo poco a poco al público y al propio David. El resultado dio un vuelco repentino ante el resurgimiento del afincado en Valencia, pasando del 4-1 en contra, al 5-5 y finalmente al 5-6. Andújar había hecho una perfecta actuación sobre la arena para cerrar un primer parcial desde la línea de saque. Pero estando Ferrer enfrente, no iba a ser tan fácil.

Tirando de experiencia y aguantando los sudores, el alicantino igualó el luminoso y forzó el tiebreak. Y de nuevo, en el temido desempate, el segundo mejor español del ranking se colocó 6-2 arriba y con cuatro pelotas de set. No se lo van a creer, pero no pudo materializar ninguna. Y no porque no quisiera, sino porque Pablo cambió a última hora la raqueta por la varita y hechizó cada bola que le pasó por delante. Set para Andújar tras cinco puntos consecutivos y un aviso para los que creían que aquel sería un duelo rápido. O tal vez sí.

El segundo parcial era el de la confirmación, donde había que reflejar todo lo bueno hecho en la primera manga. Reto aceptado. El conquense continuó disparando tiros de todos los colores y con 3-0 en el marcador abrió hueco con su rival. Los malos gestos en la cara de Ferrer lo decían todo, descontento consigo mismo y enrabietado por no ser capaz de girar la situación. Hoy no fue una cuestión de piernas, el problema era que su adversario estaba encendido y solo un accidente iba a poder frenarlo.

Manteniendo el break siempre en su zurrón y tras tres bolas de partido, Pablo Andújar firmó la gran sopresa de la jornada y sumó por primera vez a David Ferrer a su lista de víctimas (nunca le había conseguido arañar ni siquiera un set). El de Jávea buscaba su cuarta final de la temporada, quinta en Barcelona, pero un genio inspirado para la ocasión se lo impidió. El tenis le seguirá debiendo un Conde de Godó, recompensa que seguro volverá a presentarse antes de que su camino ponga punto y final.

"Éste ha sido mi mejor partido en tierra batida junto al de Rafa en Río", reonocía Andújar al micrófono de RTVE. Nada que objetar. Mayer, Feliciano, Fognini y ahora Ferrer, trayectoria nada fácil superada con el mejor de los valores: el talento. Será la primera final del conquense en un ATP 500, donde buscará su cuarto título como profesional tras los cosechados en Casablanca (2011-2012) y Gstaad (2014). El polvo de ladrillo recibirá mañana a un candidato capaz de hacerle frente a Nishikori. El vigente campeón ante la revelación. La batalla promete.

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