Larri Passos: “El tenis no es un click, son millones de clicks”

Larri Passos, ex entrenador de Gustavo Kuerten, conversó en París con Punto de Break y nos obsequió su particular enfoque personal sobre el tenis y la vida.

Larri Passos distendido en su Academia
Larri Passos distendido en su Academia

Larri Passos es uno de los coaches más valorados y queridos en el circuito profesional. Durante más de 13 años trabajó con Gustavo 'Guga' Kuerten, tenista brasilero con el que ganaron 3 Roland Garros y le llevó hasta el número uno del mundo. Passos en la actualidad dirige una Academia de tenis en Camboriú, Brasil y monitorea de cerca la carrera de diferentes tenistas jóvenes. En una preciosa y amistosa charla con Punto de Break muestra su lado más humano, su pasión por el tenis y su filosofía de vida.

Charlar con Larri Passos es sinónimo de sabiduría. Es un hombre que tocó el techo del tenis mundial, la gloria máxima con sus Grand Slams en el bolsillo y llegando a la cima de la clasificación de la ATP. Pero no saca pecho por esto, no se 'agranda' como él mismo dice. Tiene la suficiente humildad para volver a trabajar con chicos de 10, 12, 14 y 18 años por el bien del tenis en Brasil. Esa es su misión, volver a reforzar la base del vacío que dejó junto a Gustavo Kuerten el tenis en su país.

El restaurante de los jugadores debajo de la Suzanne Lenglen es el lugar elegido para llevar a cabo esta conversación sobre el tenis, la vida, el bonito pasado y el ilusionante futuro. Passos habla un castellano muy de Argentina, pasó mucho tiempo en ese país y parece que le condicionó el acento cuando se pronuncia en esa lengua. Dos café con leche son el nexo de unión para una de esas charlas que emocionan. Una merienda entre sonrisas, recuerdos y anécdotas en París.

Usted ama el tenis.

Soy un fanático de este deporte. Mucha gente me pregunta sobre mi retirada pero no quiero. Sigo trabajando muy duro en esta gran pasión que es el tenis para mí. Siempre digo que el tenis hace tiempo que dejó de ser mi trabajo, es una gran afición.

¿Qué es de la vida de Larri Passos a día de hoy?

Tengo una Academia en Camboriú con siete canchas. Tengo 80 chicos y muchos de ellos que son pobres, no tienen nada. Estoy buscando sponsors para ayudarlos y para hacer algo por mi ciudad. Es un proyecto ya famoso porque ya tenemos más de 14 años y es algo muy apasionante.

¡Buena iniciativa!

Sí, siempre estamos luchando. En Sudamérica es muy difícil todo pero yo sigo con la misma pasión de siempre por trabajar y entrenar.

Ahora mismo está trabajando con gente muy joven.

Sí, tengo a Orlando Luz, 3º del ranking júnior, a Thiago Monteiro, que tiene 19 años y está 351º del mundo. Y otros varios jugadores y jugadoras…

¡Emocionante!

Sí, y lo bueno es que siempre surgen nuevos desafíos.

¿Ejemplo?

Hace tres semanas atrás me llamó una chica que yo había entrenado durante mucho tiempo, Tamira Paszek de Austria. Ella estaba muy mal, muy caída y empezamos juntos. Hacía siete años que no ganaba un partido acá y ahora ganó dos seguidos. Yo vivo recibiendo señales, la vida va de esto, de recibir y prestarle atención a estas señales. Yo soy muy espiritual y vivo de estos desafíos.

Hasta hace unos años trabajaba con Thomaz Bellucci, ¿por qué ya no están mas juntos?

Trabajé en 2011 con él, de forma muy dura, íbamos muy bien. Había mejorado mucho pero los managers de él… (se toma un tiempo para pensar y beber el café) … no sé lo que pasó la verdad… ¡lo dejamos! Querían que en 11 meses lo colocara entre los diez primeros…

¡Eso es una barbaridad!

Brasil es siempre así. No existe una cultura de tenis. Todos vieron el trabajo que yo estaba haciendo con Bellucci, estaba jugando mejor, sacando mejor, con más táctica pero bueno… a final de año hubo diferencias con los managers y nos separamos. Ningún problema con Bellucci, somos muy amigos. Pero fue así.

Parece que el manager tenía expectativas muy altas…

Muchísimo.

Eso fue ‘culpa’ suya y de su trabajo con Guga Kuerten, dejaron el listón muy alto.

Je. Te cuento algo, en el 2001 estábamos con Guga en Buenos Aires y una noche cenando con él me senté y le dije: ‘Guga, ¿piensas que nosotros hicimos muy bien al tenis o que, por el contrario, le pondremos muchísima presión a la próxima generación? Porque muchas veces pasa eso, mira ahora con Federer y Wawrinka. Wawrinka tardó en crecer a la sombra de Federer y recién ahora está entre los 10 mejores.

En ocasiones la gente cree que llegar arriba es fácil y se puede hacer en unos meses.

En Brasil no había una cultura de tenis. Un trabajo con menos de cinco años es muy difícil. Yo no puedo hacer milagros. El trabajo tiene que ser lento y silencioso. Arreglar las cosas en el día a dia. Muchas veces las expectativas en Brasil son muy grandes porque piensan que tengo que recoger todo yo. Por suerte ahora estoy más tranquilo y más viejo.

En España me temo que viviremos una época difícil, al igual que se vivió en Brasil con Kuerten, cuando Rafael Nadal deje este deporte. ¿Qué piensa usted al respecto?

Creo que puede haber una laguna de unos 5 años como mínimo. Nadal es talentoso. Sin talento no se puede hacer bien el trabajo, entonces tienes q que tener a un talentoso que quiera trabajar mucho. Rafa es un guerrero, un trabajador. Lo que se tiene que hacer en España es trabajar la base.

Usted lo hace en Brasil ahora.

Sí pero cuando estaba trabajando con Guga abandoné un poco los júniors porque no había tiempo. Siempre tuve muy buenos jugadores júniors, una buena base. Hoy me estoy tomando el tiempo de invertir en ellos nuevamente. En fabricar la base. La iniciación, la formación y después la transición. En esto se tiene que preocupar España. Poner la atención en los jugadores de 12 o 14 años e invertir a largo plazo. Incluso los jugadores deberían ayudar.

Sí porque si no lo jóvenes llegan poco formados cuando encaran la adolescencia.

Es que ha cambiado mucho todo. La tecnología ahora está al alcance de cualquier niño y tenista. Esto hace que se dispersen más. Los teléfonos móviles, las redes sociales y todas estas cosas generan muchas distracciones. Hoy en día a un click tienes todo, y el tenis no es un click, son millones de clicks. Para mejorar tu derecha, para sacar bien, para moverte bien tienes que estar concentrado y pasar mucho tiempo en las canchas.

¿Roland Garros 2014 nota esta problemática?

Sin ir más lejos te digo que este año vi una de las Qualys más flojas en muchos años. No veo una fase previa con excelentes promesas. Antes era muchísimo más duro, más peleado, había más jugadores de polvo de ladrillo. No veo trabajo. La verdad que me aburro un poco. Voy a mirar para ver qué está pasando y me aburro.

¿Qué es lo que le aburre?

Mira, la verdad es que me molesta que los chicos jóvenes le falten el respeto a los entrenadores. Esto me cabrea mucho, bastante. Es muy duro esto para el tenis. Para formar un jugador, éste tiene que tenerle mucho respeto al entrenador. Yo a los jugadores les tengo un respeto muy grande y por suerte ellos también a mí.

¡No solo será culpa del alumno!

Los entrenadores se distraen mucho. Hablan entre ellos, están con el teléfono celular… eso no debería ser así. Tienen que estar más focalizados en los detalles.

Ahí tiene usted razón también.

Acá veo que los chicos van peleando pero sin una razón. Todo lo que tú hagas en el tenis tiene que tener un porqué. Si juegas una pelota mala vas a correr, si la juegas bien, vas a correr menos. Esa es mi visión y la que teníamos con Guga. Hoy veo que la parte táctica está mal. Se olvidan de un cambio de ritmo, de altura, etc.

¿Qué significa para usted volver a Roland Garros?

Yo me emociono siempre cuando llegó acá. Esta es mi vigesimonovena vez consecutiva que vengo. No fallé ni una. Entonces es una emoción muy grande, muy fuerte. Ver la foto de Guga (señala los pasillos de la Suzanne Lenglen) es algo tremendo. Todo el cariño de los franceses, de los españoles… es como una medicina para seguir creyendo que puedo hacer algo lindo por el tenis.

¿Cómo lo ve a Nadal para conquistar su noveno título en París?

Yo sinceramente creo que Rafa va a ganar 10 Roland Garros. Esa es mi opinión. A Nadal le pasa lo mismo que a Guga, cuando entra en la central se transforma. No está su cuerpo, está su espíritu. Los grandes campeones entran con el espíritu a la cancha.

Wow. Me acaba de poner los pelos de punta con lo que dijo.

Este tipo de jugadores se olvidan de todo y cuando entran a la cancha para ellos es como entrar en el cielo. Yo pienso que a Rafa le pasa lo mismo que le pasaba a Guga. Que me disculpen los otros pero creo que Nadal puede ganar 10 veces en Roland Garros.

¿Djokovic es el segundo favorito?

Sí. Está muy en forma. Es uno de los que pueden cambiar el ritmo con ese revés espectacular, y es muy peligroso. Una final entre los dos puede ser muy linda.

¿Usted ayudó a Federer a mejorar el revés?

Una vez me encontré con Federer en Madrid en el 2009 y vi que cuando pegaba el revés, su pierna de apoyo, la derecha, estaba un poco retrasada. Ahí le dije que tenía que ganar tiempo, que adelantara la pierna y levantara la cabeza de la raqueta mínimamente. Era un detalle simple pero fue lindo, porque se vieron cambios. Pero a día de hoy lo veo muy duro también, aunque está más mayor, claro.

¿David Ferrer puede ganar Roland Garros?

Ferrer lo veo muy difícil la verdad.

¿Wawrinka?

Tiene que estar muy bien de físico para hacerles frente. Sinceramente tampoco creo que pueda estar.

¿Es difícil con todo lo que ganó como entrenador y los logros que consiguió no estar con un jugador top y estar con júniors?

No, para nada. Me siento igual. Como te dije el tenis es mi religión. La emoción que siento cuando trabajo con un chico de 10 años es enorme. Si las chicas ganan yo salto de alegría igual.

Pero usted ganó mucho. Grands Slams, metió a un jugador número uno del mundo…

No tengo que agrandarme por todos los títulos que gané con Guga. Mi cabeza está igual. Yo soy más de espíritu. A mi no me importa si el chico o la chica es 20, 200 o 400 del mundo. Si él me dice mejoré esto o lo otro, yo ya estoy feliz. Cuando tú eres entrenador no vives para ti, vives para el jugador. Un consejo que le doy a todos los entrenadores, que no se agranden. La vida sigue.

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