Pablo Carreño vuelve a encontrar sensaciones

Pablo Carreño comeinza a coger confianza en el circuito grande. Ganó dos Challengers consecutivos y ahora se metió en cuartos de final en Bastad. Que siga la racha.

Pablo Carreño comienza a coger confianza y sus buenos resultados están llegando tanto en torneos ATP como en los Challengers. Tras un inicio de año plagado de derrotas en su primer año en la élite, el gijonense comienza a adaptarse a la máxima competición. Demuestra su mejor versión sobre el polvo de ladrillo ys e vuelve un jugador capaz de ganarle a cualquiera sobre su superficie predilecta. Ya se metió en cuartos de final de Bastad, Suecia.

¿Quién dijo que los inicios eran fáciles? Ni para un arquitecto, periodista, médico, abogado, y menos que menos para un tenista. Toda carrera profesional lleva un proceso con etapas más o menos definidas pero con un largo recorrido. Lo que realmente es importante es mantener la calma, tener los objetivos claros, entrenar como si fuera el último día y no perder el rumbo.

A principio de año salieron algunas dudas en torno a la figura de Pablo Carreño. Tras un impresionante 2013 donde consiguió 7 títulos de Futures, 4 torneos Challengers y se metió por vez primera entre los 100 mejores, se esperaba mucho de él rápidamente en este 2014. Sin embargo los resultados no le acompañaron los primeros meses de temporada. Había aficionados que pensaban que podría seguir con su inercia ganadora en los mejores torneos del mundo. Pero nada más lejos de la realidad, la exigencia de jugar ante los jugadores más top del planeta es bien distinta a hacerlo en Challengers y Futures.

Hoy Pablo Carreño derrotó al italiano Paolo Lorenzi en dos sets (6-2, 6-2) y se metió en cuartos de final del ATP 250 de Bastad. Es el mejor resultado del año junto a los también cuartos de final conseguidos en el mes de abril en Casablanca. Carreño, como buen español, se encuentra cómodo jugando en la tierra batida. Creció entrenando en esta superficie y es donde se siente más cómodo.

Un ejemplo es la manera en la que confeccionó su calendario. Acertadamente priorizó unos torneos a otros. Miró qué torneos había, cuáles eran los idóneos para su juego, su momento y así, junto a su equipo técnico, tomó la mejor decisión posible. Parece que el resultado fue el acertado.

Pablo, como los otros jugadores, están obligados a jugar los torneos de Grand Slam por su ranking y es una gran experiencia para los jóvenes poder ir a competir a Wimbledon. No solo como momento personal sino también económicamente importante. Sin embargo sabe que el césped no es su fuerte, ocupa apenas un porcentaje de menos del 5% de su calendario y no es una prioridad, evidentemente.

Es por esto que Carreño decidió las semanas previas al torneo de Londres participar en dos Challengers sobre tierra batida. Se fue la primera a Italia y lo ganó (125 puntos). La segunda embarcó hacia Marruecos y también se hizo con el título (80 puntos). Un precioso colchón de puntos que le sirve para mantenerse bien asentado entre los 65 mejores jugadores del planeta.

Los dos Challengers hacen que Carreño consiga en dos semanas mayor cantidad de puntos de los que cosechó durante los primeros seis meses de competición (incluidos los Grand Slams, los Masters 1000 y los torneos ATP). Increíble pero cierto.

Hoy está en cuartos de final y chocará con Fernando Verdasco en busca de su primera semifinal del año en un torneo ATP. Carreño vuelve a demostrar que tiene tenis para estar arriba, que se codea de tú a tú con la élite y en tierra batida puede darle guerra a cualquiera. La confección del calendario fue clave para este éxito.

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