Dubái es la casa de Federer

Roger Federer derrotó a Novak Djokovic en la final del torneo de Dubái, un lugar convertido en su segunda casa donde manda por séptima vez

Roger Federer.
Roger Federer.

Las llaves de Dubái permanecen en el bolsillo de Roger Federer, que superó en la final a Novak Djokovic por 6-3 y 7-5. Roger vuelve a triunfar en su segunda casa, en el lugar donde entrena frecuentemente en busca de más gloria. Con esta victoria, el tenista suizo suma 84 títulos individuales. Siete de ellos en Dubái, un torneo convertido en el salón de su casa, cuya tranquilidad sólo ha alterado Djokovic en los últimos años. Además, su magistral servicio supera la cifra de 9.000 saques directos en el circuito ATP.

Federer.

Pero más allá de un currículum, Federer conserva la magia con 33 años y medio, su poder de intimidación. Un repertorio de saques, derechas, voleas y otros ‘trucos’ con la raqueta que ejecuta de memoria. Una combinación sobradamente conocida por sus rivales, pero de difícil antídoto cuando el suizo se muestra inspirado en una pista rápida.

Ni siquiera el mejor tenista del mundo pudo frenarle en Dubái. Como sucedió en su último enfrentamiento en Shanghái, Djokovic fue víctima de la capacidad arrolladora de Federer en unas condiciones rápidas, tanto en la pista como en el marcador (al mejor de tres sets).

Desde la línea de fondo, el serbio buscaba cambios de dirección que llevaran el partido al terreno físico. A pesar de que el suizo imponía su ritmo de juego, el paso de los minutos cambiaba las sensaciones en la pista.

Djokovic.

Djokovic mejoraba su consistencia y su solidez en el resto, mientras Federer perdía limpieza en el golpeo. El serbio amenazaba con forzar la tercera manga, pero la magia de Roger volvía en forma de saque y volea para salvar dos puntos de set. La incapacidad de Novak de convertir alguno de los siete puntos de break le condenaba en la final. El suizo también ganaba la batalla mental, y remataba a Djokovic cuando éste dejaba un resquicio.

Federer comienza la temporada en la línea de 2014. Sin gloria en los Grand Slams, pero con éxito en el día a día. Brisbane y Dubái ya tienen grabado su nombre en 2015.

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