Un Yacaré argentino

Hoy en Punto de Break un resumen de lo conseguido por el argentino Leo Mayer. Una vida de lucha y sacrificio que el tenis empieza a compensar. 

Leo Mayer se consagró en Hamburgo y ganó su primer torneo ATP como profesional. El grito de gloria fue todavía más valioso y emotivo porque fue en un 500 con mucho prestigio y coincidió que logró ante Ferrer su primera victoria frente a un top ten. Leo Mayer es un argentino de pueblo, pasó diferentes adversidades y a sus 27 años escaló hasta el ranking número 27º, el mejor de su carrera. El tenis le compensó tanto sacrificio.

“No lo puedo creer, todavía no caigo que gané el torneo”, explicaba el argentino tras realizar la mejor semana de su carrera deportiva. Ganaba a un top ten por primera vez en su vida y lo hacía nada más y nada menos que ante un especialista sobre tierra batida como el alicantino David Ferrer.

Mayer no nació en una gran ciudad ni en una provincia adaptada a la competición y a la máxima profesionalidad en el tenis mundial. Es de Corrientes y tuvo que sortear diferentes piedras en el camino para poder dedicarse al tenis. “No sé si es más difícil o más fácil (vivir en una provincia como Corrientes). Tiene una ventaja que uno se puede pasar todo el día en el club jugando porque la vida del interior te lo permite. La mayoría de los jugadores son del interior. Lo malo es que en Buenos Aires tenés todo y ahí se mueve el tenis de alto nivel. Para dar el salto creo que hay que ir a vivir a Buenos Aires”, comentaba el Yacaré hace unos años al blog hoytenis.com.

Pero no solo tuvo momentos complicados siendo del interior sino que también hubo un día que le marcó y no se le olvidará jamás, la muerte del que fuera su entrenador, Rubén Ré, en dudosas circunstancias cuando fue encontrado apalizado cerca de su casa, justamente en Corrientes. Esto chocó a todo el tenis argentino y también a Leo que se había formado de la mano de este hombre. “Rubén me formó en la parte profesional y me insertó de la mejor manera sin pasar por alto ninguna etapa. Era una persona en la que confiaba mucho”, comentó Mayer.

La familia de Mayer, a pesar de ser de Corrientes, siempre estuvo muy ligada al tenis. Su hermano también se dedica a este deporte pero como encordador profesional y proveedor de materiales y artículos. Nunca le faltó nada en este aspecto y siempre lo ayudaron a seguir luchando por su sueño de convertirse en tenista profesional.

“El tenis te da muchas cosas buenas, te conocen muchas personas, conocés lugares, vivís una vida diferente a cualquiera. Te saca mucha vida familiar porque se viaja todo el tiempo, eso es lo más difícil: no tenés con quien compartir un triunfo o una derrota cuando estás de viaje”, explicaba también el Yacaré cuando se le preguntaba sobre las ventajas y desventajas de ser tenista.

A día de hoy es, de lejos, el mejor argentino de la actualidad. Hace tan solo tres meses estaba en el puesto 87º y pudo en menos de 100 días escalar 60 posiciones. Tres semanas atrás se coló en los octavos de final de Wimbledon llegando por primera vez a esta instancia en un Gran Slam.

Mayer es un tenista que ya está considerado vital de cara a la Copa Davis. Argentina tiene que viajar en septiembre a Israel y disputarse la permanencia en el Grupo Mundial. Las esperanzas ahora mismo están puestas en este correntino que avisó en Wimbledon y dio el golpe en Hamburgo. Mayer es un todoterreno y ese ranking 27º no le conforma. El Yacaré sigue con hambre.

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