La guerrera que llegó desde el Imperio Chino

Se retira la tenista asiática más exitosa de todos los tiempos y la única capaz de ganar trofeos de Grand Slam. Hacemos un repaso a su carrera.

La tenista china Li Na ha confirmado hoy su retirada oficial del tenis a los 32 años. De esta manera, nos deja la tenista asiática más exitosa de todos los tiempos. La única capaz de haber logrado ganar un título de Grand Slam y la que ha podido alcanzar la posición más alta del ranking, al ser número 2. Esta decisión viene anunciada tan solo siete meses y medio después de haber alzado su segundo major en Australia.

Li nació un 26 de febrero de 1982 en Wuhan. Como muchas de las chicas de esa región, ella comenzó a jugar a badminton pero su entrenador animó a sus padres a que diera el paso para practicar tenis. Una decisión que cambiaría su vida para siempre. Li se unió al equipo nacional de tenis de su país y se hizo profesional a los 17 años. Desde el primer momento, dio muestras de la calidad que atesoraba y en su primer año como profesional se hizo con tres de los cuatro torneos ITF en los que participó. Al año siguiente, ganó hasta 52 partidos en el circuito ITF, siendo la que más victorias había logrado hasta la fecha haciéndose con otros ocho títulos ITF más.

Los siguientes años vendrían un poco convulsos en la vida de Na puesto que no compitió todas las veces que ella deseaba. Llegó a hacer un parón de dos años desde el 2002 hasta 2004. Muchos opinaban que era por desavenencias entre ella y el equipo nacional y otros comentaban que era porque la china quería centrarse en sus estudios de la Universidad, donde estudiaba periodismo, carrera en la que acabó licenciándose finalmente en 2009.

En 2004 volvió a las pistas y debía comenzar de nuevo ya que la de Wuhan no tenía ranking. De nuevo, volvía a demostrar que poseía una gran calidad y llegó a ganar 26 partidos de manera consecutiva en su regreso. A partir de ahí, poco a poco la china fue mejorando su nivel y acercándose paso a paso al circuito WTA, circuito en el que se centró definitivamente en 2005. Desde ese año, la china fue mejorando su ranking progresivamente y llegó a estabilizarse alrededor del puesto 20º por unos años. Es decir, se sabía que era una muy buena tenista, pero no destacaba especialmente.

No fue hasta 2009 donde Li dio ese salto de calidad definitivo que todo tenista que quiere ser grande necesita. La de Wuhan termina el año con mucha confianza al entrar por primera vez en unos cuartos de final del US Open y eso le da confianza para empezar el 2010 con muchas fuerzas cercando ya el top 10, siendo la número 15. Prueba de ello es que consigue alcanzar las semifinales del Open de Australia ese año y vuelve a repetir cuartos de final en Wimbledon, cuatro años después de haberlo conseguido por primera vez. Ese año, Li no acaba entre las 10 mejores puesto que fue derrotada sorpresivamente en primera ronda del US Open. Pero en 2011, todo cambiaría.

Fue su gran año, la china llega a la final del Open de Australia y pasa a la historia como la primera tenista asiática en ganar un trofeo de Grand Slam al levantar el título de campeona en Roland Garros. Su país se volcó con ella. Los contratos le comenzaron a llover del cielo lo que hizo que Li se convirtiera en la segunda deportista mejor pagada del mundo solo por detrás de Maria Sharapova. La tenista empezó a rondar los puestos más altos de la clasificación y empezó a ser una tenista muy peligrosa contra la que enfrentarse.

Su segundo major llegaría este mismo año, en 2014, donde comenzó la temporada levantando el Open de Australia y poca gente -o nadie- podía pensar que siete meses después Li anunciaría su retiro. Se convierte tras Bartoli en la siguiente tenista ganadora de Grand Slam que anuncia su retirada el mismo año que levanta el mayor título que puede levantar un tenista, aunque la china, por un caso diferente al de la francesa. La de Wuhan vio como este pasado mes de julio, su entrenador e inspirador personal, Carlos Rodríguez, antiguo mentor de Justine Henin, dejaba de trabajar con ella. Algo que podría también haber influído en su decisión al no disponer del ánimo necesario para seguir compitiendo a pesar de los dolores.

Ahora, Li tendrá tiempo de dedicarse a otras cosas. "Desde el lado personal, tengo ganas de comenzar un nuevo episodio en mi vida. Con suerte, teniendo una familia y reconectándome con aquellos con los que no he tenido el placer de pasar mucho tiempo mientras jugaba", dice la tenista en su carta de despedida. Li comenzará a trabajar con su agencia, IMG, para lanzar la academia Li Na y promover el tenis en China y trabajar también en el programa 'Right to Play', para niños con discapacidades.

Ahora también tendrá tiempo para ser madre y formar una familia. A sus espaldas, Li deja una exitosa carrera y el privilegio de haber impulsado el tenis en un país que empieza a sacar tenistas chinas jóvenes con futuro muy prometedor. Todo eso, es obra de Li. Y es algo de lo que sentirse muy orgulloso. Por el momento, Wuhan ya tiene torneo WTA y tenistas como Serena, Venus y Maria Sharapova asistirán, algo impensable para esta ciudad y para la propia Li. "Así como jamás pensé que podría ser ganadora de Grand Slam, nunca imaginé que las mejores tenistas del mundo jugarían en Wuhan", explica en su carta.

Nos deja una tenista especial. Alguien diferente. Una chica que es capaz de dar un speech así de suelta tras ganar un trofeo de Grand Slam:



"Gracias a mi agente. Max, me has hecho rica", "Por supuesto, gracias a mi marido. ¡Es famoso en China! Gracias por dejarlo todo por venirte conmigo y ser mi compañero de entreno, mi encordador... Sí, ¡muchas gracias! ¡Eres un gran tío! (risas) Y también eres muy afortunado ahora, gracias a mí".

A pesar de que no la veremos más compitiendo en los torneos profesionales, seguro que de una forma u otra, veremos a Li relacionada con el tenis. Para ella, siempre podrá mirar a sus vitrinas y sentirse orgullosa de que lo que ha conseguido no lo logró nadie antes en su región y podrá cerrar los ojos y revivir los buenos momentos vividos a lo largo de estos años. Esos momentos que perduran siempre en la memoria y que jamás se olvidan.

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