En Roland Garros la gente responde

Roland Garros vive un ambiente excepcional cada día de torneo. La gente abarrota las tribunas y se respira tenis en cada rincón del recinto. Un lugar mágico.

Este era el ambiente que se vivía ayer en Roland Garros
Este era el ambiente que se vivía ayer en Roland Garros

Roland Garros vive el tenis, la gente acude a la cita parisina del año a disfrutar del mejor torneo del mundo sobre tierra batida. El recinto, ubicado en el Bosque de Boulogne, en el suroeste de París, está en un ambiente excepcional. En las afueras de la capital francesa, durante más de dos semanas, se aglutinan los mejores tenistas del mundo en una de las batallas más duras del circuito.

Esta lucha y garra de los tenistas es agradecida por los espectadores. Ellos vienen a disfrutar del tenis, de los tenistas, de los partidos. No son solo de deportistas, son del tenis. Les da lo mismo quién juegue, la pista que sea, el día de la semana en el que estén o el clima que haya. Las tribunas está abarrotadas de gente. Los pasillos están a reventar.

La gente canta, anima, grita, se involucra en cada encuentro. La pasión es el denominador común en Roland Garros. El aficionado se vuelve hincha. Siempre manteniendo el respeto. Sabe de tenis. Conoce cuándo gritar, cuándo animar, cuál es el momento idóneo para aplaudir, para apoyar o para recriminar. Ninguna palabra o gesto sale sin sentido. El tenis no es nuevo, es tradición en París.

Prueba de esto son las entradas. Todas agotadas. Es imposible conseguir un billete para entrar a Roland Garros. El cartel de ‘sold out’ reposa en las taquillas. Hace meses que está todo absolutamente vendido. Incluso, dentro del recinto, en la Plaza de los Mosqueteros y bajo la Suzanne Lenglen hay dos puntos de venta para adquirir tickets para el Roland Garros del 2015. No es extraño ver hasta colas en estas casetas. Así fomentan el tenis, crean más expectativa y retroalimentan uno de los mayores eventos deportivos del país.

Roland Garros es absolutamente brillante. La gente responde cada día y en cada partido. Están desde el primer minuto que se abren las puertas del recinto, a las 10 de la mañana y permanecen hasta que cae el sol, hasta que el último punto termina, hasta que la luz solar permite continuar con la competición.

Tampoco le temen a la lluvia, no es una barrera para los aficionados del tenis. Si sale el sol, se agradece. Si caen algunas gotas, es lo normal. Están más que acostumbrados al clima parisino. Todos están bien equipados con sus chubasqueros, sus paraguas y permaneces inamovibles en sus asientos si es que la lluvia no interrumpe los partidos.

Hinchas fieles, aficionados que se mueven solo por el tenis, que esperan como niños la gran cita del tenis. La gloria del Philippe Chartrier, la magia de la Suzanne Lenglen y la lucha en el Court 1, son parte de la esencia de este recinto que hacen que en Roland Garros se respire tenis como en pocas partes del mundo.

Una cita imperdible, unas fechas que en el calendario deberían ser un ‘must’. Tanto para jugadores como para aficionados. Roland Garros es la casa del tenis mundial.

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