Demasiada Serena

La número uno del mundo levantó su octavo título en Miami y sigue sin perder en 2015. Carla lo intentó pero no fue suficiente

Desgraciadamente, no hubo sorpresa. El mundo del tenis vivió en Florida una nueva tarde de gloria para Serena Williams, absoluta dominadora del circuito femenino en los últimos años. La estadounidense superó en 56 minutos a Carla Suárez (6-2, 6-0) y conquistó su segunda corona de la temporada, la octava en el Miami Open. Números antológicos para una jugadora que todavía no ha sido derrotada en los tres meses que llevamos de curso.

Ambas comenzaron hiperconcentradas, cada uno en lo suyo, cada una en su estilo. Serena sumando puntos gratuitos desde la línea de saque y Carla buscando más allá del primer golpe, ya fuera con un revés cortada o con un passing ganador. La primera reflejaba algunas dudas, la segunda mientras, aguantaba el tipo. Una falsa igualdad que fue destapada apenas en el sexto juego, momento en el que la número uno dio el primer mordisco a la final. La española ya no haría más juegos en este primer set.

Xavi Budó acudió, como siempre en estos casos, al rescate de su alumna. El mensaje de apoyo era claro, las órdenes precisas y la confianza máxima. Todo lo que se le puede pedir a un entrenador, incluso cuando enfrente se encuentra la mejor raqueta del planeta. Esa fe de Xavi no funcionó esta vez en la mente de la canaria, quien volvía a su propia realidad cada vez que vislumbraba a la 'pantera' al otro lado de la red. Un error no forzado tras otro y bolas sueltas que la menor de las Williams no dudaría en materializar. Se complicaba la final.

El segundo set fue más rápido que el primero, con solo una jugadora sobre el cemento. Serena repartía el juego a su antojo, aprovechando el momento de debilidad de su adversaria. A ella no le hací afalta ninguna charla, su plan es tan claro como arrasar al contrario. No hay más patrón que el de aplastar a base de raquetazos. Para combatirla es necesario tener, al menos, las mismas armas y, en este caso, no se dio.

Pese a no funcionarle el revés durante todo el torneo, Carla logró plantarse en su primera final de Premier Mandatory aquí en Miami. Todos pensábamos que si recuperaba ese golpe el sábado, las opciones ante Serena se multiplicaban. Pues todo lo contrario. Fueron todos los demás golpes los que acabaron desconectándose, despidiéndose de una final que jamás olvidará pese al resultado. Cinco partidos ante Serena y cinco derrotas, adornados con cuatro' roscos en el 75% de esos encuentros. Hoy por hoy, ambas jugadores juegan deportes diferentes.

Celebración total para Serena que conquista por octava vez el Miami Open y su título 66 como profesional. La número uno se mostró intratable y lo único que se puede hacer es aplaudir, algo a lo que nos tiene acostumbrados. Desde España, que no se pierda la ilusión. Este lunes una de las nuestras volverá a lucir en el top-10, un pequeño paso enfocado a muchas más alegrías futuras.

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