Nadal ya no es invencible en tierra

Dos derrotas en dos semanas sobre el polvo de ladrillo, algo poco habitual para Rafa Nadal

Que Rafa Nadal no pasa por un buen momento es vox pópuli. Se pensaba que quizás en la gira de tierra volvería a recuperar su buen tono y los resultados volverían, pero lo cierto no ha pasado ni una cosa ni otra. "A lo mejor después de diez años me dirán que no soy el favorito de cara a Roland Garros", comentaba en rueda de prensa el balear tras caer derrotado ayer ante Nicolás Almagro en cuartos de final del Conde de Godó. Desde 2005 no enlazaba dos torneos seguidos en tierra en el que no alcanzaba la final. Es una situación nueva para él en tierra a la que debe acostumbrarse: la derrota.

Hace dos días debatíamos si le ocurría algo a Rafa Nadal y eso ha quedado confirmado ayer. No es normal que Rafa deje escapar un partido en tierra que tenía prácticamente controlado. En el primer set desplegó un juego casi perfecto, pero en el segundo, cuando el partido conducía a momentos importantes que requerían una concentración máxima, apareció el Nadal tensionado y nervioso de las últimas fechas. Eso lo aprovechó un Almagro que acabó llevándose el partido ante el mallorquín, el primero en tierra después de nueve encuentros. La semana anterior, fue Ferrer después de 10 años. ¿Se ha convertido Nadal en vulnerable en tierra batida?

Todo hace pensar que sí. O al menos, mucho más que otros años. Porque un hombre que tenía un 92,96% de victorias en tierra en toda su carrera (298-21) hasta la semana anterior, completa dos torneos obra del más normal de los terrenales con dos derrotas en cuartos de final con sólo un 50% de victorias. Bastante menos para lo que nos tiene acostumbrados. Nadal ya no resulta tan temible como antes sobre el polvo de ladrillo.

Este Rafa recuerda al de años pasados. Al de 2009, cuando tras perder en Roland Garros ante Robin Soderling tiene que esperar casi todo un año para volver a encontrar la senda de la victoria para completar un año excepcional. O incluso al de 2011, cuando pierde hasta siete veces consecutivas ante un Novak Djokovic al que no veía forma de ganarle. En cada uno de esos momentos, Nadal cambió el chip con una victoria. Y eso es, creo, lo que Rafa necesita. Una gran victoria que le haga espantar esos fantasmas que le rondan la cabeza y liberar ese estrés que tiene estos días en pista. En 2010 ese cambió llegó con la victoria en Montecarlo, tras la que encadenó cuatro torneos consecutivos y dos Grand Slams (Roland Garros y Wimbledon). En 2012, al vencer a Djokovic en Montecarlo, tras eso, el serbio no le logró derrotar en todo el año.

A Rafa le quedan dos balas en la recámara antes de Roland Garros: Madrid y Roma. El balear deberá aprovecharlas al máximo si no quiere entrar en una concatenación de derrotas, una detrás de otra. Es por eso que este Nadal de 2014 recuerda al Roger Federer de 2010. Y bastante, además.

Aquel año, Federer tenía 28 años y acaba de terminar el año anterior como número 1. Perdió por primera vez en su carrera contra tenistas como Marcos Baghdatis, Albert Montañés, Ernests Gulbis, Gael Monfils o Robin Soderling. También perdió dos veces contra Tomas Berdych, que hacía seis años que no le ganaba. Este Nadal, que cumplirá 28 años en junio, también viene de ser número 1 el año anterior y ha perdido por primera vez en su historia ante Stanislas Wawrinka, Alexandr Dolgopolov y Nicolas Almagro. También ha perdido contra Ferrer después de diez años sin perder en tierra.

De todas formas, y para que no todo sea tan negativo, en su encuentro de ayer ante Almagro influenció mucho la suerte. Con 4-5 abajo y bola de break a favor, Rafa golpeaba una derecha que se adivinaba ganadora, pero la pelota golpeaba el filo de la red y caía de su lado de la pista. Ese instante, ese momento, me recordó mucho a la obra maestra de Woody Allen, 'Match Point', cuando se dice en su comienzo lo siguiente:

La suerte. Ayer Nadal no la tuvo, y perdió. Aún así, lo tuvo cerca y eso es a lo que debe agarrarse Rafa.

Hace dos semanas, Guga Kuerten decía: "Rafa Nadal no ganará Roland Garros este año". Pues oye, quizás, no andaba muy desencaminado. Hoy, más que nunca, Nadal ya no es invencible en tierra.

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