Recuerda mi nombre: Frances Tiafoe

Nacido en Maryland, de padres nacidos en Sierra Leona y campeón de la última Orange Bowl, Frances Tiafoe es la gran promesa del tenis en EEUU

Desde hace algún tiempo se viene debatiendo sobre el futuro del tenis estadounidense, que como en muchas otras disciplinas, ha sido el auténtico referente del tenis mundial de los últimos 50-60 años. Si el renacer de Australia cuenta con un buen futuro en Thanasi Kokkinakis, Nick Kyrgios y el posible despertar de Bernard Tomic, Estados Unidos busca figuras que devuelvan el número 1 y los trofeos de Grand Slam al país de las barras y estrellas.

Alexander Zverev, Borna Coric o Stefan Kozlov son algunas de las futuras estrellas que pueblan el ranking ITF Junior. Este último, el estadounidense nacido en Macedonia, es una de las grandes esperanzas del tenis yankee para los próximos lustros. Pero no es el único. El actual número 2 junior y vigente campeón de la Orange Bowl –final jugada frente al propio Kozlov-, el torneo más prestigioso del mundo para menores de 18 años, también es estadounidense. Y se llama Frances Tiafoe, cuya historia ha recogido pormenorizadamente el Washington Post.

Tiafoe, hijo de inmigrantes de la nación africana de Sierra Leona, y nacido en Maryland, se convirtió en el jugador más joven en ganar el Orange Bowl, el título de mayor prestigio internacional para menores de 18 años, lográndolo a los 15 -más rápidamente incluso que Federer, John McEnroe o Bjorn Borg-. A punto de comenzar Roland Garros, Tiafoe será el primer preclasificado del cuadro junior, a sus 16 años.

En un país que anhela recuperar estatus dentro del panorama tenístico actual con la posible irrupción de jóvenes estrellas que dominen el tenis en la próxima década, supone más presión para Kozlov o Tiafoe, único objetivo que justificaría las incontables horas que ha dedicado a dominar el juego y los cientos de miles de dólares que benefactores del tenis han invertido en su joven carrera.

En muchos sentidos, y a pesar de medir 1'85, Tiafoe es aún un niño. No tiene carnet de conducir, se acuesta a las 21h y recién comienza a afeitarse. Dicho esto, Tiafoe se siente casi un veterano. “Sólo tengo 16 años pero siento que llevo 35 años en las pistas. He estado en una pista de tenis toda la vida. Lo único que ha estado allí más tiempo es el poste de la red".

Y es que como muchas de las historias que escriben la trayectoria de grandes tenistas de la historia, el trabajo de su padre Frances Tiafoe Sr. Derivó en que su hijo se dedicara al tenis. En 1999, el padre de Frances firmó como trabajador en uno de los centros de alto rendimiento del estado de Washington. Por aquel entonces, se hacía llamar Zubairu, nombre que usó de un diplomático al dejar Sierra Leona. Llegó a Londres en 1988 y desembarcó en Maryland en 1993, siendo en estos últimos años cuando recuperó su nombre de pila en tierras americanas.

Su trabajo fue armar las quince pistas cubiertas que el complejo de Ken Brody iba a abrirse en los siguientes meses. "Tenía una estupenda actitud", dice Brody. Él y los demás quedaron tan impresionados que cuando se terminó la construcción ofrecieron a Tiafoe un trabajo como encargado de mantenimiento del centro. Sin demasiados ingresos, Tiafoe se pluriempleó manteniendo limpio el complejo durante el día y cuidando de las pistas de arcilla durante la noche. Un buen día decidió dormir en el propio complejo.

Se mudó a una habitación vacía de tres por cuatro metros. Dormía y se duchaba allí. Cocinaba y almacenaba todos sus pertenencias en la estancia que se habilitó en el centro, y mientras su mujer trabajaba en el turno de noche como enfermera, los hijos debían quedarse a dormir en el centro donde Tiafoe trabajaba y pernoctaba.

Frances Tiafoe Sr. era padre de gemelos, Frances y Franklin. Y dadas las circunstancias, rápidamente comenzaron a practicar en el lugar de trabajo de su padre. A pesar de que Franklin fue algo más precoz, su deseo era menor que el de Frances, quien comenzó a progresar con mayor celeridad. Su padre, de alguna manera, se convirtió en embajador no oficial del complejo.

Cuando el actual entrenador de Tiafoe, Misha Kouznetsov vio su progresión, comenzó a supervisar sus pasos. “Cuando tenía 6 años me dijo que quería ser un grande de este deporte”, comenta Kouznetsov. “Quiero ser el mejor que nació en los Estados Unidos”. Kouznetsov se asombró de la intensidad y la atención con la que trabajaba y aprendía. Le dijo a Frances que lo llevaría a un torneo si seguía trabajando duro. Y cuando llegó el día, imprimió el certificado tan deseado: "Ha sido invitado a participar en este torneo”. "Fue tan grande como ganar el Orange Bowl”, palabras de Frances.

Actualmente, los padres de Frances no pueden permitirse el lujo de viajar a los torneos para ver jugar a su hijo. Para Alphina, una mujer profundamente religiosa que reconoce saber poco sobre tenis, es suficiente ver a Frances traer a casa los trofeos - no por los títulos que representan, sino porque le hace muy feliz-. Pero para su marido, amante del tenis, es frustrante perderse los partidos o verlos en video en lugar de en vivo.

"Cuando tu hijo es la primera raqueta de su edad en todo el país, no tener la oportunidad de vivirlo es muy duro. Pero hay que dejar eso atrás, porque no hay tiempo para todo. Tengo que estar agradecido”.

Vesa Ponkka, director de la Academia en la que Frances creció, comenta la radiante y pura pasión que el chico profesa por el juego. “Tiene hambre y pasión. No tiene nada más que eso. Su amor por el juego es sumamente profundo. A algunos jugadores les encanta ganar. Algunos jugadores aman el dinero. Algunos jugadores les encanta viajar. Pero a él le encanta todo sobre este juego. Él ama hasta el olor de las nuevas bolas, cómo suena la pelota en las cuerdas. Él ama estas cosas que en realidad son mucho más importantes que el dinero. Juega por las razones correctas y ninguno de nosotros le enseñó eso. El tenis era su mejor amigo y él se hizo cargo de su mejor amigo".

Patrick McEnroe, director general de desarrollo de la USTA, reacio siempre a pronosticar o valorar efusivamente el nivel de los juniors, hace una excepción sobre Frances Tiafoe. "Él es sin duda el verdadero elegido", dice McEnroe. "Tiene todas las herramientas y un verdadero sentido del juego. Qué tiro golpear en el momento adecuado, cuándo sentir que su oponente está notando la presión para no tener que hacer demasiado, o cuándo tiene que hacer un poco más. Veo a menudo niños que pueden golpear la pelota muy bien, pero no saben cómo jugar. Frances es diferente".

Este verano representa una prueba importante para Taifoe. Se enfrentará a los mejores del mundo en los tres restantes eventos del Grand Slam en categoría Junior: Roland Garros, Wimbledon y US Open. Pero también está introduciendo un puñado de eventos profesionales para ponerse a prueba contra los mejores profesionales, como lo hizo en Vero Beach, donde perdió en segunda ronda ante Gregory Ouellette, un ex All-American que está ahora el puesto número 550 en el mundo .

La historia de los padres de Frances y de Sierra Leona en particular es la de la desolación y la guerra constante. "Yo iba a un funeral cada semana", recuerda Alphina, madre de Frances, que trabajaba para las fuerzas militares de Sierra Leona en una oficina gubernamental. Antes de que los rebeldes invadieran Freetown, consiguió un visado de trabajo en los Estados Unidos. "Yo estaba buscando una vida mejor". Dos años después de salir de Sierra Leona, su madre y el resto de su familia huyó a Guinea para escapar de la matanza.

Tiafoe llega a Roland Garros dispuesto a confirmar todo lo que su tenis promete y los testimonios autorizados creen ver en él. El futuro de los Estados Unidos.

Final Orange Bowl 2013 que Tiafoe ganó ante Stefan Kozlov

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