Federer huele su octavo Wimbledon

Roger Federer se impone con autoridad a Milos Raonic y jugará la final de Wimbledon contra Novak Djokovic. El suizo está a un paso de su octavo título

Roger Federer.
Roger Federer.

Roger Federer supera a Milos Raonic y jugará la final de Wimbledon contra Novak Djokovic. El suizo venció en semifinales con más facilidad de la esperada (6-4, 6-4 y 6-4). Sólo una victoria el próximo domingo le separa de su octavo Wimbledon y su título de Grand Slam número 18. Raonic, en su primera semifinal de un grande, no respondió bien a la presión del acontecimiento.

Roger Federer, nueve años mayor que Milos Raonic, ganó el duelo generacional entre ambos con suficiencia. La semifinal de Wimbledon fue una rutina para el tenista suizo. Roger hizo el partido que debía: dominando con su servicio, manejando la exigencia de cada momento con experiencia y aprovechando las concesiones de su rival.

El cañón de Raonic fue defectuoso. El acierto de Milos con el primer servicio cayó al 55 por ciento, sus golpes perdieron profundidad, su revés fue más vulnerable de lo habitual y sus restos sólo inquietaron a Federer una vez en todo el partido. Pero más allá de lo tenístico, el factor mental desequilibró esta semifinal desde el primer juego, cuando el canadiense ya cedió su saque.

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Era el primer partido de Raonic a estas alturas de un Grand Slam, y el vértigo le afectó. Milos fue más valiente en la sala de prensa que en la pista central de Wimbledon. Aseguró que, fuera de los cuatro grandes del tenis mundial, la creencia de ganar había cambiado: “Creo que lo ves en el juego y la actitud de la gente cuando sale a la pista. Hay una gran diferencia respecto a quizá hace un año”. Sin embargo, Raonic escenificó todo lo contrario en el partido de hoy: falta de fe y temor reverencial a la leyenda del tenis que le retaba desde el otro lado de la red.

El canadiense acusó la magnitud del acontecimiento. Sólo se sintió cómodo al servicio en períodos de transición. En los momentos que definieron el partido, su falta de efectividad con el saque y sus errores no forzados fueron devorados por Federer. La trayectoria de Raonic en Wimbledon demuestra que se acerca tenísticamente a los grandes, pero mentalmente sigue lejos de ellos.

En superficies rápidas, Roger aprovecha este tipo de debilidad como nadie. El jugador suizo sólo afrontó un punto de break con su servicio en todo el partido. Y como es habitual, lo solventó con un recital de precisión con el primer saque.

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Federer alcanza la final de Wimbledon con autoridad. Sólo ha cedido un set ante Wawrinka durante el camino. Su saque, su resto y sus golpes paralelos han sido los más convincentes hasta ahora en la hierba londinense. En su torneo favorito, Roger está a un solo triunfo de lograr el ansiado octavo título, de batir el récord histórico de siete en Wimbledon, de ganar su título número 18 de Grand Slam, de romper una sequía de dos años, de agrandar su leyenda.

El próximo domingo, el “maestro” suizo acumulará 25 finales de Grand Slam en su palmarés. Su último obstáculo será Novak Djokovic, un hombre que arrastra cuentas pendientes en Grand Slams en la plenitud de su carrera.

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