Ferrer rompe la barrera

El alicantino se deshizo de Nadal, 7-6 6-4, diez años y 17 derrotas en arcilla después. Enfrentará a Wawrinka, quien venció a Milos Raonic

Ferrer derrotó a Nadal
Ferrer derrotó a Nadal

David Ferrer completó su mejor partido de la temporada, y uno de los mejores en el último año y medio, para vencer a Rafael Nadal, 7-6 6-4 en los cuartos de final de Montecarlo, superando 17 derrotas consecutivas en arcilla ante el balear. Enfrentará a Stanislas Wawrinka, que venció a Raonic, 7-6 6-3, por un puesto en la final del domingo.

Son una serie de circunstancias las que le otorgan a David una de las victorias más importantes de su carrera, solventando una barrera construida durante una década y de altura cercana a las nubes. Desde 2004 David no conoce la victoria en arcilla ante Nadal, ocho veces campeón en el Principado. Y lo hace tras enlazar tres semanas de descanso, algo que echa en flata en este momento de su carrera, después de tantos años con el calendario cargadísimo.

“Siento que me cuesta más recuperarme físicamente entre los partidos”, comenta David en la gira norteamericana. Llega a Mónaco a un nivel sensacional, activado como nunca, enfocado en cada pelota, reactivo en sus pasos, con un ritmo de piernas primoroso. Y con una táctica muy clara para enfrentar al número 1 del mundo: cargar el revés de manera imperiosa, innegociable y mecánica.

Este es el plan de Altur, mucho más insistente que en cualquier precedente con Piles. David, siempre caracterizado por golpes naturales y cruzados y dominio del punto con su derecha, juega insistentemente paralelos y cruzados sobre el revés de Nadal, quien no logra responder con la misma actividad en sus piernas. Rafa apenas se invierte, sabedor de que con la pista abierta, la reacción de David ha llegado más a punto que su velocidad.

Nadal, sin la iniciativa estratégica, se ahoga en dos aspectos: sus errores no forzados y su pobre bagaje y ritmo en el servicio. Más allá de los porcentajes, y en medio de un partido que se gana al resto, con más del 50% de puntos ganados desde la devolución por ambos jugadores, es la cadencia y el segundo golpe de Nadal lo que le desgastan. David, un restador excelso, tiene en ello un salvoconducto permanente para sacar ventajas.

¿Por qué no se invierte Nadal, ante una idea tan definida, ante repeticiones esperadas? Nadal no termina nunca de entrar en el partido. Algo le incomoda y no le deja desabrocharse del miedo. Son 44 errores no forzados de Nadal en un partido en tierra batida jugado a tres sets y sin forzar el definitivo. Una barbaridad extrañísima para el histórico prócer de la consistencia. Nadal nunca ve el partido de cara. Le da la espalda, le engaña, lo ve de reojo, y se amarra a él después de ir siempre por debajo en el marcador.

David sigue respondiendo con una defensa a la altura del envite, jugando con táctica ganadora, cargando con revés y abriendo certeramente con su drive tomando en ascenso el bote. Ferrer afrontaba, con 7-6 y 5-3, el momento de la verdad: cerrar un partido ante un jugador que lo ha dominado en esta superficie en todo tipo de circunstancias. Un break y un 30-30 con 5-4 dejan a David con el pulso incontrolado. La dinámica del partido termina por completarse y el alicantino logra cerrar su pase a semifinales.

Wawrinka vence cómodamente a Raonic

Antes de todo esto, Stanislas Wawrinka saltaba a pista en busca de su tercera semifinal del curso, tras campeonar en Melbourne y Chennai. Enfrente, Milos Raonic, repleto de confianza tras su victoria ante Robredo. Tras un primer set igualado que marcha al tie break, Wawrinka grita liberado. El primer set, ante jugadores como el canadiense son fundamentales. Raonic ya lucha contra todos los elementos: una ascensión, su propio juego y un rival superior con la confianza de su lado.

Rápido se sucede el break y la claridad para el suizo, que abre la mano, atrapa a Raonic contra el muro y le desconfigura cualquier mecanismo de remontada. El número 3 del mundo jugará ante Ferrer por la final del domingo, en un partido donde Wawrinka presumiblemente, compartirá favoritismo en el mejor de los casos. El nivel de Ferrer es sobresaliente y el ir de tapado siempre le ha ido mejor al suizo. Se presenta otro choque de vértigo.

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