Un Cachín de Argentina en Barcelona

Punto de Break charló en Barcelona con Pedro Cachín, el mejor jugador argentino de 1995 y que está entrenado y bajo la tutela de Álex Corretja.

Pedro Cachín pegando una derecha
Pedro Cachín pegando una derecha

Pedro Cachín es diestro, tiene 19 años, es cosecha del 95 y está ubicado en el puesto 360º del ranking mundial de la ATP. A día de hoy está viviendo sus mejores semanas de cu corta carrera como profesional: consiguió dar el salto de forma satisfactoria desde los torneos júnior a los Futures, su primer título y está en el mejor ranking de su carrera. Lleva meses instalado en Barcelona donde gente como Álex Corretja y Enric Molina lo están ayudando, asesorando y entrenando. Pedro Cachín es uno de las grandes promesas del tenis argentino.

'Pedri' como le dicen algunos de sus amigos, familiares o gente de confianza termina la sesión de entrenamiento en Barcelona Total Tennis (Valldoreix, Barcelona) y lo hace con una sonrisa tras ganar un divertido juego a un compañero. Está bajo la atenta mirada de Jose López, entrenador de la Academia, y termina empapado de sudor. Es el último entrenamiento antes de irse a Italia a seguir jugando Futures. Viene de conseguir su primer título como profesional y está disfrutando en las pistas de tenis. Antes de comer y aún con sudor en la frente, atiende a Punto de Break.

Hace un año estaba fuera de los 1000 mejores del mundo, hoy ya está 360º. Veo que en doce meses pasó de jugar júnior a centrarse en el circuito profesional…

El año pasado lo que hice, hasta Wimbledon, fue no dedicarme tanto a los Futures sino que meterme de lleno en los júniors porque en 2012 había jugado muy bien y me había ido bastante bien también para ser el primer año. No quería terminar sin jugar un main draw de Grand Slam, entonces lo que hice fue centrarme en el júnior.

Todo cambió después de jugar en Wimbledon…

Después volví de Wimbledon, Germán Gaich mi entrenador se metió conmigo (estaba con Argüello), se implicó mucho y él me hizo ver muy bien las cosas y todo lo que tenía que hacer para lograr esto que estoy haciendo. Él me ayudó mucho. Fuimos una buena pareja y yo con él sentí cosas que nunca había sentido con otros entrenadores.

¿Por qué lo eligió a él?

Yo estaba buscando un entrenador que hubiese pasado o vivido lo que yo iba a pasar. Quería alguien que supiera que la había peleado mucho, ya sea por tema de viajes, dinero o lo que sea. Entonces él era la persona, creo que elegí bien porque a pesar de que no tenía experiencia como entrenador, yo sabía que él luchó mucho siempre.

¿Qué cosas le hizo ver de forma clara?

Que el camino no era correcto si yo perdía sin ponerle ganas. Me retaba. Eso me hacía ver muchas cosas de mi familia, de cómo trabajaban y me metió en la cabeza eso de que nadie me va a regalar nada, que tengo que vivir mi vida y yo me tengo que ganar lo que quiero.

¿Pensaba demasiado en que debía hacerlo bien para ‘devolverle’ a su familia todo lo que ellos habían apostado por usted?

Y…. (piensa, mira para arriba y tarda unos segundos en contestar)… uno siempre piensa esas cosas. Ahora casi nada, muy poco. Pero siempre a uno se le mete en la cabeza la familia, sus padres y todo lo que están haciendo por vos. En este sentido estoy intentando que no les llegue nada a ellos (de gastos), pero siempre algo llega e invierten en uno. Trato de devolverles todo esto que hicieron y hacen pero cuando ves que las cosas no salen, vos pensás si es esto lo tuyo o si tus viejos van a poder seguir bancándote…

Esta es de las situaciones más complicadas porque uno como tenista se autopresiona más de la cuenta, ¿verdad?

Claro. Es muy difícil, de las más difíciles que hay. Dejar de pensar en la familia no se puede…

Más aún sabiendo que ahora no podrá devolver el dinero con los torneos que está jugando sino que tiene que ser una visión más a largo plazo.

Ahora puedo estar ganando torneos pero nunca gané nada para ahorrar. Lo que ganás, se gasta. Sí o sí. Además, cada vez vas gastando más. Como todo, cuando vas subiendo vas gastando más y también ganando más. Algo se va achicando pero es todo a largo plazo.

Este año pudo ganar su primer Future en Italia.

Sí, en Argentina había jugado cuatro finales de Futures y había perdido las cuatro, pero no es que me moría por ganar uno. No lo veo como la gran cosa. Es como antes se veía ganar un punto ATP que parece importantísimo pero no es nada. Uno se tiene que tomar las cosas de manera más tranquila y las cosas se van dando. Si te toca, te toca.

A Italia se fue absolutamente solo. ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, fueron casi tres semanas solo. El tema cuando te vas solo es cuando no conocés a nadie y no tenés como arreglar unos entrenamientos, o tenés que irte a cenar solo… es duro. Pero si tenés algún amigo aunque sea de otros países se lleva mejor. En la primera semana me metí con unos brasileros y en la segunda ya llegaron algunos de Argentina y todo bien. Además, Alex (Corretja), Enric (Molina) y mi familia siempre me estaban hablando y apoyando.

Está en Barcelona gracias a la ayuda de dos personas que apostaron por usted como Enric Molina y Alex Corretja.

Sí, tengo esta posibilidad gracias a ellos. Los conocí por un amigo en común de mi papá. Hace dos años que lo veníamos pensando y ahora llegó el momento en que se dio y se va dando bien por ahora.

¿De qué manera lo ayudan?

Alex es todo tenis y Enric se ocupa de lo de afuera del tenis. Esto es muy bueno porque yo solo me ocupo de entrenar y de jugar. Así sé que siempre si tengo algún problema me pueden ayudar, tengo gente atrás.

¿Cómo es tener de ‘head coach’ a Alex Corretja?

Al principio le tenía mucho respeto pero él te va llevando a que te involucres más con él, te hace sentir cómodo. Entreno mejor ahora y me siento mejor. Enric igual, tener a él como mánager es muy bueno. Los dos fueron excelentes en lo suyo, llegaron bien arriba y tener a los dos es muy bueno.

No solo como profesionales sino también como persona…

Sí, son muy humildes, están siempre al tanto de todo, dispuestos a ayudarte y esto me da una tranquilidad que antes no tenía.

Alex también lo ayuda y asesora en el aspecto mental.

Sí, me ayuda un montón. Él pasó por todo esto que estoy viviendo y sabe demasiado. Yo le doy mucha bola a eso porque sé que lo que dice es porque lo sabe, y hasta ahora lo que me dijo pasó tal cual.

¿Se extraña Argentina estando tan lejos?

Y sí, un poco sí. Pero la verdad es que estoy muy bien acá. Tengo varios amigos y esto hace que no tenga que pensar en todo lo que tengo en Argentina. Acá me estoy dando cuenta de lo que perdí en no aprovechar tanto a mi familia. Lo aproveché todo lo que pude, pero vivía solo en Argentina y ahora que estoy más lejos valoro todo más, sobre todo a la familia.

¿Nota mucho la diferencia de nivel en la competición entre Europa y Sudamérica?

Se nota bastante en la competición, sí. Es más duro porque hay más torneos, más jugadores, pero te vas acostumbrando. El nivel te va llevando. Hay un salto de calidad aunque en Argentina también son muy duros.

¿Y en los entrenamientos?

El entrenamiento no tanto, yo allá tenía un preparador físico y un entrenador de tenis y me hacían trabajar duro, entonces en esto no lo noté tanto. Sí en los horarios. En Argentina yo hacía turno de mañana, me iba a comer a casa y después volvía a la tarde. Acá no. Las primeras semanas estaba muerto, venía a las 8:30 de la mañana y me iba a las 6 de la tarde. Esto me costó mucho, bueno… dos semanas que me dolió todo.

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