Beto Martín: "La vida es aprender, equivocarse y seguir para delante"

Alberto 'Beto' Martín charló en exclusiva con Punto de Break y se abrió a contar intimidades de su vida como tenista. Una charla imperdible. 

Alberto 'Beto' Martín (Barcelona, 1978) lleva más de 4 años retirado de las pistas de tenis. Llegó a ser el 34º del ránking mundial, estuvo 15 años como profesional, fue partícipe del equipo español de Copa Davis en 2002 y levantó tres torneos ATP. Dejó el tenis en el 2010 y desde entonces dedicó gran parte de su tiempo a formarse, se centró en los estudios. Se sacó un Máster en Gestión Deportiva y en estos momentos se encuentra en el cuarto y último año de la carrera de Psicología en la Universidad de Barcelona.

Beto, como le llaman desde pequeño, recibe a Punto de Break en la sala de reuniones del Club de Tenis de La Salut. Acaba de terminar su turno de trabajo al mando del equipo de competición del club y está tranquilo, relajado y habla con sabiduría. Medita sus palabras y siempre las expresa con sentimientos profundos. Una entrevista para conocer mejor a uno de los tenistas más queridos por sus compañeros, un ejemplo de caballerosidad, honradez y saber estar.

¿Cómo lleva la vida de extenista?

No es fácil porque se echa de menos el seguir jugando. Pero bien, también, gracias a que tengo pareja, una hija… todo es más fácil. La verdad que después de tantos años viajando, me gusta estar en Barcelona trabajando. Se echa de menos pero por otro lado tengo una estabilidad que nunca antes había tenido.

Está como responsable de la escuela de competición en el Club Tennis de La Salut. Es como estar en casa.

Sí, estoy muy agradecido al club que me haya dado la oportunidad de liderar la escuela de competición. Es un proyecto que me genera mucha ilusión. Que me hayan ofrecido esta posibilidad es muy importante para mí, para que pueda desarrollarme en mi nueva faceta.

No es su primera fase como entrenador. Antes estuvo entrenando a un joven de la generación de 1998, llamado Marc Milà durante dos años…

Sí, fue mi experiencia en la pista como entrenador. Me motivó el poder ayudar a un chico de 15 años a que pudiera mejorar su tenis. Aprendí mucho. Jugar te da mucho bagaje pero has de aprender a poderlo aplicar en otras personas.

¿Cuesta cambiar el rol en el que uno ya no es el protagonista sino que es el otro? En este caso su alumno.

Sí que cuesta. No es fácil. Tienes que aprender a ayudarlo y a que se desenvuelva lo mejor que él pueda, tienes que entender que no eres tú sino que es otro jugador. Es el paso ese de jugador a entrenador.

¿Qué cosas aprendió de esa situación?

Sobre todo, esto de que el entrenador se tiene que poner en un segundo plano y no pensar que todo lo que te funcionaba a ti, le tiene que funcionar a él (al alumno). Entender que cada persona es diferente e intentar buscar esos resortes para que él pueda motivarse para mejorar cosas.

Además, vio nuevas competiciones, circuitos amateurs...

Totalmente. Uno está acostumbrado a un circuito súper profesional y ahora me moví en unas edades diferentes que no tienen la profesionalidad adquirida. Tienes que enseñarles el ABC de todo para que ellos se desarrollen como personas y jugadores.

El que se está desarrollando como persona es usted. Dejó el tenis y se puso a estudiar un Máster en Gestión Deportiva y la carrera de Psicología.

Sí, de pequeño no había podido estudiar porque empecé muy pronto a jugar a tenis a nivel profesional y tenía ese 'gusanillo'. La verdad, empecé porque no sabía qué hacer. No voy a estar en casa sin hacer nada, pensé. Así que me puse a estudiar, que me apetecía mucho.

No es fácil cuando de un día para otro, no tiene obligaciones, horarios y tanto tiempo libre.

Cuando acabas de jugar al tenis, es como que aterrizas de otro planeta. Llegas aquí y no sabes ni dónde estás. Los estudios me ayudaron a hacer esa descompresión de cambio de vida, de tantos años viajando y de vivir en un mundo tan distinto al mundo de aquí, al normal. Me ayudó a hacer el cambio de chip.

¿Cuesta volver a los libros?

A mí no me costó porque nadie me obligó, lo hice porque quería. Me gustaba la idea de tener otros tipos de aprendizajes diferentes. El mundo del tenis es un aprendizaje muy fuerte pero siempre dentro de los mismos parámetros. Quería abrir mi mente a otros tipos de aprendizaje. Estaba motivado por ello y ahora estoy ya en cuarto de psicología y me quedan solo seis meses por acabar la carrera.

¿La llegó a pasar mal en algún momento durante esta transición?

Sí, hay momentos que lo pasas muy mal. Al principio, los primeros meses, estás muy quemado (del tenis) y te viene bien un descanso. Pero al cabo de un tiempo, el cuerpo te pide volver a jugar, viajar… Y ves a tus compañeros con los que estabas, los ves por la tele y a lo mejor piensas que podrías estar ahí. Pero esto es como un duelo, uno tiene que aceptar que no es capaz. Aceptarlo no es fácil.

¡Le trató bien el tenis?

Sí. Estoy contento. Donde he ido, he intentado ser respetuoso con todo el mundo y comportarme bien. Creo que eso se me ha devuelto siempre. Estoy contento con el trato que tengo en el mundo del tenis en general.

¿Cambiaría algo de tu carrera?

Ufff.. claro. Cambiaría muchas cosas pero ahora no tiene sentido ni nombrarlas. Me las quedo para mí, para mi intimidad. Pero a toro pasado es muy fácil. Cuando tienes 18, 22, 25, 27 años no tienes la experiencia que tienes con 36. Entonces hay muchas decisiones que tanto de fuera como de dentro de las pistas, las haría diferente. Pero no hace falta contarlas. Tengo la conciencia tranquila de que siempre hice lo mejor que supe. Nunca tuve dejadez, siempre me esforcé al máximo, me equivoqué muchas veces pero gracias a esos aprendizaje, evolucioné. Así es la vida, equivocarse, aprender y seguir para delante.

¿Las lesiones condicionaron mucho su carrera?

Una de las espinas de mi carrera es esa, en muchos momentos importantes, donde yo podría haber dado un salto más, me lesioné y no pude competir al máximo. En octavos de Roland Garros, en cuartos de final del Godó… son cosas que pasan pero duelen aunque sean parte del tenis. Son 35 semanas al año viajando por todos lados y con pistas muy exigentes.

Estuvo 15 años como profesional pero creo que nunca se consideró una estrella del tenis.

No, porque no lo fui. He estado en un país donde yo era bueno pero había gente mucho mejor que yo. Tuve por delante a números uno del mundo, a jugadores top ten… estuve en el mejor momento del tenis español antes de Nadal. Rafa ha sido ya el remate final a esta generación increíble. Éramos una Armada y nunca me he considerado una estrella. Fui un buen jugador que me esforcé como ahora puede ser un García-López, Montañés… Muy buenos jugadores, pero un poco eclipsados por otros muy, muy buenos.

Tirando de hemeroteca, vi que tiene una anécdota realmente muy curiosa en el Masters de Madrid de 2009 junto a Fabio Fognini…

Sí… (risas). Era última ronda de la fase previa, un partido duro a tres sets y en el tiebreak del final, Fognini ya tenía 'warning' por haber insultado a un juez de línea, otro por otra cosa, y hasta que le quitaron un punto. Total, que al llegar al cambio de lado, cuando íbamos 6-6 en el tiebreak del tercero, Fognini tira la raqueta contra el banco, rebota y me viene a mí. Directa a la cara pero no me dio, la aparté con la mano. El árbitro lo quería echar, llamó al supervisor pero le dije a éste que, si era por mí, que no lo echara porque había sido mala suerte, la raqueta había rebotado. Al final no lo descalificaron, tuve match point a favor pero acabé perdiendo el partido.

Gesto que le honra.

Ha quedado como una anécdota de caballerosidad. Estaban los que decían que era tonto y otros que comentaban que era un caballero.

¿Qué le dijo él?

Me dio las gracias y ya está, no se habló más de esta anécdota. Son cosas que pasan más a menudo de lo que parece. Yo me quedé bien, no tuve la sensación de ser tonto. En ese momento reaccioné así porque me pareció que había tenido muy mala suerte él. Me puse en su lugar dije que prefería que ganara el que tuviera que hacerlo pero dentro de la pista.

Jugó con dos generaciones bien distintas de tenistas. La primera con gente como Sampras, Agassi, Chang, Kafelnikov… y la otra, la actual, la de Federer, Nadal o Wawrinka. A grandes rasgos, ¿cuáles son las diferencias más notorias?

Con el paso de las generaciones, la pelota va más rápido y el físico es más importante. Todos han sido grandísimos jugadores. Cada vez el tenis es más completo. Avanzó en todo. Antes quizá el jugador tenía un golpe más fuerte y otro más débil, ahora tiran desde los dos lados.

Le nombraré diferentes jugadores a los que usted se enfrentó a lo largo de su carrera. Dígame qué es lo primero que se le pasa por la cabeza cuando escucha estos nombres. Roger Federer.

La excelencia. Es capaz de jugar a medio gas y ganar, eso casi nadie lo consigue.

Rafael Nadal.

No te regala ni un punto. La humildad de ir a jugar con el 150º y no regalarte ni un punto y respetarlo igual que si fuera el mejor del mundo.

Guillermo Coria.

Se movía como una pluma y era muy listo. Un tipo que con peso pluma se cargaba a pesos pesados. Tenía un revés paralelo que lo escondía muy bien.

Andy Roddick.

Un animal. No he visto a nadie que saque más fuerte que Roddick. Hasta el segundo saque era dificilísimo de restar, tenía una fuerza descomunal. No he visto una cosa igual en mi vida.

Andre Agassi.

Me gustaba muchísimo como jugador. Era un ídolo, un tipo con mucho carisma y su manera de jugar me encantaba. Pero después de leer el libro, me bajó un poco esa estima.

Marat Safin.

Un genio, un tipo espontáneo que dice lo que le sale. Dice sin pensar mucho. Un enorme jugador.

Carlos Moyà.

Un tío muy inteligente. Con unas capacidades espectaculares. Si no es el más talentoso, probablemente de los más talentosos que ha habido en el mundo del tenis.

Gastón Gaudio.

Otro genio. Este, un genio de los genios. Dice lo que le sale y no tiene miedo a nada. No quiere quedar bien con nadie, hasta el punto de ser desagradable cuando jugabas con él… te iba ganando, rompía una raqueta y encima decía que estaba jugando fatal cuando te estaba metiendo una paliza… era un genio y había que entenderlo como tal.

Stan Wawrinka.

Joder, Wawrinka… me ganó 9 veces… ¡no le pude ganar nunca! Es mi bestia negra. Un tipo muy profesional que tenía mucha más capacidad que yo y perdía siempre contra él. Uno de mis mejores partidos de mi vida, lo jugué contra él y perdí 7-5 tercero en Roma. Una de mis bestias negras.

Nikolay Davydenko.

Un tío muy trabajador, muy humilde. Empezó siendo un tipo muy pobre y a base de trabajo, trabajo y más trabajo, ha hecho un carrerón.

Pete Sampras.

No lo conozco mucho pero me dio una alegría a mí. El único partido que jugamos, le gané. Aproveché mi oportunidad. Tuve la suerte de que pude ganarle en un momento que no era el mejor suyo.

Àlex Corretja.

Un jugador muy inteligente y muy profesional que supo sacarle el máximo de rendimiento a su tenis. Tenía la mentalidad de ser siempre el mejor.

Michael Chang.

Otro tío muy trabajador, no daba una bola por perdida. Logró cosas increíbles sin tener un enorme potencial. No era especialmente talentoso.

Gustavo Kuerten.

De los mejores tipos que te puedes encontrar en el circuito, más siendo lo que ha sido.

En el Australian Open de 2002, le ganó al ídolo local Lleyton Hewitt cuando este era el número uno del mundo. ¿Fue la mejor victoria de su carrera?

Sí, esta junto a la de Sampras y otra a Ferrero en el Godó. Aunque las dos más sonadas fueron las de Hewitt y Sampras. Yo estaba jugando un gran tenis, había ganado a gente importante, hice una pretemporada muy fuerte y había hecho también, semifinales en Adelaida. Venía con confianza…

¿Qué pensó cuando vio que le tocaba Hewitt en primera ronda?

Son esas cosas que uno no entiende pero realmente veía que podía ganar. Me veía capaz de ganarle. Lo tenía muy estudiado, lo conocía muy bien. Recuerdo estar en la habitación del hotel viendo la televisión y pensando, 'yo a este tío le puedo ganar'.

Emocionante.

Es una de las mejores memorias que tengo. Así como cuando me tocaba con Wawrinka y lo veía tan complicado, aquel día y sobre Rebound Ace (la superficie en la que se jugaba el Australian Open en aquella época), que la pelota botaba alto, el tenía presión… y se dio todo.

Le gana a Hewitt, también gana segunda ronda y en tercera pierde con Marcelo Ríos. ¿Fue el chileno uno de los jugadores con más talento que había en la época?

Sí, por supuesto. El que más junto a Fabrice Santoro. Estos dos estarían ahí entre los que me han impresionado más a nivel talento. Ponían la pelota donde querían, con la velocidad que querían, era increíble.

¿Nalbandian puede estar ahí también?

No sé si tanto como estos dos pero sí, era un jugador que sin necesidad de entrenar mucho te rendía a un nivel espectacular y cuando él quería y estaba motivado, era capaz de hacer cosas increíbles.

La superficie de Rebound Ace, ¿qué memoria te trae?

Yo la hubiera dejado para toda la vida (risas). Cuando lo cambiaron a rápida no me gustó nada. El Rebound Ace me encantaba porque tenía un punto de tierra. La pelota botaba más alto, cogía más efectos y esto para los españoles nos iba muy bien.

Decían que se pegaba a las suelas de las zapatillas…

Un poquito. Pero no creo que fuera para tanto. A mí me iba muy bien esta superficie, je. Incluso creo que para el cuerpo era menos dañina que la pista rápida porque era más acolchado.

¿Cómo ve la época de tenis en España post Rafael Nadal?

Será difícil. Pasará un tiempo hasta que la gente aprecie a otros jugadores. Esto va a ser así. Hay que intentar aprovechar lo que queda de estos grandes jugadores como Rafa, Ferrer. Lo que ha pasado en España no es normal, la gente lo da por normal y no es en absoluto así. Llevamos unos años ganando todo: tenis, fútbol, baloncesto… y ahora parece que vuelve a la normalidad. Yo lo que aconsejaría es aprovechar mientras estén, que todo el mundo trabaje bien y ponerse las pilas para hacer un gran trabajo de base. Luego, eso sí, por más trabajo de base que hagas, campeones de este calibre han de nacer. Otro Rafa, yo no lo veré.

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