Futures: Una desigualdad progresiva desde 1998

Los premios en los torneos Futures siguen estancados desde 1998, pero los campeones de Grand Slam han multiplicado por cuatro o cinco sus ganancias desde entonces

Pista de un torneo Futures.
Pista de un torneo Futures.

Los torneos Futures, organizados por la ITF, no han aumentado sus premios a los tenistas desde 1998. Sin embargo, los jugadores que participan en torneos ATP, y sobre todo, en Grand Slams, han incrementado considerablemente sus ganancias desde entonces. La brecha de la desigualdad entre el tenis elitista y el modesto se ha disparado en los últimos 16 años.

Las reivindicaciones de los tenistas que compiten habitualmente en los torneos Futures han alcanzado una repercusión sin precedentes durante las últimas semanas. La carta abierta de Tomás Buchhass dirigida a la ITF, los testimonios de Jaime Pulgar y Bernabé Zapata en Punto de Break, y movimientos como ‘La clase baja del tenis’ e ‘Indignados del tenis’ han difundido el mensaje de los modestos.

buchhass.

En muchos casos, las condiciones organizativas de los torneos Futures no cumplen los mínimos exigibles en un evento supuestamente profesional. Además, los números dicen que las reivindicaciones de los tenistas modestos no son populistas.

Los torneos Futures que hoy conocemos fueron creados por la ITF en 1998. Una misma sede debía albergar tres torneos consecutivos de una semana si repartía 10.000 dólares en premios, o dos torneos si repartía 15.000 dólares. En ambos casos, el total de premios repartidos alcanzaba los 30.000 dólares. En los primeros, el campeón obtenía 1.440 dólares, y en los segundos, 2.160. Desde entonces, la ITF ha aumentado el número de torneos Futures alrededor del mundo, pero los premios a los tenistas se han congelado durante estos 16 años.

El inmovilismo económico en los Futures contrasta notablemente con el crecimiento de los premios en Grand Slams y torneos ATP. En 1998, el campeón del Open de Australia recibió 407.376 dólares estadounidenses. En 2014, Stan Wawrinka ganó 2.650.000 dólares australianos (2.204.713 dólares estadounidenses). Por lo tanto, desde 1998, las ganancias del campeón en Melbourne se han multiplicado por cinco.

wawrinka.

Cuando Carlos Moyá se proclamó campeón de Roland Garros en 1998, recibió 649.086 dólares. Hace unos meses, Rafael Nadal obtuvo 1.650.000 euros (2.026.852 dólares), es decir, más del triple que su compatriota español. La diferencia económica también es considerable en Wimbledon y el US Open. Ambos han multiplicado por cuatro, aproximadamente, sus premios al campeón desde 1998.

La progresión económica ha sido menos drástica en los Masters 1000 (anteriormente Masters Series). Por ejemplo, el campeón de Montecarlo ganó 361.000 dólares en 1998, mientras en 2014 recibió 549.000 euros (674.389 dólares), es decir, algo menos del doble. En el caso de Indian Wells, el campeón recibe actualmente casi el triple de dinero que en 1998.

Los torneos Futures, entendidos como un vehículo de progresión de los tenistas, se han convertido, al margen de las condiciones deportivas, en un ejercicio de supervivencia económica. La evolución del talento no debe quedar restringida por la alta exigencia económica al tenista o a su familia. Los Futures, como su nombre indica, deben ofrecer futuro. Es el reto que la ITF debe asumir mientras los modestos, cada vez más, alzan la voz.

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