Ocho meses y medio esperando a Nadal

Nadal no alcanza una final desde que se proclamara campeón de Roland Garros en 2014. Al margen de los problemas físicos, Rafa no ha sido reconocible

Rafael Nadal.
Rafael Nadal.

8 de junio de 2014. Rafael Nadal, con el cuerpo castigado por la exigencia de Novak Djokovic y la humedad en París, agranda su leyenda con el noveno título en Roland Garros.

21 de febrero de 2015. Nadal, visiblemente acalambrado en Río de Janeiro, culmina una mala noche con una derrota ante Fabio Fognini. Otros calambres con un significado muy distinto.

Nadal.

Entre el primer momento y el segundo, una novela de sucesos que han mantenido oculto al verdadero Rafael Nadal: una vulnerabilidad sobre hierba que dura tres años, una lesión de muñeca, una apendicitis y un proceso de rehabilitación tenística de duración indefinida a día de hoy. En total, ocho meses y medio esperando a Nadal.

Durante este período, el tenista balear no ha alcanzado una final en los ocho torneos que ha disputado. Ni siquiera en Río de Janeiro, en su superficie favorita, y en un cuadro que sólo presentaba a otro jugador del top 10 mundial: David Ferrer. Incluso, hasta esta semana, Nadal no había llegado a unas semifinales desde el Grand Slam parisino.

Los contratiempos físicos marcaron los últimos meses de Nadal en 2014, pero su recuperación tenística sigue sin llegar tras casi dos meses de competición. La preparación de 2015 comenzó a torcerse con la decisión de posponer una operación inevitable en el apéndice. La pretemporada se acortó y Nadal comenzó 2015 en una condición física muy inferior a la deseable, como se pudo observar en Doha ante Michael Berrer, en el Open de Australia ante Tim Smyczek y Tomas Berdych, y esta semana en Río de Janeiro. Sus problemas físicos durante la competición son rutina.

Nadal.

Nadal continúa en proceso de rehabilitación, alterna momentos esperanzadores con otros de desfiguración. Su actual condición física aumenta su inseguridad tenística. Rafa convierte en un drama partidos que domina ante rivales netamente inferiores y que tradicionalmente finiquitaba sin titubeos. Su rendimiento y su actitud son irregulares. Nadal no ha recuperado la fiabilidad de antaño. Se muestra temeroso cuando su rival no le da motivos, indeciso con su derecha y frágil con su revés.

La derrota ante Fognini en Río de Janeiro le relega al cuarto puesto en el ranking ATP de la próxima semana. Nadal ha resurgido de situaciones similares en el pasado, pero acumula diez años en la élite, y nadie, ni siquiera los tenistas especiales como él, superan contratiempos eternamente.

Nadal sigue luchando por el enésimo reto de su carrera, por volver a salir de la oscuridad. Buenos Aires recibe a un Rafa herido que ya suma ocho meses y medio sin brillar.

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