Los medios se olvidan de David Ferrer

A pesar del gran momento del alicantino, con 18 victorias y sólo una derrota, los medios siguen hablando de Rafael Nadal y no de él. 

A veces uno se pregunta qué tiene que hacer un tenista español para que se hable de él en las televisiones o en otros medios. A pesar de cómo ha comenzado David Ferrer este 2015, con 18 victorias y tan sólo una derrota para levantar tres títulos, las últimas noticias en el tenis español para los informativos sigue siendo Rafael Nadal y su último anuncio de televisión. Ni una breve reseña al Premio Samaranch que ha recibido en Valencia el otro día, el distintivo más alto que da la RFET y que en otros años lo obtuvo Carlos Moyà o Rafael Nadal. Ferrer sigue siendo el gran olvidado.

Porque llega incluso a dar pena ver que el tenis en los informativos sólo es noticia cuando existe un jaleo como el que hubo hace meses con el nombramiento de Gala León como capitana de Copa Davis. Llega a desmotivar mucho el encontrarte con compañeros de informativos en los torneos y que conversando con ellos te confiesen que sus jefes les han ordenado preguntar única y exclusivamente sobre Gala y seguir alimentando la polémica. ¿Es eso lo único que interesa del tenis en este país? Quiero creer que no.

Sí, cuando ganó el pasado fin de semana en Acapulco salió unas breves imágenes de su último punto y comentaron que había ganado el título allí. Pero lo que más destacaron fue cómo le quedaba el gorrito mexicano para pasar enseguida a Rafa Nadal y cómo lo estaba haciendo en Buenos Aires, donde ahí sí que pusieron declaraciones del mallorquín y demás. Y eso que Acapulco es un Open 500 y Buenos Aires un 250.

Nadie dedicó un video o un pequeño reportaje a lo que está logrando este guerrero a sus casi 33 años. Alguien capaz de ganar en Río de Janeiro, sobre tierra, en unas condiciones extremas de temperatura para volar acto seguido a Acapulco, cambiar de superficie y pasarse a dura y volver a ganar a todos sus rivales para convertirse en el primer tenista en 30 años en ganar consecutivamente un torneo en tierra y luego en dura. El último fue un tal Thomas Muster, por si os suena. Nadie habló de que su viaje a México desde Brasil se alargó hasta las 21 horas y que con el cansancio acumulado y sin apenas toma de contacto con la pista supo sacar su partido de debut adelante jugando a la una de la mañana. Nadie comentó nada de que David ha levantado 10 títulos desde que ha cumplido 30 años, superando a leyendas como Ivan Lendl y colocándose a 5 de Agassi y 7 de Federer. No, nadie.

El éxito de Ferrer es el éxito de un trabajador incansable. Alguien que a pesar de su edad, es capaz de seguir entrenando con la misma ilusión y dedicación que un chico de 20 y de levantarse después de un revés detrás de otro. A finales de 2014 contrató a Francisco Fogués como nuevo entrenador, rodeándose de gente cercana, como a él le gusta. Trabajando junto a Paco y Miguel Maeso, su preparador físico, así como la ayuda de su hermano Javier que le acompaña en ciertos momentos como en el pasado torneo de Río, David está siendo más competitivo que nunca siendo ya el tercer mejor jugador del año.

No hay que pasar por alto el gran momento físico por el que pasa el alicantino. Mientras sus rivales ya sacan la lengua en los terceros sets, David se mueve por la pista con la misma soltura del que acaba de saltar a pista. Esto se debe en gran medida al trabajo de Rafa García, su fisio, y de Miguel Maeso. Con ellos, trabajando en las playas de Valencia, ha entrenado la movilidad y la coordinación para ahorrar energías y llegar con reservas a los momentos importantes de los partidos.

La semana que viene viajará a Indian Wells con la esperanza de lograr un buen resultado en un torneo que históricamente no se le ha dado nada bien. Con unos cuartos de final como mejor resultado allí y habiendo perdido en su partido debut hasta en cinco ocasiones, Ferrer llega con inercia ganadora y mucha motivación para conseguir algo importante en el primer Masters 1000 de una temporada que está siendo de ensueño para él. Y aunque para los medios de televisión casi ni exista, David seguirá trabajando en silencio. Esa que es la clave de su éxito.

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