La reválida de Wawrinka

El suizo arranca la temporada de tierra batida con muchas dudas y con la olbligación de defender su corona del año pasado

El Montecarlo Country Club abre sus puertas una temporada más con el objetivo de reunir a las máximas estrellas sobre la arcilla monegas. Las dolorosas ausencias de Murray, Nishikori o Del Potro serán sanadas, como cada abril, por Novak Djokovic, Roger Federer y Rafa Nadal. Junto a estos tres astros de la raqueta, estará también Stan Wawrinka, número nueve del mundo y vigente campeón del torneo. ¿Está preparado el suizo para conservar su trono? ¿O tropezará como en sus tres últimos torneos? Su raqueta tiene la última palabra.

El 2015 de Wawrinka no pudo empezar mejor. Abrió fuego en Chennai revalidando un título por primera vez en su carrera, alargando las buenas sensaciones que reunió tras su gran Copa de Maestros y su conquista en la Copa Davis. El siguiente escalón, una categoría por encima, tocaba darlo en Australia, donde unas semifinales más que decentes recalcaron la valía del de Lausana para este tipo de eventos. Dos buenas actuaciones rematadas con un nuevo cetro en Rotterdam, el primero en un ATP500, redondeando su historial con copas de todas las categorías posibles. Estaba encendido.

Pero tras una gran subida, siempre llega una bajada. La mediocridad volvió a su raqueta marcando mínimos en Marsella, Indian Wells y Miami. Derrotas ante Stakhovsky (59), Haase (104) y Mannarino (32) devolvieron al suizo al planeta de los humanos, a punto de caer por debajo del abismo del top-10. No dista mucho de lo que le ocurrió el calendario pasado, donde tras una semana espectacular venían tres entre naufragios. Una irregularidad a la que Wawrinka ya nos tienes acostumbrados.

Ser campeón de Grand Slam te da una categoría dentro del vestuario que te cambia la vida, tanto individualmente como respecto al resto de jugadores. A partir de ese momento, cada vez que se presente una gran cita, la expectación crecerá alrededor de ti, generando una presión antes desconocida. Ese es el gran hándicap que debe superar Stan, igual que hiciera en Montecarlo hace un año. El suizo necesita que su dedo vuelva a señalar su cabecita, la misma que le puso en el primer vagón de la ATP hace dos veranos en Australia. Vuelven las dudas, vuelven las prisas, ¿vuelve Wawrinka?

Montecarlo es un torneo en el que Wawrinka disfruta. En general, la tierra batida es un albero donde el helvético juega cómodo, golpeando desde el fondo, siempre con tiempo para decidir dónde dejará caer su próximo misil. El cuadro no se lo pondrá fácil: Mónaco y Fognini podrían ser sus dos primeros escollos, ambos especialistas en arcilla; luego, para terminar de aumentar la dificultad, Federer en cuartos de final. Aquel que superó en la última final en el principado, presentando batalla dos rondas antes. Los inicios no pueden ser más duros.

De salir vivo de tal estampida, el nivel de los rivales para nada decaería, todo lo contrario. En semifinales podría aparecer Berdych (tercer tenista con más victorias del curso) o Milos Raonic, siempre en constante evolución. Para la última jornada solo hay dos opciones posibles: Rafa Nadal o Novak Djokovic. Resumiento, un camino que roza la utopía en cuanto a éxito se refiere. El campeón de Montecarlo tendrá trabajo si quiere dar un puño sobre la mesa después de dos victorias en sus últimos cinco encuentros. ¿Y ustedes? ¿Confían en la reválida de Wawrinka?

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