Nadie puede con Djokovic

El serbio acaba con la esperanza española en el Masters 1000 de Montecarlo (6-3, 6-3 vs Rafa Nadal) y jugará la final de mañana ante el checo Tomas Berdych.

No hay manera. Una nueva victoria a una racha que parece interminable. Novak Djokovic fulminó a Rafa Nadal en algo menos de dos horas (6-3, 6-3) para clasificar a su final número 34 de Masters 1000, donde se enfrentará a Tomas Berdych. El serbio volvió a sacar todas sus armas para inclinar por primera vez esta temporada al octacampeón del torneo, quien tampoco podrá levantar en 2015 el título en Montecarlo. No importa la superficie, tampoco el rival. El circuito ATP se mueve al ritmo que marque 'Nole'.

Como todo gran largometraje, tenía que empezar con un momento sorprendente o de tensión. En este caso fueron ambos. Un break de Nadal cuando todavía entraba gente al estadio rompía la hoja de ruta de Djokovic por primera vez en el torneo y plasmaba de manera automática la igualdad que se iba a producir entre los dos colosos a lo largo de la sufrida batalla. Pero claro, los grandes campeones necesitan de estos resbalones para reaccionar, y así fue como Nole recuperó esa ruptura inicial para situar el 2-2 en el marcador. Cada uno se había mandado un pequeño aviso de lo que eran capaces de hacer, ahora era el turno de demostrárselo al espectador.

Hubo un periodo del encuentro donde era imposible definir lo que pasaba. Acudías a Twitter y te encontrabas con frases cortas, palabras sueltas, incluso onomatopeyas. ¿Qué estaba pasando sobre la pista? MAGIA. Dejadas desde el fondo, reveses paralelos, intercambios electrizantes, llegadas imposibles, passings temerarios y una lista de golpes de ensueño que había hecho levantarse al espectador de sus asientos. La rivalidad más repetida de la historia de este deporte hacía recordar el porqué de tanto encuentro. Pero llegó el momento cumbre, donde se apartan los lujos y se juega con las canas.

Djokovic rompió con 4-3 a su favor y se dispuso a cerrar el primer asalto desde la línea de saque. No perdonó. Un número uno puede alcanzar su plenitud por la brillantez de su juego, la capacidad de sufrimiento o la fortaleza mental. Hay mil variantes. Pero si hay una que les hace distinguirse del resto es la determinación. Cerrar cuando toca, no dejar crecer al rival, no regalar puntos en momentos clave. Ese es Novak Djokovic, un león que devora a su presa en la primera oportunidad que se le brinda. El de Belgrado cerró 6-3 y ponía pie y medio en la final.

El segundo acto recuperó la igualdad del comienzo, con ambos contendientes conservando su servicio y con la presión de saber que quien cediera un mínimo palmo de terreno, estaba abocado al fracaso. Con 3-3, el español se dispuso 40-15, apararentemente un juego cómodo y sin complicaciones, pero allí que fue a morder Novak para darle la vuelta y volver a dar un golpe sobre la mesa. Luego simplemente consolidó con su servicio y, para rematar la faena, apuntilló con un nuevo 'break' a su rival. El toque de gracia.

Con la de hoy, el número uno encadena 17 victorias consecutivas en el tour, con una marca de 10-1 ante jugadores del top-10. Él mismo avisó hace unas semanas sobre su estado de forma –“estoy en el mejor momento de mi carrera”- algo que, por si a alguno se le olvida, se dedica a ratificarlo cada semana. Un año después de su último duelo (Roland Garros 2014), el serbio se vengó de aquella derrota en una tierra diferente, la cual le dará la oportunidad de sumar una nueva corona a su historial.

Este es el panorama actual del circuito ATP, con un Novak Djokovic sobrebio dispuesto a repartir estopa a cualquier que se le ponga por delante. La de mañana será su quinta final consecutiva esta temporada, la cuarta en el Country Club. Enfrente tendrá a Tomas Berdych, a quien ha derrotado en 18 ocasiones. No quisiera hacer pronósticos pero, o el checo desayuna seis botes de Cola Cao, o todos nos imaginamos quien será el nuevo príncipe de Montecarlo.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes