Wimbledon, una máquina de fabricar dinero

Wimbledon es el torneo de Grand Slam que más dinero mueve en cuanto a merchandising, comida y bebida. Genera millones de libras gracias a sus productos típicos.

Una de las terrazas de Wimbledon
Una de las terrazas de Wimbledon

Caminar alrededor de las pistas principales y por todo el recinto londinense es sinónimo de comprar y gastar dinero. La oferta que hay en Wimbledon tanto gastronómica y de bebidas como de merchandising hace casi imposible que los aficionados no paren en las tiendas y gasten un buen puñado de libras esterlinas. Wimbledon factura millones entre la comida, bebida y todos sus productos de merchandising.

Wimbledon posee el catering más grande de Europa para un solo evento deportivo. Son números que mueven millones de productos, miles de personas y cantidades inimaginables de dinero. Unas 1.800 personas se necesitan solo para cubrir los puestos de trabajo relacionados con la comida y la bebida dentro del recinto. No es de extrañar esta cifra teniendo en cuenta la cantidad de productos que se consumen en Wimbledon.

350.000 tazas de té y café, 250.000 botellas de agua, 207.000 menús, 190.000 sándwiches, 135.000 helados, 100.000 pintas de cerveza, 28.000 kilos de fresas o 28.000 botellas de Champagne es parte de lo que Wimbledon proporciona a sus aficionados en las dos semanas de campeonato. Esto es lo que más consume la gente que se da una vuelta por el All England Lawn Tennis and Corquet Club.

Si estás en Wimbledon es difícil no caer en la tentación de probar las tradicionales fresas con crema. Se vende a 2,50 libras esterlinas la porción y todas las fresas, para garantizar que estén frescas y bien servidas, se recogen el día anterior a ser vendidas. Se usan 28.000 kilos de fresas y esto equivale a unas 112.000 piezas (según datos de la página oficial de Wimbledon). Negocio redondo con las simples fresas.

Uno de los productos que más se ve entre los aficionados es la tradicional Pimm’s, una bebida que nunca falla y que cada año va a más. Esta bebida, que es un clásico indiscutible del verano británico, es un licor de un gusto dulce, color té oscuro y efecto un tanto sedante ya que alcanza el 25% de graduación alcohólica. Los grandes vasos de Pimm’s se venden libremente por Wimbledon al precio de 3 libras y durante las dos semanas se consumen unas 230.000 unidades. Otro lucrativo negocio que cierra por todas partes.

En Wimbledon los aficionados son una gran masa predispuesta al consumo. Si los vasos de Pimm’s pueden parecer poco glamurosos para un torneo como éste, hay aficionados que no dudas en comprarse una botella de Champagne. Otra de las conocidas postales de Wimbledon es ver a la gente con su botella tanto en las mesas de los restaurantes, como en las terrazas anexas al court central o incluso en la Colina. El Champagne vuela entre los aficionados que se dan el gusto de comprarse una botella en uno de los lugares más emblemáticos del deporte mundial.

Pero dejando de lado la comida y la bebida, el torneo mueve millones de euros también gracias a sus productos de merchandising. El complejo cuenta con varias tiendas físicas de gigantescas dimensiones donde se puede encontrar una enorme oferta de mercancías con el logo de Wimbledon: imanes, libros, DVD’s, tazas, camisetas, gorras, toallas, agendas, mochilas, bolsos, paraguas, sombreros y una infinidad de artículos que se los sacan de las manos a los vendedores.

No solo están las tiendas físicas dentro del recinto sino que también se puede comprar online y las tiendas de Wimbledon están por toda Inglaterra e incluso en el extranjero. En la actualidad la marca Wimbledon tiene solo en China más de 40 tiendas repartidas en 16 ciudades. Incluso en Japón, hace unos años atrás, se vendieron en 350.000 pares de zapatillas con el logotipo de Wimbledon.

En las tiendas oficiales un polo de merca con el símbolo de Wimbledon cuesta 180 euros, una corbata 125 euros, un sombrero 80 y un pantalón 250. Además, si uno se lo puede permitir puede vestirse de arriba abajo como juez de línea. Eso sí, la vestimente completa supera los 2.000 euros. Solo la chaqueta supera la barrera de los 1.000 euros.

El dinero que genera la marca Wimbledon ha ido en aumento año tras año y parece no tener techo. En 1980, los beneficios globales de Wimbledon fueron de 420.000 libras mientras que en el 2008 superaron la barrera de los 33 millones de euros. Un aumento progresivo que tiende a ir a más y que lo hace ser el Grand Slam más millonario de todos.

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