Pliskova derrota a Muguruza y accede a la final de Dubai

La checa Karolina Pliskova se sobrepone a la tenista española en un partido estrechísimo. Un duelo de mínimo margen que acabó con el camino de Garbiñe en Dubai

No pudo ser. Garbiñe Muguruza se quedó a las puertas de su primera final de un WTA Premier. Con el corazón en un puño durante todo el encuentro, la mayor templanza y consistencia de Karolina Pliskova fue clave para abrochar un encuentro tan cerrado. Enorme crecimiento de la checa, a las puertas del top-10.

El partido se disputa con altas temperaturas, muchísima tensión y enormes ráfagas de viento, un cocktail que repercutió sobremanera en el tembloroso pulso de la tenista española, particularmente en su arranque. Muguruza dibujó en la primera manga un combo de 14 golpes ganadores y 30 errores no forzados, con sólo 2 opciones de rotura en seis turnos de saque de la checa. Los nervios atenazaron de nuevo a la de Caracas, más sensible a la altura del choque de lo que aparentemente mostraba el juego y la gestualidad de su oponente.

Sin el orden ni el equilibrio con el que llevar a buen puerto todo su arsenal, Muguruza sufrió mucho para controlar la pelota. Sus tiros planos, presos de la tensión puntual, la hicieron errar más de la cuenta. El viento, un factor que favorece a tiros más combados, descolocó cada golpe de ataque de la española, que entregó el primer parcial a una Pliskova más madura con su saque, sin cometer tantas dobles faltas.

El segundo aminora el marcapasos de Muguruza, que reduce sus propios fallos a la mitad, compite en igualdad y si bien sigue manejando un manojo enorme de nervios, genera múltiples bolas de break, cercando la trinchera de Pliskova. El juego de la checa, planísimo, sin flexiones, con la vertical más erguida de lo normal, despista por su aceleración. No hay manera de detectar direcciones. Con una doble falta, Pliskova entrega el segundo a Garbiñe.

El tercero sigue por el mismo cauce. El físico hace acto de presencia, sumándose a todas las dificultades. Manteniendo todos los turnos al servicio, con 5-5 aparecen los fantasmas. Pliskova rompe en blanco y saca para partido. En otra serie de errores y precipitación, Garbiñe se pone con 0-40 para forzar una muerte súbita lo más súbita y mortal posible. Pero no hay premio. La checa remonta y tras una línea apuradísima y dos grandes servicios, se mete de lleno en la final.

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