Monfils se apaga ante Berdych

El checo alcanza su primera final en Montecarlo ante un Monfils que dio síntomas de cansancio desde la primera bola que tocó.

Tomas Berdych será el primer finalista del Masters 1000 de Montecarlo después de sentenciar a Gael Monfils (6-1, 6-4) en unpartido donde tremendamente superior de principio a fin. El checo mantuvo la solidez de toda la semana a lo largo de la pista mientras que el jugador galo se mostró cansado en los peloteos y sin la chispa con la que había sorprendido anteriormente. Apenas 68 minutos le bastaron a Tomas para sumar su victoria número 27 del curso.

El primer set fue un visto y no visto con Berdych imponiendo desde la línea de saque a un empequeñecido Monfils. Repartiendo desde el fondo y sin apenas cometer errores, el número ocho del mundo cerró con un 6-1 la primera manga del encuentro. Enfrente se encontró con un rival totalmente diferente a lo que se esperaba, con el único objetivo de pasar bolas al otro lado de la red y, a veces, incluso ni eso. Un 33% de puntos ganados con primer saque y un 43% con segundo son el mejor ejemplo del desastroso estado en el que se encontraba el favorito local.

En la reanudación hubo un pequeño cortocircuito en el cerebro de Tomas, quien rompió de nuevo el servicio de su oponente, aunque aquello no le sirvió de mucho ya que el francés lo recuperaría al juego siguiente. Un simple espejismo. El de Valasske-Mezirici resolvió otra vez a su favor y se dedicó a conservar ese break de ventaja a lo largo del encuentro. Monfils intentaba engancharse a la batalla pero las armas no estaban afiladas. Cuando llegó el momento de la verdad, el checo sentenció sin sudar a una 'pantera' que se dejó los colmillos en el vestuario.

No es la primera vez que Monfils pasa de 0 a 100 en cuestión de segundos. En este caso fue de 100 a 0 y en un solo día. Después de brillar ante Federer y confirmar su buen momento ante Dimitrov, el francés jugó esta tarde con la parte oscura de la moneda, esa que le señala como un jugador con desazón y sin aptitud para la competición. Debiera de ser todo lo contrario, ya que físico y tenis tiene de sobra para convivir cerca del top-10, pero esa irregularidad la que le hace precisamente especial. La que le impide ser un jugador de garantías, obligándole a esperar en la segunda línea por una oportunidad que esta vez tampoco supo aprovechar.

En la otra esquina, todo lo contrario. Un jugador ejemplar, siempre correcto, desbordando técnica en cada golpe y concentración en cada peloteo. Un hombre renacio de la mano de Daniel Vallverdú, entrenador que le ha llevado a disputar seis semifinales esta temporada en siete torneo disputados. La de mañana será la tercera final del curso para Berdych (tras Doha y Rotterdam), la cuarta en un Masters 1000 (París 2005, Miami 2010, Madrid 2012), una recompensa al trabajo bien hecho y la constancia de alguien que pese a llevar más de una década al máximo nivel, todavía piensa en mejorar y competir con los mejores.

Berdych ya espera en la final sabiendo que tendrá que enfrentarse a un monstruo: o bien Novak Djokovic o bien Rafael Nadal. Ante ambos ha perdido hasta en 18 ocasiones, números que no hacen presagiar un triunfo del checo en su primer partido por el título en Montecarlo. Seguro que hoy sustituye la siesta por un plaza en el Country Club donde pueda estudiar en primera línea cuál de los dos será su enemigo en la jornada de mañana.

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