Nikolay Davydenko: adiós a la locomotora rusa

Punto de Break repasa la figura del recién retirado y excelente tenista ruso Nikolay Davydenko, a través de sus logros, su juego y sus momentos más carismáticos. 

"No quiero pasar por las qualies, los challengers y todo eso. Es imposible que vuelva a empezar. Cuando pierda el ranking, será el momento de parar", advertía en 2012 para ESPN. Y así fue. Se perdió y se esfumó la motivación. Nikolay Davydenko, cansado de sobrellevar la exigente vida de un profesional del tenis, acumulaba únicamente seis victorias en diez meses de 2014, habiendo competido por última vez el 27 de mayo, en su derrota en sets corridos ante Robin Haase en Roland Garros. Cinco meses después, el ruso ha anunciado su retirada del tenis en activo, pronosticable a comienzos de año, cuando comenzaba el descalabro en el ranking.

Cinco años después de su salida del top-10, hábitat que ocupó durante 5 años consecutivos (2005-2009), el ruso estaba ocupando un lugar respetable y más que digno para el final de una carrera castigada finalmente por las lesiones, siempre ubicado entre el 20 y el 50 desde 2010 hasta diciembre de 2013. Un estatus que no logró sostener a inicios de temporada, situación que derivó en falta de motivación, pérdida de rutinas, derrotas consecutivas y no competitivas. La ausencia definitiva de lo que en un momento llegó a ser la locomotora rusa; una máquina de metal elástica, eficaz e insensible que dejó varios de los mejores momentos de tenis en la pasada década.

"Asusto a todo el mundo. Siento que puedo ganarles a todos. Disfruto de que me tengan miedo. Sé que todos están asustados de mí". Davydenko pronunció estas palabras en Australia 2010, después de ganar la Masters Cup 2009 con el mejor nivel de tenis de su carrera. Llegaba a Melbourne como un tiro, dispuesto a ganar su primer major. Tenía 29 años y su madurez era plena. Pero cayó ante Federer tras ganar la primera manga. Sin lugar a dudas, ese fue su mayor escollo, sostener 'la máquina' a cinco sets, aguantar psicológicamente, dar un paso adelante. Ser capaz de cambiar de estado emocional.

Como tantos otros compañeros de generación, Roger Federer lo frenó en las semifinales del US Open 2006 y 2007 y las de Roland Garros 2007, en un partido que aún no se sabe muy bien porque ni siquiera pudo ganar un set entre medias de un partido asombroso, característico y definitorio de su tipo de juego. Fue seguramente la perdida ante Mariano Puerta, en semis de 2005 en París, con 2-1 arriba, la que más cerca dejó a Nikolay de disputar una final de Grand Slam.

Con un nivel muy similar entre dura y arcilla, el ruso siempre mostró predilección por la tierra batida, por los intercambios largos y elaborados desde la base, de ahí que despreciara tremendamente la hierba de Wimbledon (7 victorias en 10 ediciones). De 2005 a 2009, nunca dejó de contar en las quinielas para todo tipo de torneos jugados sobre azul o rojo, sobre todo, a tres sets. Siempre pegado a la línea de fondo, con unas manos rapídisimas y una movilidad propias de un videojuego, su ritmo era, por momentos, insano. Muy característico fue su famoso limpiaparabrisas, táctica de juego con la que nunca repetía una dirección ni castigaba un golpe concreto, sino la resistencia física del rival. Paralelo, cruzado, una y otra vez, de esquina a esquina y sin ceder medio metro sobre la línea, con el característico doble apoyo. Muchos ángulos, un gran resto y a pelotear. Un androide de carácter militar que asombraba en sus mejores días.

Precisamente fue su carácter lo que también definió su manera de afrontar el tenis. Nunca le gustó todo lo que aparejaba ser un miembro de la élite del tenis. No le gustaba la vida paralela del tenista ni ser famoso. Se ausentaba, no tenía demasiado contacto con los jugadores y a menudo regalaba declaraciones que poco hacían por tender la mano o ser políticamente correcto. "La prensa es la que hace famosos a los jugadores. Vas al show de la televisión, hablas con los periodistas, entonces empiezas a ser famoso lentamente. A mí no me gusta ir ahí y hablar sobre mi persona. Si me requieren, está bien, pero no me motiva. No soy cerrado totalmente, pero tampoco abierto. Tengo una vida normal, no es tan loca como la vida de Nadal por ejemplo. Tengo un buen manager, pero él no me presiona para que me haga conocido y yo no pregunto. Hacemos bien nuestro trabajo y no quiero cambiar nada a esta altura". (ESPN-2012).

Su carácter frío y funcionarial sobre las pistas no era correspondido en sus ruedas de prensa, o al menos no del mismo modo o sentido estricto. "Nadal juega con su físico porque no sabe sacar ni volear. Su recurso es pasar bolas desde el fondo hasta que tú te canses y la falles". "Nadie echa de menos a Nadal (cuando el balear estuvo 7 meses de baja en 2012)". "No soy Paris Hilton; no quiero ser como Nadal o Federer, a los que nunca veo en el desayuno, que se tienen que quedar en la habitación; prefiero bajar las escaleras, desayunar, poder salir a cenar, no ser tan famoso...".

Davydenko se suma a sus recientes retirados y compañeros de generación, la llamada New Balls Generation (1979-1980-1981): Juan Carlos Ferrero, David Nalbandián, Andy Roddick, Marat Safin, Xavier Malisse, Sebastian Grosjean... Tras él, Roger Federer, Feliciano López, Lleyton Hewitt, David Ferrer o también Mikhail Youzhny tienen aún cosas de decir en el circuito.

Como Campeón de 21 títulos ATP (récord de 21-7 en finales, un % fantástico), 3 Masters 1000, la Copa de Maestros 2009 o la Copa Davis 2006. Nikolay es el último tenista al más alto nivel bajo bandera rusa, el que cierra una etapa que por momentos dejó a Rusia a la par que España o Argentina como mayor potencia en cuanto a número de jugadores dentro del top-100. Intentó en dos ocasiones obtener pasaporte austríaco para poder viajar sin visado y entrenar con más facilidades, una realidad siempre presente en Rusia, cuyos tenistas suelen abandonar en cuanto empiezan a despuntar para venir en busca de clima y mejores instalaciones -España como destino más común-.

Único jugador que tiene balance positivo con Nadal -H2H con más de un partido jugado- y salpicado en numerosas ocasiones por cuestiones de apuestas y amaños de partido, dos circunstancias que también marcan su carrera y que repasaremos en textos propios para completar su figura. A lo largo de su carrera dejó también innumerables momentos e instantáneas hilarantes, muy propias de esa fibra rusa tan única para el humor loco y un tanto freak. Un personaje enormemente peculiar



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