David no ejerce de Goliat

En su presentación en el US Open 2014, David Ferrer cedió un set ante el bosnio Damir Dzumhur, número 119 del ranking ATP

David Ferrer.
David Ferrer.

David Ferrer supera un día irregular ante Damir Dzumhur en la primera ronda del US Open. El tenista español cometió demasiados errores no forzados y cedió un set tras un buen comienzo: 6-1, 6-2, 2-6 y 6-2. Ferrer, cuarto cabeza de serie, derrotó al jugador bosnio, número 119 del mundo, con menor jerarquía de la esperada. Bernard Tomic se enfrentará al alicantino en segunda ronda.

Uno de los grandes beneficiados de la ausencia de Rafael Nadal en este US Open es David Ferrer. Impulsado por una trayectoria positiva en los recientes Masters 1000 norteamericanos, el tenista alicantino es el cuarto cabeza de serie tras la baja del mallorquín. De este modo, evita a Novak Djokovic y Roger Federer antes de unas hipotéticas semifinales.

Desplazado del estadio Arthur Ashe en favor del local John Isner, la pista Louis Armstrong fue el escenario de su presentación en el US Open 2014. A priori, el sorteo del cuadro le había sonreído en la primera ronda. El bosnio Damir Dzumhur, número 119 del ranking ATP, era uno de los rivales más débiles en la competición individual masculina. El perfil físico de Dzumhur -de idéntica estatura a Ferrer- invitaba a una lucha cuerpo a cuerpo, un escenario tenístico en el que el jugador español apenas tiene rivales.

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El comienzo de la batalla siguió el guión previsto. Ante la presencia del golfista Sergio García, Ferrer acreditaba su notable superioridad ante un adversario con un servicio débil y que concedía demasiados errores con su derecha. David, dominador con el drive, mostraba su cara regular y fiable, con la clásica consistencia acompañada de agresividad que ahoga a sus rivales. Sólo un borrón al servicio (6-1) impedía la perfección del español en el primer set.

Dzumhur asomó la cabeza en la segunda manga. Con mayor agresividad desde el fondo de la pista y subidas ocasionales a la red, el bosnio planteaba los primeros momentos de oposición real a Ferrer, aunque lo hacía sin continuidad. Su atisbo de reacción en el segundo set dio paso a una revolución en el tercero. David no ejerció de Goliat y se hizo pequeño. Apareció su versión irregular y entró en una fase de oscuridad que se viene repitiendo con cierta frecuencia este año.

14 errores no forzados -la mayoría de revés- y un pobre 48 por ciento de primeros servicios dieron alas a Dzumhur, cuya fe crecía exponencialmente con cada concesión de Ferrer. El alicantino se aceleraba, gritaba, maldecía y finiquitaba un nefasto tercer set (2-6).

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Tras el primer juego de la cuarta manga, el bosnio solicitaba atención médica por molestias en su pierna izquierda e interrumpía el partido, un hecho que causaba las protestas del español. Sin embargo, Dzumhur cedió el servicio tras la reanudación y calmó la tempestad en la mente de Ferrer. Invertida la tendencia negativa del set anterior y con un marcador favorable, David recuperó la estabilidad, mientras su rival acusaba la inexperiencia en partidos que se alargan más allá del tercer set.

David cometió 41 errores no forzados en poco más de dos horas. Una cifra muy alta para un tenista que triunfa partiendo de la consistencia. El Ferrer más temible se dejó ver en los Masters 1000 de Canadá y Cincinnati. Ahora llega su momento en el US Open, una gran oportunidad de alcanzar, como mínimo, otra semifinal en Nueva York. Bernard Tomic le examinará en la segunda ronda.

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