Wozniacki: “Crecí mucho desde que Rory me dejó”

La ex número uno del mundo admite en una entrevista en profundidad cómo afectó su ruptura con el golfista y cómo la gestionó de forma positiva.

Los aniversarios de las fechas dolorosas pueden ser llevados de mala manera pero Caroline Wozniiacki no vive de esta manera su primer año de soltería. La primavera de 2014, su prometido por aquel entonces, el golfista McIlroy, dejaba a la tenista danesa unos días antes de su boda. "El problema es mío. Las invitaciones de boda enviadas durante el fin de semana han hecho que me dé cuente de que no estaba en absoluto preparado para lo que conlleva el matrimonio", explicaba el golfista en un comunicado.

Wozniacki se vio fuertemente afectada por la separación pero decidió centrarse en sus amistades, su familia y en su carrera profesional para enfocarse en nuevos objetivos y pasar página rápidamente. “Sentí como si alguien cercano se hubiese muerto”, explicó la danesa en una entrevista concedida al periódico The Independent.

La ex número uno del mundo no tardó en llegar a uno de los mejores niveles tenísticos de su vida. En septiembre llegó a la primera final de Grand Slam (US Open) desde 2009, volvió a estar dentro de las 10 mejores del mundo y ahora aparece como una consolidada entre las cinco mejores del circuito. "En mi cabeza yo tenía todo hasta ese momento (el de la ruptura)”, confiesa Wozniacki a los colegas británicos. “Tenía una gran carrera, me iba a casar, una familia perfecta. Todo iba genial. Realmente no había nada en contra mío. Yo estaba feliz, muy feliz”.

“Pero, de repente, algo sucede que no esperas. Empiezas a ver que el mundo se da vuelta, literalmente, de un segundo a otro. Creo que yo no sabía lo fuerte que era hasta que sucedió. Y tampoco sabía lo mucho que puede afectar. Realmente se siente como que alguien cercano ha muerto”, explica la danesa.

“Uno tiene que pasar por todo esto, me enseñó mucho. Creo que crecí muchísimo en un período corto de tiempo. También me di cuenta quién realmente está ahí en los momentos malos y quién está solo cuando las cosas van bien”.

“Uno aprende de la vida, hay que disfrutar. Uno tiene que disfrutar de los grandes momentos. Ahora sé que soy realmente fuerte, sé lo que quiero lo que necesito y lo que no, y lo que acepto y lo que no”. “Estas son todas cosas que me llevo para el futuro. Y si conozco a otro chico que pienso que es fabuloso, yo ya sé lo que puedo esperar de mí mismo y de él”.

Wozniacki, tras la ruptura, volvió a jugar en Roland Garros y todas las miradas estaban puestas en ella. En su figura, en su tenis, en su humor, en su estado anímico. En primera ronda perdió contra la número 64º del mundo, Yanina Wickmayer. “Lo estaba intentando en el partido pero realmente no estaba ahí. Tengo que ser feliz para jugar, tengo que estar con ganas y en ese momento era como un funeral para mí”.

“Además, sabía que tenía que hacer una conferencia de prensa y estaba tan nerviosa de llegar ahí. Nunca había visto tantos periodistas en la sala de prensa de Roland Garros. Las personas estaban de pie haciendo cola fuera porque no podían entrar”. “Sácame de aquí como sea”, le dijo Caroline a su padre que le compró el primer vuelo a Miami y huyó de toda la prensa.

Wozniacki se juntó en Miami con su actual mejor amiga, Serena Williams. La número uno del mundo fue un gran apoyo para la danesa y a partir de ahí se hicieron inseparables. “Crecí cerca de Serena”; admite Caroline que volvió a sentir confianza, fue mejorando su aspecto físico, poniéndose en forma y ganando partidos para consolidarse como una de las mejores del mundo.

Un aprendizaje doloroso que la hizo crecer como persona y como tenista. Hoy podrá estarle agradecida a McIlroy. Tras la ruptura, Wozniacki recuperó el hambre, el tenis, la confianza y hoy se se siente más fuerte que nadie.

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