Las miserias de los Futures, al descubierto

Javier Pulgar y Bernabé Zapata cuentan en Punto de Break las penalidades que han sufrido en los Futures de Túnez y las deficiencias de estos torneos de la ITF

Pista de entrenamiento en el Futures de Sousse (Túnez).
Pista de entrenamiento en el Futures de Sousse (Túnez).

Javier Pulgar es un madrileño de 25 años. Actualmente, ocupa el puesto 662 en el ranking de la ATP. Tras graduarse en ‘business administration’ por la Universidad de San Diego State (California), donde estuvo becado como tenista, emprendió la aventura profesional a principios de 2014. En países tan diversos como España, Portugal, Irán, Bahrein, Ucrania, Turquía y Túnez, Javier ha perseguido su sueño. Y como tantos otros tenistas, lamenta las condiciones en las que se disputan los torneos Futures de la ITF.

Javier compitió recientemente en Sousse (Túnez), donde se celebraron consecutivamente tres torneos Futures: “Las pistas estaban en malas condiciones, la pelota botaba mal constantemente, las pelotas de entrenamiento no sirven ni para tirárselas al perro. Las pistas de entrenamiento eran impracticables. Los jueces de sillas que hacían los partidos eran flojísimos. No estaban preparados. Y el torneo no proporcionaba agua a los jugadores durante los partidos”.

Además, Pulgar lamenta las condiciones de su estancia: “La comida del hotel oficial era malísima, hubo varios casos de enfermedades estomacales. El wifi del hotel funcionaba pésimamente, era inaceptable para un hotel de un torneo que alberga a más de 100 jugadores entre chicos y chicas y a los entrenadores”.

Pulgar.

Javier también critica las condiciones económicas impuestas por el torneo y la ITF: “Los jugadores teníamos que hacer las reservas del hotel a través del director del torneo y las pagábamos más caras que haciéndolas por internet como un huésped normal. Quieren que el jugador sea el sponsor del torneo, y eso no puede ser. La ITF no para de facturar cobrando el IPIN a jugadores, multas, los ‘fees’ a los organizadores y el dinero que les pagan las casas de apuestas. La ITF está ganando mucho dinero y no se reinvierte en estos torneos que son la base del tenis profesional. Que intenten hacer negocio con los jugadores es el colmo. Usan nuestro nombre en las casas de apuestas para ganar dinero y nosotros no vemos un duro”.

El tenista madrileño confirma que la pista fotografiada en la portada estaba destinada al entrenamiento de los jugadores. “Había otra que estaba muy mal también. Las del torneo estaban mejor, pero no para organizar un torneo profesional. Era de chiste”.

Sin jueces de línea ni recogepelotas, los tenistas que competían apenas recibían 60 euros por perder en la primera ronda: “Es una vergüenza”, asegura. “Si ganas el torneo recibes unos 800 euros y si viajas con entrenador como se debe hacer, pierdes dinero aunque ganes el torneo”.

En sus 18 días de estancia en Túnez, Pulgar se ha gastado unos 1.000 euros entre vuelos y estancia, pero ha recibido menos de la mitad por alcanzar dos segundas rondas a nivel individual y una final en los dobles con su compañero David Pérez. “Para cubrir los gastos en estos torneos, debería haber ganado uno y hacer cuartos de final en los otros o llegar a tres finales”, nos cuenta desde Madrid. Pulgar confiesa que ha perdido mucho dinero desde que empezó el año. “En este mundillo, básicamente tienes que estar casi top 200 para mantenerte si viajas con entrenador, y si quieres ganar dinero, estar en el top 100”.

Según Pulgar, las condiciones de los Futures en Túnez no son excepcionales: “En algunos sitios también son así. En España son mejores, pero nada de lo que estar orgullosos”.

Zapata.

Bernabé Zapata es un joven valenciano de 17 años. Compite habitualmente en torneos Futures que se disputan en España y es el número 1.041 en el ranking de la ATP. En el mes de noviembre, se ha permitido el lujo de viajar a Túnez para competir en los mismos torneos Futures que Javier Pulgar: “Las dos pistas de entrenamiento eran nefastas y muchísimo más rápidas que las pistas donde se jugaba el torneo. Sólo nos dejaban entrenar 30 minutos seguidos como máximo y ahí debíamos entrenar los chicos y las chicas. La calidad de las pistas del torneo era lamentable, había lados en los que podías resbalar y otros en los que te quedabas clavado, era perfecto para doblarte el tobillo, y las redes estaban rotas. No había baño ni bar en el club. Cuando querías ir al baño, debías ir a un hotel y los árbitros te metían prisa. Además, la fisio te atendía en el suelo del club”, recuerda.

Además, el cuerpo de Bernabé sufrió la mala calidad de la comida ofrecida en el hotel oficial del torneo: “Estuve cinco días con dolor de estómago después de la primera semana. Tenía que jugar dobles y casi no podía entrenar durante ese período. Cambié mi régimen a media pensión”. Además, según Bernabé, el hotel presentaba otras deficiencias: “No había wifi en las habitaciones, sólo en el hall del hotel. Casi siempre estaba colapsado y se perdía la conexión”.

Sus resultados individuales (cuartos de final, segunda ronda y primera ronda) sólo le han permitido cubrir los gastos del hotel sin incluir la comida. Sin embargo, los gastos por viajes en tren y avión, así como el traslado del aeropuerto al hotel oficial (este último concepto costaba 100 euros), salieron de su bolsillo y no volvieron. Normalmente, viaja sin entrenador y cada semana de participación en un Futures en España le ha supuesto unos 500 euros de pérdidas.

“En España dan botellas de agua para los partidos, pero para acudir desde la ciudad al lugar del torneo no hay transporte oficial, te tienes que mover solo”, asegura.

Así compiten Javier y Bernabé, un madrileño y un valenciano que cuentan en Punto de Break las penalidades que deben superar los tenistas modestos para luchar por su sueño.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes