Historias de Roland Garros | El gato negro de Ilie Nastase

Una de las anécdotas más graciosas de la historia del tenis ocurrió en Roland Garros y tiene como protagonistas a Ilie Nastase y un gato negro

Esta anécodota puede ser una de las más graciosas y peculiares que hayan sucedido sobre una pista de tenis. Todo obra de un único e inigualable Ilie Nastase y la manera en que se le ocurrió "traer mala suerte" a sus oponentes en un partido de dobles.

Roland Garros, 1977. Cuartos de final de dobles masculino. Dos italianos y un rumano y un australiano frente a frente. Por un lado, Adriano Panatta y Paolo Bertolucci. Por el otro. Bob Hewitt e Ilie Nastase. ¿Los favoritos? Claramente los italianos. Eran una pareja fuerte y habituada a jugar el dobles, se esperaba incluso que llegaran a las rondas finales del torneo, en cambio al rumano le dieron la oportunidad de jugar el dobles y no la declinó. Lo que pasó en aquel encuentro fue algo que ni el más loco de los directores de cine podría haber inventado para su película.

Antes del partido, Nastase recordó algo. Semanas atrás, cuando se encontraba en Montecarlo, iba en el coche con unos amigos dirigiéndose a comer algo cuando el coche de en frente de ellos se paró tras cruzársele por delante un gato negro. El hombre, que resultó ser italiano, llegó incluso a bajarse del coche y dejarlo ahí. Cuando Ilie preguntó a sus compañeros qué había pasado, le explicaron que los italianos eran excesivamente supersticiosos y que en el caso de pasar un gato negro por delante de ellos, debían dejar todo lo que estuvieran haciendo, no importaba el qué.

Se le ocurrió un plan malvado. Nastase se acercó a Mabrouk, un hombre encargado de los vestuarios del torneo de Roland Garros, y le dio 500 francos para que le consiguiera un gato negro. "No puede ser ni gris, ni blanco. Ha de ser negro", le dijo el tenista al hombre, que salió a los alrededores del recinto intentando buscar uno. Minutos más tarde, el chico volvió con nada en las manos. "No he podido encontrar nada, señor", le comentó. "Toma, aquí tienes otros 500 francos más. ¡Consíguelo!", le respondió Nastase. No podía pasar sin tener ese gato negro que tanto buscaba. Finalmente, Mabrouk se lo trajo e Ilie se lo guardó en su bolsa. El cepo estaba preparado.

Cuando los cuatro tenistas saltaron a pista y comenzaron a calentar, Nastase estaba nervioso y no veía la hora de sacar a luz su pequeño secreto. Fue entonces, cuando el árbitro dijo aquello de: "Caballeros, prepárense para jugar", es ahí donde Nastase levantó la mano y le dijo al árbitro: "Señor, tengo un problema con mi raqueta", mientras se acercaba a su raquetero. La pareja de italianos esperaban al otro lado de la pista. El rumano abrió la cremallera y sacó al gato, que salió a toda prisa, presa del susto. Casualmente, el gato fue a correr directamente hacia Panatta. "¡Fue increíble! ¡Ni hecho a propósito!", relataba entre risas Nastase recordando la historia.

El italiano se quedó descompuesto de verse al gato negro corriendo hacia él como alma que llevaba al diablo. El público rió a carcajadas. Jean Paul Loth, el ex-jugador, que se encontraba en la grada aquel día recuerda la reacción de los italianos. "Panatta estaba enfadadísimo. Insultó a Nastase y le dijo de todas las cosas peores que puedes llamar a una persona. El rumano sólo hacía reir", comentaba.

¿El resultado? Los italianos no dieron ni una durante todo el encuentro. "No conseguían meter apenas una bola dentro", explicó Nastase entre risas, que se acabó llevando el partido junto a su colega por el resultado de 6-2, 6-4 (via Selfi_Dios). Tremendo.

Después de aquello, Chatrier no le permitió a Nastase jugar nunca más en la pista central de Roland Garros. La historia, bien merece ese castigo.

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