Wawrinka niega el Principado a Federer

Roger Federer estuvo muy cerca de romper su maldición en Montecarlo, pero cedió ante el empuje de Stanislas Wawrinka, que ganó su primer Masters 1000

Stanislas Wawrinka.
Stanislas Wawrinka.

Stanislas Wawrinka se proclama campeón del Masters 1000 de Montecarlo ante Roger Federer, que se apagó cuando más cerca estuvo de la victoria. Federer pierde su cuarta final en Montecarlo y su mejor oportunidad para cerrar una herida que sigue abierta.

Era el día perfecto para que Roger Federer rompiera su maldición en Montecarlo. Sin Rafael Nadal, su némesis y verdugo en tres finales, al otro lado de la red. Sin Novak Djokovic, derrotado por el mismo Roger.

Su amigo y compatriota Stanislas Wawrinka era el único obstáculo hacia su primer triunfo en el Principado de Mónaco. El número tres del mundo, históricamente dominado por Roger (13-1 en los enfrentamientos previos), no producía en Federer el efecto intimidatorio de Nadal o Djokovic.

De hecho, el peso de la final de un Masters 1000 cayó sobre Wawrinka en la primera fase del partido. Excesivamente tenso, acelerado, muy inconsistente con su revés. Federer, dominante con el primer saque, imponía su juego más ordenado, su mayor criterio en los golpes. Roger no necesitaba desbordar a su rival como hace habitualmente. Se imponía a base de experiencia y un punto más de consistencia que su rival. Así cerró el primer set por 6 a 4.

Federer.

Era un partido con escasez de intercambios largos, sin el componente épico de otras finales sobre tierra batida. Un revés paralelo de Federer que equilibró la segunda manga fue el primer momento que invitó al público a levantarse del asiento. El maestro suizo necesitaba una marcha más en el tie-break para sentenciar el duelo y levantar al fin la copa de campeón en Montecarlo. Pero entonces aparecieron sus viejos fantasmas en momentos críticos. La inseguridad y los errores no forzados de Federer dieron otra vida a Wawrinka.

El guión de la final dio un giro brusco. El renacido Stan dejó de pensar en el otro hombre al lado de la red. Ganó metros en la pista, su fe en la victoria creció exponencialmente y su agresividad al resto noqueó a Federer, mentalmente perdido.

El Wawrinka de Australia apareció en Montecarlo, y cuando Federer reaccionó ya arrastraba un 4-0 adverso en el set definitivo. Stanislas acabó siendo el ‘Stanimal’ que anuncia su raquetero y vivió su segundo gran día del año. Con la misma discreción en la celebración que en Melbourne, mientras su mujer Ilham intentaba contener la emoción en el palco.

Wawrinka.

El triunfo de Wawrinka (4-6, 7-6(5) y 6-2) reactiva al hombre revelación del año, a un jugador oscuro tras su éxito en el Open de Australia. Montecarlo despeja dudas sobre su continuidad y le sitúa como alternativa a Nadal y Djokovic en Roland Garros. Como corresponde al número 3 del mundo y al mejor jugador del año a día de hoy.

Federer volvió a fallar en el momento de rubricar con un gran título su buen estado de forma. Cincinnati 2012 ya queda muy lejano. Pudo ser el día para que Roger cerrara su herida en Montecarlo, pero Wawrinka creció hasta negarle de nuevo el Principado de Mónaco.

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