Fé Derer sobrevive a Monfils

El suizo accede a las semifinales en Nueva York después de salvar dos bolas de partido y dos sets a cero de desventaja ante el francés Monfils

Tras casi 3h30min de partido, el suizo Roger Federer sigue adelante en el US Open en un partido que tenía prácticamente perdido. Primera vez en su carrera que remonta bolas de partido en un Grand Slam. El suizo tardó en descifrar el encuentro, sumado a los problemas de Monfils para agarrar definitivamente el encuentro. Se enfrentará a Cilic en semifinales.

4-5, 15-40 y 1-2 en el global de sets. Roger Federer sacaba para permanecer en el último rescoldo de terreno Slam que le podía quedar a su 2014. Es de justicia señalar que como si un eje de simetría trazara el núcleo de ambas ideas, la misma debilidad que el suizo demuestra para desperdiciar y malograr bolas de rotura la tiene en forma de fortaleza para salvarlas con su servicio. Un 5-5 que 'mató' a Monfils para el resto del encuentro.

Esa debilidad del suizo es la que comenzó apareciendo en el arranque del choque. Roger desperdició dos breakpoints que le ponían 2-0 y servicio, pudiendo generar una dinámica positiva de cara a jugar un partido rápido y de marcador claro y abierto. No le interesaba jugar a Federer en latitudes cercanas al 4-4. Monfils salvó y comenzó, desde el 2-2 del primer set al 2-0 en parciales, el dominio total del encuentro por su parte.

El francés encontró las coordenadas del camino hacia la victoria y cerró todas las puertas a un Federer acorralado psicológicamente en las esquinas del ring, con un bajísimo porcentaje de primeros, sin posibilidad de jugar con su drive -cuando lo hacía, la salvaje movilidad de Gael llegaba a pleno pulmón-, ni poder subir a la red a ganarle tiempo a todo. Todo era Monfils, Monfils, Monfils.

Tras dos sets a cero, el partido es un todo o nada para el suizo, que toma aire, sube su nivel al resto, su concentración y su activación, y logra reducir los 26 unforceds de las dos primeras mangas, a solo 1 no forzado. Golpea antes la pelota, sale decidido y plantea un auténtico desafío de saltos al abismo a un Monfils algo más precario -de menos a más en ello- mentalmente. Pierde el orden táctico y se desubica con cada golpe del de Basilea.

Tras salvar las dos bolas de partido, el encuentro pierde el rumbo, la emoción y se encamina a una deriva evidente. Federer, pletórico de confianza, se mueve como un pincel animado y Monfils vaga por la cancha pensando durante 10 juegos consecutivos qué hizo mal para no estar ya festejando una de las victorias más importantes de su vida.

Con esta es la novena vez que Federer levanta un 0-2 en contra, la duodécima en la que gana un partido levantando bola de partido y la primera que lo hace en territorio de Grand Slam. Más allá de méritos o deméritos, esta vez sí mostró el suizo una actitud más acorde a su leyenda y estará por novena vez en el penúltimo paso del Abierto de los Estados Unidos.

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