Nadal vuelve como una apisonadora

Rafael Nadal volvió a la competición al máximo nivel y derrotó a Richard Gasquet en sets corridos y con un alto nivel de tenis.

Rafael Nadal sacando en Beijing
Rafael Nadal sacando en Beijing

Rafael Nadal, segundo preclasificado en Beijing, no tuvo inconvenientes al deshacerse del 22º del mundo, Richard Gasquet por 6-4, 6-0 en una hora y dieciocho minutos de encuentro. El balear se mostró firme desde el principio hasta el final y dominó a placer al francés. Nadal tuvo una alta intensidad en sus piernas y en sus golpes que dejó sin opciones al galo. La vuelta a la competición deja buenas sensaciones y Rafael parece estar entero.

Nadal empezó el partido como si hubiera jugado su último encuentro oficial de individuales apenas unas horas atrás. No dudó ni un instante a la hora de pegar el revés que era, a priori, una incógnita cómo iba a reaccionar. Rafa jugó como si no tuviera rastros del dolor que lo apartó de las pistas durante más de tres meses. No titubeaba en ese golpe a dos manos y tiraba recto tanto cruzado como paralelo. Los dolores se habían esfumado.

Nadal tenía claro que debería llevar su estilo de juego. Ese que lo llevó a tener un 12-0 en el cara a cara antes de comenzar el partido y que ahora lo amplió a 13-0 ya que Gasquet jamás ha sido capaz de vencerle en los diez años que llevan como profesionales. Es más, el balear no pierde un set frente al galo desde hace más de seis años (Montreal, 2008).

Rafa se metía valientemente en la pista y no había chance de frenarlo. Gasquet no podía arrebatarle ni un punto si su rival ganaba terreno, daba unos pasos dirección a la red e impactaba la pelota subiendo con el brazo siempre pasando hacia delante. Nadal impactaba con tal velocidad que el francés era incapaz de contrarrestar y menos que menos hacerle daño. No podía ni recuperar pelotas ante un Rafael que impactaba a máxima velocidad y que logró conectar 27 tiros ganadores en 16 juegos.

Rafa tiraba de forma valiente, buscaba las líneas y se veía beneficiado de la nula capacidad de reacción de Gasquet. El galo comenzó con un plan ‘A’, vio que no funcionaba pero aún así no tuvo las armas para deshacerse de este y poder utilizar un ‘B’. Limitado tácticamente tropezó una vez más con la misma piedra y planteó un partido que estaba destinado al fracaso. No tuvo la valentía de poner en aprietos a Nadal en ningún momento sabiendo que venía de tres meses sin competir y entró a la pista como derrotado sabiendo que tenía por delante un ‘imposible’.



Rafael lo anuló, jugó a placer gracias al estilo de Gasquet pero uno de los secretos estuvo en que el mallorquín no ha parado de entrenar por más que estuviera con dolores. Nadal se ha pasado horas y horas practicando en Manacor durante el verano. La lesión no le impidió hacer un gran trabajo físico y los dolores solo eran a la hora de golpear revés por lo que podía impactar saque, voleas y derechas.

Rafa volvió con fuerzas, con garantías en su físico y en su tenis y ya mostró credenciales para competir con los de arriba de tú a tú. El ‘extraterrestre’ no necesita tiempos de adaptación ni primeras rondas dubitativas. El hambre de gloria y la intensidad se hicieron presentes en su debut y lo acompañarán hasta el final del torneo.

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