Un café de sabiduría en París

En Punto de Break traemos una charla profunda, de las que marcan. Jorge Gerosi empapa de sabiduría a los fanáticos del tenis con sus anécdotas y vivencias.

Jorge 'El Chino' Gerosi
Jorge 'El Chino' Gerosi

Jorge 'el chino' Gerosi es argentino y lleva más de dos décadas sacando jugadores y metiéndolos entre los cien mejores del mundo. Por sus manos pasaron tenistas de la talla de Gastón Gaudio, Mariano Puerta o Javier Frana entre otros. En la actualidad entrena al colombiano Carlos Salamanca y al venezolano David Souto. Gerosi es una eminencia dentro del circuito. Un tipo que desprende sabiduría en cada una de las palabras que suelta. Una charla en París para los entendidos y amantes del tenis.

'El Chino' está tomándose un café en el restaurante de jugadores mientras afuera la lluvia cae con violencia en París. Todos los partidos están suspendidos así que jugadores y entrenadores se refugian dentro de la zona habilitada para comer y descansar. Lo acompaño con otro cortado y nos metemos de lleno en una charla donde toca absolutamente todos los temas.

Media hora de reflexiones, de sabiduría, de conceptos, de análisis sobre cómo se ha ido modificando el tenis, cómo ha variado el juego, los valores de los jóvenes en la actualidad y un repaso a sus jugadores. Charlamos de Vilas, de Berlocq, de Gaudio. Un café entre argentinos que se disfrutó y que los lectores harán lo propio.

¿Cuánto lleva en el mundo del tenis como entrenador?

Llevo desde la época de Javier Frana y Florencia Labat, 25 años. Lindos 25 años…

¿Cuántos jugadores pasaron por sus manos?

Ufff (resopla)…. Date cuenta que generalmente siempre lo que cuenta son los jugadores que metí, esos son los que salen en el Currículum, que serán unos siete. Pero si sumamos habrán pasado unos 50. Es como un goleador que para meter un gol tiene que errar 9 goles. La gente cuenta los goles que metí que fueron 7 jugadores: Florencia Labat, Javier Frana, Gastón Gaudio, Guillermo Cañas, Mariano Puerta, Carlos Berlocq y Brian Dabul.

Varias generaciones distintas…

Sí. Cuatro diferentes. Esos jugadores que te nombré son los que pasaron el tan famoso corte de los 100 primeros. Haber pasado cuatro generaciones me ha dado una gran riqueza tenística. He visto cambio de raquetas, de forma de jugar, cambios de físicos y hoy me siento muy enriquecido por las generaciones estas que pasaron.

¿Cómo cambió el tenis de hace 25 años al de ahora?

Hay varias cosas. El físico, lo sanos que están los jugadores, porque si te fijás hay muchos jugadores de más de treinta años compitiendo, ¿viste? El promedio entre los 100 mejores está entre los 28 y 29 años. Además, de esto también las alturas porque el promedio está en 1,87 metros.

Además de todos los materiales…

Sí. Las raquetas, los encordados… todo va hacia el lado de la velocidad. Hoy juegan con muy poco margen y todo a las líneas, la movilidad de los jugadores… hoy hay tipos como Djokovic que hasta te resbala en cemento, ¿me entendés? Son cambios que antes eran impensados. Se acabaron los sacadores y voleadores como los Edberg o los Rafter, hoy se juega todo de fondo.

¡Cuántos cambios sí!

Mejoraron tanto la calidad de los impactos que subir a la red es una locura, tenés que subir con jugadas ya ganadas. En cuatro décadas hubo una transformación tenística bestial.

No termino de ver que los jugadores estén más sanos hoy en día con la cantidad de lesiones que hay...

Hoy llegan a los 30 años muy sanos, psíquicamente y físicamente. La vida está tan dura fuera del tenis que cuando llegan a los 28-30 años prefieren jugar tres años más al tenis y ganar medio millón de dólares más y no tener que empezar ya con una vida nueva, con una Academia o a ser entrenadores.

Antes los jóvenes se metían más rápido entre los cien mejores.

Hace 20 años eras un buen júnior y ganabas un Roland Garros y al año siguiente te metías 100. Como le pasó a (Mariano) Puerta o (Mariano) Zabaleta. Hoy en día ganás un Grand Slam de júnior y tenés un puente de 3 o 4 años para adaptarte al profesionalismo.

¿Por qué sucede esto?

Hay un tapón que está entre los 100 y 150 primeros que los tipos de 28 hasta los 35 años que no se van del tenis. Mirá Haas que con 36 años es un tipo que sigue dando batallas por todos lados. O Federer con 32 años que de repente te aparece flaco y delgado en el US Open y ves que le está buscando la vuelta y que no tiene un cansancio mental que sería lógico para un número uno después de tanto tiempo.

¿Le pasó durante estos años que tenía un jugador en el cual la gente no creía y usted sí?

Sí, Carlos Berlocq. La gente no creía y tanto los sponsors como yo, sí que confiábamos.

¿Es un ejemplo de trabajo y sacrificio?

Es un gran trabajador, un tipo que tiene un rally de trabajo de diez horas diarias. Entre estirar al principio del día, a la noche, médicos, dietas, horas de entrenamientos, etc. Está todo dentro del combo laboral del día. Berlocq tiene una capacidad laboral enorme. Es un tipo con muy poca mano pero que se creó un físico desde los 12 años.

Un ejemplo de que con el talento solo no se hace nada. Esto a la inversa, con poca mano se llegó a trabajar y crear un tenista hoy consolidado entre los 100 mejores.

Exacto. Hoy si al talento no se lo acompaña de una disciplina, estás muerto. Los jugadores son más profesionales a día de hoy. No salen tanto, van a los torneos con sus equipos, antes había ‘hippismo’, cada uno hacía la suya, mucho bohemio…

¿El que más lo marcó en cuanto al trabajo fue Berlocq?

Sí, sin dudas. Porque un Gaudio ya venía con su ADN talentoso o Cañas ya tenía un ADN de fuerza y de potencia. Berlocq es todo trabajado.

¿Es más meritorio esta manera de subir?

Bueno, las dos cosas. Desarrollar tu talento a la máxima potencia también es meritorio. Cuando vos ves el circuito ves muchos jugadores talentosos a los 16 o 17 años que después salen de la adolescencia y entran en la madurez y este talento se va perdiendo. Para mi es tan meritorio desarrollar el talento a la máxima potencia como un jugador trabajado.

Buena visión.

Es lo mismo que cuando empezás a trabajar con un chico nuevo. Ahí hacés un mapa del jugador y te preguntás qué le corregís y por dónde empezás. ¿Por potenciar sus virtudes o corregirle los defectos? Es una decisión del entrenador cuando le presentás el proyecto y le decís, "bueno por esta línea vamos". Cada jugador es un mundo, hacés una lectura única y tiene un diagnóstico diferente. Ser coach es muy interesante. Lo vivo desde una pasión.

¿No cree que están infravalorados los entrenadores?

Creo que desde Australia, que aparecieron los ex número uno con números uno actuales, la prensa se tiró más a enfocar a los coaches durante los partidos. Si no estamos siempre en un segundo plano o incluso tercero porque no tenemos un valor de mercado porque el coaching está prohibido en el tenis.

Los contratan para ‘coachear’ pero a la hora de la verdad no les dejan. Curioso...

Es así, es una realidad. La ATP o la ITF no lo pueden ver o no lo quieren ver pero el tema es que no tenemos valor. Nos esconden. Nos prohíben. Nos dejan ir al vestuario pero en la cancha no. Es como si me metés en una cárcel pero sin rejas. ¿Qué hago estoy encarcelado o no? ¿En qué quedamos?

Está a favor del ‘coaching on court’ parece.

Pero por supuesto. Te digo más, si algún día tengo cámara en una cancha central me quejaré y sacaré un cartel que diga: “Sí al coaching”. En Copa Davis tenés un coach sentado siempre y acá, ¿por qué no? ¿Qué cambia?

Creo que saldrían ganando tanto los tenistas como los espectadores.

Claro. El tenis se enriquece estratégicamente. El coaching se debería regular. El tenis femenino se enriqueció gracias a esto.

En España estamos viviendo una época gloriosa de tenis con Nadal a la cabeza y que es muy probable que no se vuelva a repetir. ¿El post Nadal va a ser una época difícil para el tenis español?

Va a ser muy duro. Nadal es un ejemplo a seguir, eso sin duda. Cómo corre, como lucha, la entrega que mete en la cancha. Nadal por un lado es y será un sombra enorme para todos los españoles pero por otro es una apertura de caminos ejemplares a seguir. Creo que Nadal no salió de la nada. En España se viene oliendo y mamando mucho tenis desde hace tiempo. Con las generaciones de Santana, Orantes, Bruguera, Corretja, Costa, Moyà, etc…

Argentina está un paso atrás.

Sí porque aparecieron los Vilas, Clerc, Sabatini y después ya directamente la de los 90 (La Legión). En cambio en España ya vienen con varias generaciones detrás. Acá escupen jugadores y más jugadores. Pero quizá ahora después de Nadal hay un pequeño bache. Realmente España es un país que genera tenistas desde hace muchas generaciones.

¿Qué es tener un buen alumno?

Ser una buen chico, tener una buena familia, ser obediente. Hoy en día la juventud está complicada, no es un momento fácil. Hay muchos vicios, mucha libertad que entorpece a los jóvenes. Pero bueno... un buen alumno es alguien que te hace caso y te escucha. Antes te venían de la casa más formados, con más respeto. Ahora te vienen más indisciplinados y tenés que formarlos vos. La labor del entrenador se multiplica. No solo es enseñarle tenis, sino también enseñarle a saludar, a comportarse, a alimentarse, a ser más sociales.

¿Qué es ser un buen entrenador?

Yo te puedo hablar de mi caso. Enseñar es una pasión. Yo llevo el ADN de los viejos profesores. Ser un buen coach es dar. Dar tu tiempo, tu sabiduría, entregarse totalmente a lo que enseñás. Ser el primero en llegar y el último en irte. Eso es ser un buen entrenador.

¿Le sorprendió ver a tipos que fueron grandes jugadores dando tanto?

Sí, totalmente. A muchos jugadores les cuesta dar. En Australia vi a Becker, a Chang, a esos monstruos dando información, dando un aplauso o dando un aliento. Me pareció como extraño. Porque fueron grandes jugadores que se llevaron todo. Todo era para ellos. Vos fíjate que la camada de Vilas o Borg no pudieron hacer esa transición de recibir a dar.

Eso es hablar de egoísmo.

Sí, sí. Absolutamente. Más egoístas. No pudieron hacer ese paso de dar todo lo que saben. Recién esta camada de coaches supieron hacerlo. Y eso me parece muy rico. Al tenis le va a aportar.

Trabajó muchísimos años con argentinos y ahora lo está haciendo con otros sudamericanos. ¿En qué se diferencian los unos a los otros?

Es difícil plasmarlo en una entrevista pero más que nada en educación. No sé como explicarlo realmente. (Piensa y se atreve a soltarlo tal cual le sale) yo lo que me encontré con los sudamericanos es que son más disciplinados, más obedientes, pero no encontrás la garra que tiene el argentino.

¿Por qué sucede esto?

Quizá porque el tenis en Latinoamérica se juega en una clase social muy alta cosa que en Argentina juega la clase media fundamentalmente. Los clubes en Sudamérica son muy caros, en Argentina son más baratos y hay mucha costumbre de ir. Los chicos son más acomodados en Colombia o Venezuela que no en Argentina. A veces no sacan esa garra que se necesita. Hay un dicho que resume esta comparación. “Cuando vos a un gato lo tenés lleno, no come ratón”.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter