La influencia de una leyenda

Analizamos de qué manera puede influenciar un gran ex-jugador en colaboración con un tenista en activo, algo muy de moda últimamente en el circuito

El triunfo de Cilic en el US Open resalta la figura de Goran Ivanisevic. Mientras Maric sostenía el trofeo como campeón, miraba a su banquillo y el tenista se refería a él: "Goran me ha devuelto la alegría de jugar al tenis", comentaba mientras Ivanisevic le observaba con los ojos llorosos. Con la mirada de alguien que se veía a sí mismo, con unos cuantos años menos, ganando un trofeo que nunca pudo ganar. Ivanisevic es en cierta manera parte de este nuevo Marin Cilic.

Porque antes de todo esto, Cilic era un jugador muy categórico. De jugadas marcadas y bien aprendidas. Saque fuerte y derecha. El problema que tenía es que era irregular. Muy irregular. Tenía dos meses buenos y cinco malos, lo que le hacía no acabar de mantenerse en los puestos altos. Una sanción por exceso de glucosa en sangre al ingerir niketamida, le acabó de rematar el año pasado y Marin perdió la ilusión. La ilusión por el tenis, por jugar, por competir. Es aquí donde aparece la figura de Ivanisevic.

Se asocian y empiezan a trabajar para cuando Cilic acabe su sanción y poder estar en la mejor forma posible y es aquí donde se produce la magia. Como cuando encuentras a tu media naranja. Ivanisevic y Cilic son como las dos piezas de un puzzle que encajan a la perfección. Ivanisevic trabaja sobre todo en el aspecto mental, le hace creer que tiene tenis para poder vencer a los grandes, pero para ello, debe ir a por los puntos. Debe atacarles. Cilic lo escuchó, lo asimiló y lo hizo. Goran fue el click.

Todo lo que hace ahora Cilic lo hace con la convicción del que se sabe ganador. Su técnica de saque, ligeramente mejorada por uno de los mejores sacadores que ha dado este deporte, le hace tener un saque extremadamente sangriento. Su derecha, ahora corre como nunca y encuentra las líneas con una facilidad pasmosa. Se equivocan si alguien piensa que esto no es obra de Goran. Pero, ¿le hubiera servido con otra leyenda del tenis?

La respuesta es no. Como dije antes, esto debe de ser como dos piezas de un puzzle. Tú puedes estar buscando construir algo y traer a alguien a tu equipo pero a veces puede no encajar. Y por mucho que te esfuerces, si no encaja, no encaja. Ya puede ser esta pieza del puzzle un ganador de 10 Grand Slams o de ninguno. Tenemos el claro ejemplo en Richard Gasquet, que contrató los servicios de Bruguera y el francés ni ha mejorado en tierra ni en otras superficies sino todo lo contrario, está bajando en el ranking.

Otro ejemplo de dos personas que encajan son Chang y Nishikori. Además del parecido físico, su juego se asimila muchísimo. Nishikori era un gran jugador tiempo atrás. Peligroso. Que si tenía el día te podía complicar mucho, pero lo normal es que ese día no se diera a menudo. Después de unos meses trabajando juntos, Kei es otro. Ahora, nadie quiere verle ni en pintura como contrincante y es capaz de alcanzar finales de Masters 1000 y Grand Slam.

No hay que echar la vista muy atrás para ver lo que Lendl consiguió en Murray. Dos Grand Slams y un oro olímpico. Ahora, sin él, Andy no encuentra el camino correcto. Al igual que tampoco lo encontró en Corretja, años atrás. O un caso actual, Edberg y Federer. Lo que Stefan ha conseguido con Roger, cuando parecía que ya no iba a volver a ser competitivo es grandísimo. Magnus Norman con Wawrinka, que le llevó a ganar el Open de Australia. Y bueno, Becker y Djokovic. Aunque en este caso, aún no está muy clara la influencia del alemán en el serbio, la verdad.

Es una moda actual. Muchos tenistas buscan en una antigua figura ese click que les hace falta para dar el salto que necesitan. Algunos aciertan. Otros, no tanto. Lo que sí parece claro es que Marin Cilic acertó de pleno con Ivanisevic y sólo el tiempo dirá dónde puede llegar este binomio. Si sigue a este nivel, apuntemos el nombre de Marin Cilic, porque seguirá dando mucho que hablar.

Comentarios recientes