¿Puede Rafael Nadal terminar el 2014 como número uno del mundo?

El balear al no competir en el US Open ve como sus opciones de conseguir el trono del tenis mundial se van disipando. Es posible pero muy poco probable.

Rafael Nadal pensativo en un partido oficial
Rafael Nadal pensativo en un partido oficial

Demasiado es para Rafael Nadal ahora mismo pensar en ser el número uno del mundo, el dos o el tres. En su cabeza no está disponible este problema a día de hoy. En numerosas ocasiones ha repetido que no le importa demasiado el hecho de ocupar un puesto u otro. Su prioridad viene siendo desde hace tiempo la de estar sano y ser competitivo en el circuito.

El pasado mes de julio en Manacor el actual número dos decía que no iba a hacer nada que le pudiera quitar meses o algún año de carrera por intentar pelear por el número uno del mundo. Y justamente esto hizo esta semana al anunciar que no podrá estar en el US Open lo que le supone una pérdida de 4000 puntos en tan solo cuatro semanas de competición (tras haberse bajado también de Toronto y Cincinnati).

Sin una fecha clara en su vuelta, el balear ve como con esta decisión sus posibilidades de llegar al número uno del mundo en 2014 son casi nulas. Depende en gran medida de una debacle de Novak Djokovic. Pero Rafa siempre insistió en que a esta altura de su carrera estar en el trono del tenis mundial no es algo por lo que se desviva. "Cuando soy el número uno no me levanto más feliz que cuando soy el número dos, en cambio si que me hace feliz poder ver que estoy sano", razonaba Nadal unas semanas atrás.

Visto que no es su objetivo principal el asalto al número uno, conviene recordar que todavía es posible que lo sea. Se debería dar una combinación de resultados poco probable pero que dejan lugar a la esperanza. Porque si Nadal tiene la posibilidad de serlo, no cabe duda que dejará el alma en la pista por luchar por esa situación de privilegio.

Hasta final de año y contando después del US Open defiende 2025 puntos (300 de la final de Pekín, 360 de las semifinales de Shanghái, otros 360 de las de París, 1000 de la Copa de Maestros de Londres y 5 de la Copa Davis. Sus puntos son pocos comparados a los de Novak Djokovic: 5490. Este número se reparte de la siguiente manera: 1200 de la final del US Open, 500 de Pekín (campeón), 1000 de Shanghái (campeón), 1000 de París (campeón), 1500 de la Copa de Maestros de Londres (campeón) y 290 de la Copa Davis.

La diferencia es bien grande. Son casi 2.500 puntos de diferencia entre uno y otro. El punto a favor de Nadal es que Djokovic apenas tiene margen para sumar ya que en todos los torneos, a excepeción de Nueva York, fue campeón. A día de hoy el serbio suma 12.770 puntos por lo que se hace realmente complicado pensar que esta cifra la pueda llegar a aumentar de acá a final de año. Debería ganar absolutamente todo lo que juegue desde ahora hasta noviembre. Lo más probable y lógico sería que bajara estos puntos.

El hándicap más complicado es el del US Open. Si Nadal hubiese competido sí que sería menos descabellado un asalto al número uno del mundo debido a que tiene torneos donde sumar y Djokovic apenas puede maniobrar para aumentar sus puntos.

Sin embargo, la ausencia del balear en Nueva York hace que todo sea más complicado y rocambolesco. Para que Nadal termine como número uno del mundo, debería ganar títulos y además esperar resultados muy negativos de Djokovic en los últimos tres meses del año. Esto significa que el serbio debería encajar derrotas en primera ronda en diferentes torneos como el US Open, Shanghái, París y no clasificar para las semifinales de la Copa de Maestros en Londres. Realmente una carambola poco probable de que suceda.

Así pues, viendo el panorama y a efectos prácticos Nadal recién podría aspirar a ser el número uno del mundo recién en 2015. Conociendo el criterio y pensamiento de Rafael y su equipo, a día de hoy solo estará pensando en volver cuanto antes a las pistas y olvidarse del ranking.

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