Las verdades sobre la hierba de Wimbledon

La hierba de Wimbledon, su velocidad y su debate. ¿Es la hierba más lenta o es el ritmo de juego y el paso del tiempo lo que prevalece?

Wimbledon
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Es un debate recurrente y de difícil perspectiva si tenemos en cuenta la disparidad de opiniones entre los diferentes actores de la historia. Jugadores y organización difieren en la visión que tienen del tema. ¿Es más lenta la hierba de Wimbledon en la última década? Veamos.

Para muchos, 2001 es el último Wimbledon conocido como tal, aquel torneo que, un par de semanas después de que Roland Garros cerrara la estación lenta y los puntos a 30 tiros, inauguraba el festín de la velocidad. Wimbledon, y en general las pistas más fugaces, empezaron a perder velocidad tras aquellas últimas dos semanas ultrarápidas que recuerda la Central de Londres con victoria de Goran Ivansevic. Un año después, en 2002, Tim Henman llegaría a comentar, literalmente: "¿Qué diablos está pasando aquí? Estoy en una cancha de césped y es el torneo más lento que he jugado este año”. Aquel año los finalistas serían Lleyton Hewitt y David Nalbandian, dos jugadores de ritmo variado y sobre todo medio, con gran predominancia por el juego consistente y constante de fondo, poca envergadura y mayor control de los ángulos.

En 2005, varios jugadores mostraron su disconformidad con las condiciones de juego. El propio Henman, su compatriota Greg Rusedski o el norteamericano Taylor Dent, todos especialistas de saque y volea, se quejaron de las lentas condiciones de la hierba de Wimbledon en esta última década. John Lloyd, ex-campeón de dobles mixtos y comentarista de la BBC en esos años, comentaba que "hoy día puedes contar 4-5 jugadores de saque y volea. Hace 15 años, el 50% eran especialistas. De igual modo, tampoco creo que sea premeditado. Necesitaban mejorar la durabilidad y eso ha transformado las condiciones".

A partir de entonces, Federer, Nadal y Djokovic han sido los únicos jugadores capaces de ganar allí. Más o menos como en el resto de majors. Eddie Seaward, responsable de los campos de Wimbledon hasta 2012, admite que las condiciones han cambiado. La composición del césped o el suelo que queda bajo la hierba, han dejado atrás la tipología de juego dominante en décadas pasadas. La pelota queda algo más frenada y el tiempo de recepción y golpeo es mayor para el restador y para cualquier tiro en general.

Por su parte, la organización del torneo explica en su web la hierba usada y las condiciones actuales de la superficie:

-La investigación de expertos ha demostrado una vez más que una altura de corte de 8 mm (desde 1995) es el óptimo para el juego actual y la durabilidad de la hierba durante el torneo. Antes de 1995 el corte era de 6mm. A hierba más alta, más freno de la pelota. En su día se dijo que el corte de la hierba cambió la dirección, cortándose desde el fondo hacia la red. Anteriormente se cortaría desde la red hasta el fondo. Ello cambiaría la inclinación de la hierba y frenaría la pelota pero la organización nunca confirmó este hecho.

-Las pistas se siembran con 100% Perennyal Ryegrass (desde 2001) para mejorar la durabilidad y fortalecer el césped para soportar mejor el creciente desgaste del juego moderno.

-La investigación de expertos independientes del Instituto de Investigación de Césped Deportivo en Yorkshire, Reino Unido, demostró que el cambio de la mezcla de semillas de pasto a 100% Perennyal Ryegrass (anteriormente 70% Ryegrass/30% de Festuca Roja) sería el mejor camino a seguir para combatir el desgaste y mejorar la presentación en la corte y el rendimiento sin afectar a la velocidad percibida de la corte.

-La velocidad no se ve afectada por el corte sino por un número de factores tales como la compactación general del suelo con el tiempo, así como el tiempo antes y durante el evento.

-El rebote de la pelota está determinado en gran medida por el suelo, no por la hierba. El suelo debe ser duro y seco para permitir 13 días de juego sin daño a la sub-superficie de la cancha.

-No se han producido cambios en la especificación de la pelota desde el año 1995, cuando se produjo una alteración mínima en su compresión.

Un ejemplo de la progresiva pérdida de velocidad quedó mostrada en un gráfico que la BBC sobreimpresionó en la final de Wimbledon de 2008, en el que se reflejaba el cambio de velocidad del saque de Federer en 2003 con respecto a 2008. Dos saques realizados a 126 millas por hora y que tras bote, tenían un resultado muy diferente el uno del otro.

Aquí se puede ver en video la captura anterior:

En el siguiente gráfico se muestra el porcentaje de Winners/Errores no forzados que presentó cada Grand Slam en 2011

Se tiene en cuenta que la preparación física y mental del tenista están adaptadas al tiempo que le toca vivir. Hoy en día la supervivencia del tenista en cada punto es casi un aspecto mental y físico, y la técnica va enfocada al movimiento, la defensa y la consistencia; cada pelota se juega desde una mayor capacidad de sufrimiento y desgaste y los mejores jugadores del mundo marcan la diferencia en la capacidad de bolas extra que son capaces de dar a lo largo de un partido, un torneo y todo un año. Esa capacidad de resistencia y concentración ha disminuido el efecto del saque y hoy, junto al progresivo avance de los materiales permite mantener en vereda cualquier tromba de potencia.

Es un debate que difícilmente pone de acuerdo, aunque es evidente que las condiciones, por los factores que sean, han cambiado. ¿Positivo?¿Negativo?

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