Feliciano López: “Lo que pasa en la pista es el reflejo de la vida de uno”

Feliciano López atiende en exclusiva a Punto de Break en una entrevista profunda y sincera donde desnuda su lado más humano y reflexivo. 

Feliciano López a sus 33 años y en su mejor momento
Feliciano López a sus 33 años y en su mejor momento

En la sala de prensa del Valencia Open 500, Feliciano López atiende a Punto de Break con una tranquilidad inimaginable para un jugador de su carácter y su garra cuando compite. Está relajado, con ganas de hablar, se siente cómodo y la vida le sonríe. Como él mismo explica, 'lo que sucede dentro de una pista es el fiel reflejo de lo que en la vida de uno' y el 2014 es el mejor ejemplo de que sus palabras no van en vano y tienen un porqué fundamentado. Encontró estabilidad emocional en su vida, logró una regularidad durante todo el año en el tenis, asentó la cabeza a nivel personal y esto hizo que cuajara el mejor año como profesional alcanzado su mejor ranking histórico (14º).

Feliciano es la voz de la experiencia. Atrás quedaron las temporadas irregulares, los líos extradeportivos y los altibajos. Hoy es una persona que valora de forma diferente el tenis. Se cuida física y mentalmente. Aprendió de sus errores en el pasado y estos lo hicieron más fuerte, más profesional. Hoy disfruta de su trabajo, de su novia, de su estilo de vida y habla a corazón abierto en Punto de Break para mostrar su lado más maduro, personal y sincero.

33 años de edad y consigue el ranking más alto (14º) de tu carrera profesional, ¿a qué se debe?

Es un cúmulo de circunstancias. Estar físicamente bien para mí es lo más importante porque, después de jugar tantos años al tenis, el cuerpo de la mayoría de compañeros míos está muy castigado. Yo he tenido la suerte de estar muy bien físicamente. En los últimos años le he dado prioridad al físico, he intentado cuidarme para alargar mi carrera. Sabía que el físico era muy, muy importante.

No solo se ve una mejora física sino también mental.

Sí. Mentalmente creo que he sido más estable durante todo el año. He tenido menos altibajos. Después de la temporada de hierba, la mayoría de torneos que jugué, lo hice muy bien. He tenido temporadas durante años perdiendo pronto pero al final es esto, un cúmulo de circunstancias.

¿Su manera de jugar también ayuda a que su carrera se pueda alargar?

Claro, no me desgasto mucho jugando a pesar de que el tenis te desgasta muchísimo por la exigencia del calendario. Pero mi forma de jugar, la técnica de poco desgaste o mi forma de hacer puntos cortos, pues son pequeños detalles que me ayudan.

¿Cambió algún tipo de hábito en los últimos meses?

No te creas… en el físico sí que he cambiado cosas pero hace ya muchos años. Hace cinco o seis años que viajo con un ‘fisio’ todo el año y esto me ayuda mucho a nivel de prevenir lesiones, de cuidar más el físico. Sigo con él y seguramente que acabe mi carrera así porque es una persona que me ha ayudado muchísimo.

¿Controla en exceso la alimentación?

No es que siga una dieta específica pero me cuido mucho más. Desde hace tres o cuatro años miro más todo y me cuido bastante más que cuando era más joven.

¿Cuándo comenzó a sentir que iba a ser una buena temporada?

Todo empezó con la época de hierba. Creo que el hecho de jugar bien ahí, que no es que fuera tan sorprendente porque ya lo había hecho anteriormente, pero sí el hecho de mantener el nivel durante un mes seguido me dio las fuerzas y me hizo dar cuenta de que podía ser un gran año, de que el nivel lo había podido mantener durante un período largo de tiempo y eso era algo que no había conseguido anteriormente en mi carrera. Jugar durante un mes entero bien, exigiéndome, un torneo atrás de otro… y eso hizo que tuviera fuerzas para todo el año. Sumado a la confianza de verte bien, claro.

¿Cómo llega esa regularidad?

No es que llegue de un día para el otro. Uno se va haciendo mayor... valoro las cosas de una manera diferente, miro hacia atrás y estoy contento de todo lo que he conseguido. Juego con menos presión porque para mí, cada año es un regalo. Cuando eres joven, no sabes nunca cuando va a acabar. Ahora, cada año que pasa, y en el momento en el que estoy, pues es un regalo. Si me decían que con 33 años iba a estar así hubiera pensado que era imposible.

Esto es una gran motivación.

Sí, esto me da mucha energía e ilusión para poder seguir. El hecho de verme físicamente muy bien y ver que los jóvenes físicamente no son mejores que yo, también me da fuerzas para ver que puedo seguir jugando más tiempo. El tenis está ahí, eso no se olvida.

En 1997 dio sus primeros pasos en el circuito jugando Futures y Challengers. ¿Sentía que iba a llegar a ser profesional por ese entonces?

Al principio no lo tenía tan claro. Cuando era joven ganaba todos los torneos en España, y fuera de España también era de los mejores, pero hasta que no empiezas a jugar de manera profesional no te das cuenta de que realmente vas a estar capacitado. Al final, mucha gente joven es buenísima pero luego no llegan a ser profesionales. Sabía que era muy difícil y con 19 o 20 años me empecé a dar cuenta de que realmente podía ganarme la vida con el tenis.

Y ahí se va poniendo objetivos año tras año…

La meta al principio era llegar al top 100 pero luego fue todo muy rápido, no hubo ningún momento en que yo pensara que no iba a poder llegar. Luego, al final, una vez que te metes en el top 100 te planteas otros objetivos: el top 50, el top 30, etc… Al final he conseguido ir superando pequeñas barreras. No ha sido una carrera fulgurante desde el principio pero poco a poco he mantenido el nivel durante todos mis años salvo uno que estuve con altos y bajos pero siempre entre los 30 mejores.

¿Nunca dudó si sería profesional?

Quizás hubo un año que no es que dudara pero sí que tuve un problema: me rompí el dedo de la mano jugando un torneo en Segovia. Insisto, no dudé pero era un año importante para mí, había salido de la Federación, todo (el dinero) corría de mi cuenta, la Federación no me ayudaba de ninguna manera… y esto era una temporada clave en el devenir de mi carrera. Por suerte me recuperé pronto y me metí rápido en el circuito.

¿Ama el tenis?

Ehhh… (piensa un rato y sonríe)…. Amo el tenis, sí, pero lo amaba más cuando era pequeño. Antes era increíble, me volvía loco. No es que me gustara más que ahora pero la ilusión cuando eres pequeño hace que todo se viva de otra manera. Ahora me sigue gustando y esto es una suerte pero no como cuando era más joven. Es parte de mi vida y de mi trabajo.

¿Llegó a odiarlo?

No, odiarlo no. Me ha dado todo en la vida y sería un poco desagradecido por mi parte.

¿Hemos visto al mejor Feliciano López posible?

Es difícil... Al final lo importante es que el día que yo deje de jugar tenga la conciencia tranquila de que he hecho todo lo que he podido. Habrá gente que pensará que podría haber hecho más y otros pensarán que he hecho más de lo que creían.

Mientras usted tenga la conciencia tranquila…

Sí, al final lo importante es lo que uno siente y yo pienso que por momentos en mi carrera he tenido éxito y en determinados torneos sí que me he quedado un poquito con la sensación de haber hecho un poquito más.

¿Ejemplo?

Tengo como ‘una espina clavada’ en Wimbledon. Un par de veces sentí que podía haber hecho algo más. Tuve una oportunidad increíble de jugar una semifinal contra Federer y perdí con Safin en un partido que, tal y como se planteó, debería haber ganado. Pero mentalmente fue mejor que yo y me acabó ganando. Lo único que tengo es superar eso y lo de algún año en Wimbledon llegar más allá de los cuartos de final.

¿Ha tenido una vida desordenada fuera de las pistas de tenis en algunos momentos de su vida?

Desordenada por las circunstancias que se dieron. Personalmente pasé por momentos difíciles y al final lo que pasa en la pista es un reflejo de lo que pasa en la vida de uno. Sí es verdad que durante un tiempo estuve con muchas cosas en la cabeza que me afectaron al rendimiento en la pista pero, gracias a Dios, todo se solucionó. Ahora mi vida personal es fantástica, estoy mucho más tranquilo y todo esto repercute en la pista.

Si pudiera volver atrás a nivel profesional, ¿qué cambiaría?

Cambiaría pocas cosas. Quizá haberle dado más importancia al físico y a la alimentación desde más joven. Y además, no pensar que las cosas iban a llegar por sí solas.

Eso es madurar…

Al final eso te lo dan los años y la experiencia. Dicen que más vale tarde que nunca y es verdad, a veces cuando uno es joven las cosas o no se ven o tu mente no está preparada. En cambio, cuando te van pasando cosas en tu vida, lo ves de otra manera. No es que cambiara nada pero sí que pequeños detalles me hubieran ayudado a haber tenido este éxito un poquito antes.

Desde fuera parece que ser deportista de élite es sinónimo de una vida llena de alegrías, pero ¿es todo es tan bonito como se imagina uno?

No es oro todo lo que reluce. Es muy bonito, sí. Sería absurdo decir lo contrario y te estaría mintiendo si lo hiciera. Me siento un afortunado en la vida porque hago lo que me gusta y tengo éxito en lo que hago. Esto es una suerte. Pero el tenis es muy sacrificado y tiene mucho trabajo desde muy joven que no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Tampoco todo el mundo está capacitado para hacerlo por un período tan largo de tiempo. A algunos la cabeza le da para 3 años, a otros 10 o a otros más. Esto es lo que cuesta, llegar, mantenerse y tener la capacidad mental para estar aguantando.

Siendo deportista de élite se le acerca mucha gente por interés. ¿Le hace ser más desconfiado?

Un poco sí. Luego también cada persona es de una manera diferente. No soy desconfiado de entrada pero por las experiencias que va teniendo cada uno le van formando la personalidad. Esto te va haciendo más desconfiado y te ayuda a ver en quién puedes confiar y quién no.

¿Qué es lo peor que tiene ser un personaje público?

Lo peor es sentirte observado continuamente y que la gente te pueda juzgar sin conocerte. Esto es lo peor que hay. El sentirte observado en momentos que uno necesita su espacio y su privacidad es complicado de llevar. Y lo otro, el que la gente pueda juzgarte de una manera tan frívola. Hoy en día mucho más con las redes sociales. Cualquier persona de cualquier parte del mundo puede decirte lo que le da la gana y no pasa nada.

¿Condicionó la prensa la opinión de la gente en torno a tu figura?

Creo que es difícil de valorarlo. Hay gente que se puede hacer una idea de ti por lo que lee, ve o lo que le cuentan, pero al final es mucho más importante lo que piensa la gente que te conoce. Es con lo que me quedo.

El precio de la fama…

Yo acepto que, por mi vida, por ser tenista y un personaje público, la gente pueda tener una opinión de mi y juzgarme, pero he sabido llevar eso y ya no me afecta. Me quedo con lo bueno y con la gente cercana que es la que emite juicio con fundamentos y porque me conocen.

¿Qué imagen cree que proyecta?

No sé la verdad. Hay gente que me ha dicho ‘no me esperaba que fueras así’ otra que me dice todo lo contrario. Otra que me ha juzgado más por mi aspecto físico y no por otras cosas. Creo que la imagen que uno proyecta al exterior siempre es peor de lo que realmente uno es. Y no lo digo por mi caso en particular sino en general.

Me da la sensación que su imagen va a mejor con el paso del tiempo…

Puede ser, pero no lo sé. Eso es un tema que yo no puedo contestarte. Cada uno en la vida tiene que seguir unos principios y yo he sido fiel a mi forma de ser y siempre me he mantenido firme en ese sentido. Luego ya el juicio que pueda hacer cada persona sobre mí, no lo puedo controlar.

¿Piensa ya en lo que hará una vez se retire de las pistas de tenis?

Como todavía no veo tan cercano el momento de retirarme, no lo he pensado la verdad. En un futuro me gustaría tener mi academia en Madrid y poder ayudar a jóvenes que quieran ser tenistas. También me gusta comentar en la tele, las dos o tres veces que me han invitado a comentar un partido me ha parecido una buena experiencia. No lo sé, pero algo relacionado con el tenis seguramente. Pero tampoco estoy cerrado a abrirme a otro tipo de vida. Hay gente que le gusta montar un restaurante… hacer otros negocios… no me cierro a nada.

Dígame un sueño que le quede pendiente.

A nivel profesional, me gustaría ganar Wimbledon.

¿A nivel personal?

Que todo siga igual, no me puedo quejar de nada.

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