Rafael Nadal a la final en Roma

Rafael Nadal venció con autoridad a Grigor Dimitrov en un partido descafeinado y logró el pase a la final del Masters 1000 de Roma. Mañana choca con Djokovic.

Rafael Nadal venció a Grigor Dimitrov 6-2, 6-2 y se clasificó para la final del Masters 1000 de Roma. La semifinal fue una auténtica decepción ya que el búlgaro no encontró su tenis y tuvo un partido para el olvido. Nadal estuvo sólido, salió decidido a por el partido y anuló a Dimitrov desde el arranque. Con el triunfo, el balear se gana el billete para disputar la final soñada ante el serbio Novak Djokovic.

El partido comenzó frío. Con un Dimitrov errático, y un Nadal fresco de piernas y de mente. Rafa empezó corriendo, metiendo la bola en juego y el búlgaro, durante el primer juego, se encargó de tirarlas fuera para darle el primer break del partido al balear. Rotura que no perdería en ningún momento de la primera manga.

Nadal ganaba con autoridad y sin mayores dificultades sus juegos de servicio. Apenas sentía presión por parte de Dimitrov que no estaba con la mira afinada. No medía bien las distancias, no pegaba cómodo y acumulaba un sinfín de errores no forzados.

El búlgaro no estaba bien pero parte de la culpa era provocada por el balear. Rafa no le dejaba entrar en el partido ni agarrar las sensaciones de juego. Eran fallos y más fallos de Dimitrov. Vivía un auténtico calvario. No conseguía concentrarse, encontrar su tenis ni la forma de jugarle a Nadal.

El balear parecía no acusar el desgaste físico de la semana. Las más de ocho horas en pista en tan solo tres partidos no le pesaban. Trabajaba a un ritmo de piernas muy alto. Generaba mucha fuerza y tenía una velocidad más que el búlgaro.

Nadal era el que dominaba. Variaba direcciones, le comía unos metros a la pista y estaba entero. Justo lo que el búlgaro no conseguía hacer. Dimitrov ayudaba con una gran cantidad de errores no forzados (11 en el primer set) y tan solo 4 tiros ganadores.

En poco más de media hora se cerraba el set para Nadal por 6-2, con dos breaks y un juego espantoso del búlgaro. El público en el Foro Itálico, que esperaba un auténtico partidazo, no daba crédito al mal juego de Dimitrov. La semifinal estaba descafeinada y la gente quería tenis.

El segundo set comenzó de idéntica forma que el primero, con una rotura a favor del búlgaro y el partido más encarrilado todavía. Dimitrov seguía sin mostrar su mejor versión pero Nadal todavía iba mejorando, tirando más de derecha, encontrando ángulos y anulando al búlgaro.

Tampoco tuvo mucha historia la segunda manga. Nada iba bien para Dimitrov que cedía un nuevo juego de saque y le daba dos roturas a favor de Nadal que estaba como pez en el agua. Grigor lo intentaba pero no podía. No era su día y nada le salía. Se atrevió más al final del encuentro cuando veía que se le escapaba la final pero no fue suficiente.

A pesar de la derrota, Roma ha sido una semana muy positiva para el búlgaro que alcanzó su primera semifinal de Masters 1000, quedó a pocos puntos de los diez mejores y mostró credenciales para ser uno de los candidatos a dar una sorpresa en Roland Garros. Por su parte, Rafael jugará mañana a partir de las 16:00 una nueva final de Masters 1000 ante el serbio y número dos del mundo Novak Djokovic.

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