La dictadura del cemento

El crecimiento de la pista dura acerca al tenis a una peligrosa uniformidad. La superficie de los próximos Juegos Olímpicos supone otro ejemplo

Foto: tennis.com.au.
Foto: tennis.com.au.

La dictadura del cemento. Una expresión que trasciende el ámbito tenístico pero mantiene su significado dentro de él. Actualmente, en el tenis masculino, dos Grand Slams, seis Masters 1000, el Word Tour Finals y muchos otros torneos se disputan sobre distintos tipos de pista dura.

Este predominio, que genera un gran desequilibrio entre superficies, está universalmente aceptado en el tenis moderno. Pero el cemento mantiene un crecimiento que marca una peligrosa tendencia hacia la uniformidad en detrimento, especialmente, de la tierra batida. Hay numerosos ejemplos de ello: el intento de la ATP de rebajar la categoría del Masters 1000 de Montecarlo, el cambio de Acapulco a la pista dura, el deseo del propietario del torneo de Buenos Aires de cambiar a esta superficie, el cambio de Stuttgart a la hierba, los problemas económicos que han afectado especialmente a algunos torneos sobre tierra batida… y ahora, los Juegos Olímpicos.

Rio 2016.

La decisión de disputar el torneo olímpico de Río de Janeiro 2016 sobre pista dura en Brasil, un país tradicionalmente de tierra batida, es otro ejemplo de la dictadura del cemento. Punto de Break ha preguntado a la ITF por los motivos de la elección de esta superficie en los próximos Juegos Olímpicos, y su Departamento de Comunicación ha respondido lo siguiente: “La superficie para el torneo de tenis olímpico de Río 2016 (28 julio – 5 agosto) fue acordada entre la ITF, el IOC (Comité Olímpico Internacional) y el Comité organizador de Río 2016. El tipo de pista dura no ha sido anunciado todavía. El torneo de tenis olímpico es parte de la gira de pista dura, y por lo tanto se decidió que la pista dura era la superficie más apropiada”. Es decir, el dominio de la pista dura lleva a un dominio aún mayor.

Murrray.

Sin embargo, este argumento no se aplicó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuando el torneo se disputó sobre hierba mientras algunos tenistas estaban inmersos en eventos sobre pista dura o tierra batida. El torneo olímpico no se disputa sobre polvo de ladrillo desde Barcelona ’92, y difícilmente se hará en un futuro próximo si se celebra en las mismas fechas (entre Wimbledon y la gira norteamericana de pista dura), y las organizaciones competentes mantienen el mismo criterio. En cualquier caso, la grandeza de unos Juegos Olímpicos exige una adaptación de los tenistas a cualquier superficie, como sucede en numerosas ocasiones en eliminatorias de la Copa Davis.

El predominio del cemento también se entiende desde el punto de vista institucional. Los anglosajones dominan tradicionalmente la ATP desde la dirección, y en el Consejo de jugadores apenas figuran tenistas con predilección por la tierra batida: Eric Butorac (presidente), Kevin Anderson, John Isner, Gilles Simon, Stan Wawrinka, Jürgen Melzer, Sergiy Stakhovsky, Raven Klaasen, Bruno Soares, Andre Sa, Yves Allegro y Claudio Pistolesi.

US Open.

El italiano Francesco Ricci Bitti, presidente de la ITF desde 1999, especula con nuevas reglas en el juego, pero no parece preocupado por preservar la diversidad de superficies y frenar el crecimiento de las pistas duras. Lo que hace unos años podía interpretarse como una reivindicación victimista de los especialistas en tierra batida, se está convirtiendo con el paso del tiempo en una necesidad para evitar la uniformidad en el tenis, para frenar la creciente dictadura del cemento.

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